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No podemos callar lo que hemos visto y oído. (Hch. 4, 20)

Fumadores de sueños

Fumadores de sueños

Los sueños son, en definitiva, aquellas esperanzas que se van haciendo hueco en nuestras vidas como realidades posibles. Es importante poder soñar; es decir, tenerlos es provocar nuestra a la indiferencia que nos amuerma, la sinrazón que nos deja adormilados y conformados con lo más mínimo. ¿Dónde están los tuyos?, nunca pienses que no los tienes, o si no los tienes, búscalos porque son fundamentales, imprescindibles.

Todo sueño lleva consigo impedimentos, dificultades, amarguras, etc.; pero su sabor es tan dulce como la miel del panal: es virgen, pero al cogerla puede caer algún picotazo de abeja. Pero, ¿a quién le importa?, ¿quién dejará de saborear esa miel por miedo a la abeja? Seguro que nadie, a no ser que el miedo paralice tu deseo de saborearla.

Los sueños no son imprudencias, como muchos piensan; son anhelos, deseos. La imprudencia es vivir lejos de la felicidad por miedo a las complicaciones que puede haber. Alguien dijo una vez: “tengo un sueño…”, y en ese momento se cumplió. Se hizo realidad porque pudieron quitarle la vida, pero no el expresar su sueño y contagiar a millones de personas. Buscar esa realización es posibilitar la vida como un quehacer de bondades. Nunca nadie ha sido infeliz por dar cumplimiento a sus sueños, más bien la infelicidad viene provocada por su absurdo ahogamiento.

Mañana me gustaría levantarme y descubrir un mundo nuevo, distinto. Un mundo en el que no existiesen los fumadores de sueños; aquellos que se dedican a destrozar los de los demás porque no pueden realizar los suyos. Son lo que yo llamo: los cobardes de la realidad; es decir, los que tienen miedo a darse cuenta de que su vida se ha convertido en un sinsabor, en una amalgama de insignificancias que ponderan su inutilidad. Qué triste es descubrir un día que todos tus sueños fueron solo eso, sueños. ¿Por qué los llamo así?, porque para mí son como fumadores compulsivos: no saben disfrutar de un cigarrillo en compañía, solo fuman y fuman sin sentido. Viven sus días por vivirlos, consumen las horas con tristeza, pasan los minutos deseando que llegue el siguiente para que pase pronto. “Fumadores de sueños”, la profunda desesperación que provoca en ellos no haber podido cumplirlos, le lleva a destrozar los sueños de los demás… jejeje, pobres; no se dan cuentan de que lo único que hacen es ahogarse en su propia nicotina, dejar que el pulmón de su corazón se anestesie por el sinsabor del alquitrán.

Nunca caigas en ese horror; en ese suicidio, busca tus sueños. Compártelos e intenta siempre cumplirlos. Comparte también los sueños de los demás, alégrate cuando puedan conseguirlos, porque si lo hacen, en ese momento tú has formado parte de ese cumplimiento y has empezado a cumplir los tuyos.

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