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No podemos callar lo que hemos visto y oído. (Hch. 4, 20)

José Antonio Abellán Párroco de San Mateo, Vicario Episcopal y Delegado de Pastoral familiar y defensa de la vida.

José Antonio Abellán  Párroco de San Mateo, Vicario Episcopal y Delegado de Pastoral familiar y defensa de la vida.

En el día de ayer se desecharon en el Senado los tres vetos propuestos así como las enmiendas señaladas contra la  ’Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo’ propuesta por el Gobierno de la Nación. Fue una votación reñida, ganada sólo por la diferencia de seis votos y una abstención. Una de las defensoras de la nueva ley dijo  que "esta nueva ley del aborto nos traerá una sociedad más madura, más segura y más justa".Más madura, seguro. Si no nacen niños España se convertirá en una sociedad cada vez más anciana y ya se sabe lo que pasa con eso: "que el joven puede morir pero el viejo no puede vivir", es decir que España se muere. Esa es la única madurez que con esta ley en vigor y otras que pudieran salir en la misma línea, se puede esperar.Que la sociedad sea más segura, pues depende: para los niños concebidos, no. No hay ley que los defienda. El aborto es un derecho de la madre en donde el padre, además,  no tiene nada que decir. Bueno, está mal dicho eso de padre y madre, según otra ley en vigor, ahora son progenitor A y progenitor B, que ya trae mandanga, porque si los "progenitores A y B" son dos del sexo femenino o masculino ya me dirán a mi cómo una de ellas o ellos puede ser llamada o llamado progenitor.  Francia está preocupada, esa nación tiene antes que nosotros una ley semejante a  la nuestra y con la que decían que se iban a limitar los abortos y ha sido todo lo contrario, han crecido desorbitadamente. Tampoco traerá más seguridad para la madre que, a la menor tentación será conducida al abortorio. Ya hoy ocurre eso. De los traumas terribles que vienen después y que son patentes nadie se hace responsable.Que la sociedad sea más justa, pues me quedo atónito. Si la justicia es darle a cada uno lo que le corresponde no veo qué clase de justicia es quitar la vida a un niño en el seno materno cuando tiene derecho a ella como lo hemos tenido todos los que hemos nacido. ¿O es que los niños concebidos ahora son distintos de nosotros cuando estábamos en el seno materno?Así que lo único que vamos a conseguir es una sociedad "más madura", más vieja, más muerta. Pero todos tan felices, especialmente los que defienden la ley. ¡Qué triunfo! ¡Qué tristeza, digo yo!.Todo esto ocurre en un país de mayoría católica en su profesión de fe aunque menos practicante. Ese es el problema. A los españoles parece que nos luce defenestrar la herencia recibida, en este caso la herencia de la fe católica que quizás nos embarniza pero no nos cala. Parece como si estuviéramos acomplejados y pensáramos que vamos a remolque del progreso de las sociedades occidentales y tuviéramos que ponernos al día siempre avanzando hacia el barranco y no hacia tierra firme. ¡Qué le vamos a hacer, será nuestra condición, por desgracia!. Sin embargo en Estados Unidos los grupos en defensa de la vida son ya mayoritarios con respecto a los grupos abortistas, y esos también son occidentales y en varias naciones sudamericanas ocurre lo mismo y no les duele la fórmula progresista, y hacen muy bien.Otro "buen" político ha dicho que con esta ley lo que «... hay es una necesidad de ir adaptando la legislación a unos escenarios nuevos». Los legisladores no son moralizadores, aducen, las leyes salen al paso de las nuevas situaciones porque "...han cambiado los estratos de población". Es decir que hay gentes que no son católicas y piensan de otra manera y hay que legislar para ellas. Y con eso se excusan para consentir la muerte de inocentes como si los niños no tuvieran los mismos derechos sean sus padres católicos, musulmanes, gnósticos,  ateos o anti-teos. Esto es como decir que como en España hay ladrones pues hay que legislar para que robar sea un derecho,  como hay maltratadores pues hay que legislar para que sea un derecho maltratar, y así sucesivamente.Ya lo dijo otro político cuando fue interpelado: "De nosotros los políticos no podéis esperar nada". Es como si miraran más el interés de sus pociones políticas que el bien objetivo de la sociedad, porque matar inocentes no es nunca ningún bien por mucho que se legisle. El presidente del Gobierno así lo recordó precisamente ayer mismo en Ginebra: "Nadie tiene derecho a arrebatar la vida a otro de humano, absolutamente nadie." Es una pena que hablando tan bien en el extranjero luego no lo quiera llevar a la práctica en España.

Ante tantos dislates ¿Qué podemos hacer?

 

Yo propongo dos cosas: Una procurar el asociacionismo civil en defensa de la vida. Que haya asociaciones en defensa de la vida sí le preocupa a los políticos si en ello va en juego el voto que los pueda elevar al poder del mandato por cuatro años o los pueda dejar en la oposición. No podemos quedarnos cruzados de brazos. Los representantes de la soberanía nacional en el Parlamento nos representan, si, pero puede ser que no siempre legislen de acuerdo con las convicciones de la mayoría del pueblo soberano y si esto es así pues el pueblo podrá hablar legítimamente para que los parlamentarios escuchen y respeten la voz y la voluntad de los ciudadanos. Los votos les duelen. Si no hay asociaciones que les llame la atención ellos tienen carta blanca para hacer lo que les parezca.La otra cosa muy fundamental se divide en dos: la oración y la conversión del corazón. En Polonía nació un movimiento de fieles católicos en defensa de la vida que se consagró a orar a Dios en la intimidad por los niños no nacidos y en peligro de ser abortados. Es lo que se llama "Adopción Espiritual". Durante nueve meses una persona adopta a un niño concebido y ora insistentemente todos los días por él para que pueda nacer y pueda llevar una vida digna. Este movimiento de oraciones ha reducido enorme y admirablemente las tasas de aborto en ese país y en otros y es que la oración sincera al Señor es un arma que otros no conocen pero que tiene un poder impresionante pues apela a la misericordia de Dios que siempre mira y defiende al desvalido. Por otro lado está la conversión del corazón que es la llamada del Señor que aparece en las Sagradas Escrituras y ha sido recordada por la Virgen el Lourdes y Fátima: "Haced penitencia". Atención: La penitencia no consiste en hacer en principio obras de mortificación corporal, que a veces son necesarias, sino en hacer en primer lugar lo que se debe hacer. ¿Eres cristiano? Pues sé cristiano consecuentemente en todas las facetas de tu vida y elimina todo aquello que te impide vivir con fidelidad la fe. Eso es penitencia: reconducir nuestra persona hacia Dios y hacer lo necesario para que se mantenga en ese rumbo. En la medida en que florezca en nuestra alma, y en el alma de los demás, la vida de la fe cristiana, desaparecerán los abortos. Estoy seguro. Lo demás es sólo llorar sobre el muerto. Eso está bien, pero no salva. De nosotros depende.

 

 

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