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No podemos callar lo que hemos visto y oído. (Hch. 4, 20)

Elegir la clase de religión.

Juan Pablo II, su vida.

La Santa Sede exige a los obispos que lleven a los tribunales a los sacerdotes acusados de abusos

La Santa Sede exige a los obispos que lleven a los tribunales a los sacerdotes acusados de abusos

 CARTA CIRCULAR

Subsidio para las Conferencias Episcopales en la preparación de Líneas Guía

para tratar los casos de abuso sexual de menores por parte del clero

 

Entre las importantes responsabilidades del Obispo diocesano para asegurar el bien común de los fieles y, especialmente, la protección de los niños y de los jóvenes, está el deber de dar una respuesta adecuada a los eventuales casos de abuso sexual de menores cometidos en su Diócesis por parte del clero. Dicha respuesta conlleva instituir procedimientos adecuados tanto para asistir a las víctimas de tales abusos como para la formación de la comunidad eclesial en vista de la protección de los menores. En ella se deberá implementar la aplicación del derecho canónico en la materia y, al mismo tiempo, se deberán tener en cuenta las disposiciones de las leyes civiles.

I. Aspectos generales

a) Las víctimas del abuso sexual

La Iglesia, en la persona del Obispo o de un delegado suyo, debe estar dispuesta a escuchar a las víctimas y a sus familiares y a esforzarse en asistirles espiritual y psicológicamente. El Santo Padre Benedicto XVI, en el curso de sus viajes apostólicos, ha sido particularmente ejemplar con su disponibilidad a encontrarse y a escuchar a las víctimas de abusos sexuales. En ocasión de estos encuentros, el Santo Padre ha querido dirigirse a ellas con palabras de compasión y de apoyo, como en la Carta Pastoral a los católicos de Irlanda (n.6): "Habéis sufrido inmensamente y me apesadumbra tanto. Sé que nada puede borrar el mal que habéis soportado. Vuestra confianza ha sido traicionada y violada vuestra dignidad".

b) La protección de los menores

En algunas naciones se han comenzado, en el ámbito eclesial, programas educativos de prevención para propiciar "ambientes seguros" para los menores. Tales programas buscan ayudar a los padres, a los agentes de pastoral y a los empleados escolares a reconocer indicios de abuso sexual y a adoptar medidas adecuadas. Estos programas a menudo han sido reconocidos como modelos en el esfuerzo por eliminar los casos de abuso sexual de menores en la sociedad actual.

c) La formación de futuros sacerdotes y religiosos

En el año 2002, Juan Pablo II dijo: "no hay sitio en el sacerdocio o en la vida religiosa para los que dañen a los jóvenes" (cf. Discurso a los Cardenales Americanos, 23 de abril de 2002, n. 3). Estas palabras evocan la específica responsabilidad de los Obispos, de los Superiores Mayores y de aquellos que son responsables de la formación de los futuros sacerdotes y religiosos. Las indicaciones que aporta la Exhortación Pastores dabo vobis, así como las instrucciones de los competentes Dicasterios de la Santa Sede, adquieren todavía mayor importancia en vista de un correcto discernimiento vocacional y de la formación humana y espiritual de los candidatos. En particular, debe buscarse que éstos aprecien la castidad, el celibato y las responsabilidades del clérigo relativas a la paternidad espiritual. En la formación debe asegurarse que los candidatos aprecien y conozcan la disciplina de la Iglesia sobre el tema. Otras indicaciones específicas podrán ser añadidas en los planes formativos de los Seminarios y casas de formación por medio de las respectivas Ratio Institutionis sacerdotalis de cada nación, Instituto de Vida consagrada o Sociedad de Vida apostólica.

Se debe dar particular atención al necesario intercambio de información sobre los candidatos al sacerdocio o a la vida religiosa que se trasladan de un seminario a otro, de una Diócesis a otra, o de un Instituto religioso a una Diócesis.

d) El acompañamiento a los sacerdotes

1. El Obispo tiene obligación de tratar a sus sacerdotes como padre y hermano. Debe cuidar también con especial atención la formación permanente del clero, particularmente en los primeros años después de la ordenación, valorizando la importancia de la oración y de la fraternidad sacerdotal. Los presbíteros deben ser advertidos del daño causado por un sacerdote a una víctima de abuso sexual, de su responsabilidad ante la normativa canónica y la civil y de los posibles indicios para reconocer posibles abusos sexuales de menores cometidos por cualquier persona.

2. Al recibir las denuncias de posibles casos de abuso sexual de menores, los Obispos deberán asegurar que sean tratados según la disciplina canónica y civil, respetando los derechos de todas las partes.

3. El sacerdote acusado goza de la presunción de inocencia, hasta prueba contraria. No obstante, el Obispo en cualquier momento puede limitar de modo cautelar el ejercicio de su ministerio, en espera que las acusaciones sean clarificadas. Si fuera el caso, se hará todo lo necesario para restablecer la buena fama del sacerdote que haya sido acusado injustamente.

e) La cooperación con la autoridad civil:

El abuso sexual de menores no es sólo un delito canónico, sino también un crimen perseguido por la autoridad civil. Si bien las relaciones con la autoridad civil difieran en los diversos países, es importante cooperar en el ámbito de las respectivas competencias. En particular, sin prejuicio del foro interno o sacramental, siempre se siguen las prescripciones de las leyes civiles en lo referente a remitir los delitos a las legítimas autoridades. Naturalmente, esta colaboración no se refiere sólo a los casos de abuso sexual cometido por clérigos, sino también a aquellos casos de abuso en los que estuviera implicado el personal religioso o laico que coopera en las estructuras eclesiásticas.

 II. Breve exposición de la legislación canónica en vigor con relación al delito de abuso sexual de menores cometido por un clérigo:

El 30 de abril de 2001 Juan Pablo II promulgó el motu proprio Sacramentorum sanctitatis tutela [SST], en el que el abuso sexual de un menor de 18 años cometido por un clérigo ha sido añadido al elenco de los delicta graviora reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF). La prescripción para este delito se estableció en 10 años a partir del cumplimiento del 18º año de edad de la víctima. La normativa del motu propio es válida para clérigos latinos y orientales, ya sean del clero diocesano, ya del clero religioso.

En el 2003, el entonces Prefecto de la CDF, el Cardenal Ratzinger, obtuvo de Juan Pablo II la concesión de algunas prerrogativas especiales para ofrecer mayor flexibilidad en los procedimientos penales para los delicta graviora, entre las cuales, la aplicación del proceso penal administrativo y la petición de la dimisión ex officio en los caos más graves. Estas prerrogativas fueron integradas en la revisión del motu proprio aprobada por el Santo Padre Benedicto XVI el 21 de mayo de 2010. En las nuevas normas, la prescripción es de 20 años, que en el caso de abuso de menores se calcula desde el momento en el que la víctima haya cumplido los 18 años de edad. La CDF puede eventualmente derogar la prescripción para casos particulares. Asimismo, queda especificado como delito canónico la adquisición, posesión o divulgación de material pedo-pornográfico.

La responsabilidad para tratar los casos de abuso sexual de menores compete en primer lugar a los Obispos o a los Superiores Mayores. Si la acusación es verosímil, el Obispo, el Superior Mayor o un delegado suyo deben iniciar una investigación previa como indica el CIC, can. 1717; el CCEO, can. 1468 y el Sst, art. 16.

Si la acusación se considera verosímil, el caso debe ser enviado a la CDF. Una vez estudiado el caso, la CDF indicará al Obispo o al Superior Mayor los ulteriores pasos a cumplir. Mientras tanto, la CDF ayudará a que sean tomadas las medidas apropiadas para garantízar los procedimientos justos en relación con los sacerdotes acusados, respetando su derecho fundamental de defensa, y para que sea tutelado el bien de la Iglesia, incluido el bien de las víctimas. Es útil recordar que normalmente la imposición de una pena perpetúa, como la dimissio del estado clerical, requiere un proceso judicial. Según el Derecho Canónico (cf. CIC can. 1342) el Ordinario propio no puede decretar penas perpetuas por medio de un decreto extrajudicial. Para ello debe dirigirse a la CDF, a la cual corresponderá en este caso tanto el juicio definitivo sobre la culpabilidad y la eventual idoneidad del clérigo para el ministerio como la imposición de la pena perpetua (Sst, Art. 21, §2).

Las medidas canónicas para un sacerdote que es encontrado culpable del abuso sexual de un menor son generalmente de dos tipos: 1) Medidas que restringen el ejercicio público del ministerio de modo completo o al menos excluyendo el contacto con menores. Tales medidas pueden ser declaradas por un precepto penal; 2) penas eclesiásticas, siendo la más grave la dimissio del estado clerical.

En algunos casos, cuándo lo pide el mismo sacerdote, puede concederse pro bono Ecclesiae la dispensa de las obligaciones inherentes al estado clerical, incluido el celibato.

La investigación previa y todo el proceso deben realizarse con el debido respeto a la confidencialidad de las personas implicadas y la debida atención a su reputación.

A no ser que haya graves razones en contra, antes de transmitir el caso a la CDF el clérigo acusado debe ser informado de la acusación presentada, para darle la oportunidad de responder a ella. La prudencia del Obispo o del Superior Mayor decidirá cuál será la información que se podrá comunicar al acusado durante la investigación previa.

Es deber del Obispo o del Superior Mayor determinar cuáles medidas cautelares de las previstas en el CIC can. 1722 y en el CCEO can. 1473 deben ser impuestas para salvaguardar el bien común. Según el Sst art. 19, tales medidas pueden ser impuestas una vez iniciada la investigación preliminar.

Asimismo, se recuerda que si una Conferencia Episcopal, con la aprobación de la Santa Sede, quisiera establecer normas específicas, tal normativa deberá ser entendida como complemento a la legislación universal y no como sustitución de ésta. Por tanto, la normativa particular debe estar en armonía con el CIC / CCEO y además con el motu proprio Sacramentorum sanctitatis tutela (30 de abril de 2001) con la actualización del 21 de mayo de 2010. En el supuesto de que la Conferencia Episcopal decidiese establecer normas vinculantes será necesario pedir la recognitio a los competentes Dicasterios de la Curia Romana.

III. Indicaciones a los Ordinarios sobre el modo de proceder:

Las Líneas Guía preparadas por la Conferencia Episcopal deberán ofrecer orientaciones a los Obispos diocesanos y a los Superiores Mayores en caso de que reciban la noticia de presuntos abusos sexuales de menores cometidos por clérigos presentes en el territorio de su jurisdicción. Dichas Líneas Guía deberán tener en cuenta las siguientes observaciones:

a.) El "concepto de abuso sexual de menores" debe coincidir con la definición del Motu Propio Sst art. 6 ("el delito contra el sexto mandamiento del Decálogo cometido por un clérigo con un menor de dieciocho años"), así como con la praxis interpretativa y la jurisprudencia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, teniendo en cuenta la leyes civiles del Estado;

b.) la persona que denuncia debe ser tratada con respeto. En los casos en los que el abuso sexual esté relacionado con un delito contra la dignidad del sacramento de la Penitencia (Sst, art.4), el denunciante tiene el derecho de exigir que su nombre no sea comunicado al sacerdote denunciado (Sst, art. 24);

c.) las autoridades eclesiásticas deben esforzarse para poder ofrecer a las víctimas asistencia espiritual y psicológica;

d.) la investigación sobre las acusaciones debe ser realizada con el debido respeto del principio de la confidencialidad y la buena fama de las personas;

e.) a no ser que haya graves razones en contra, ya desde la fase de la investigación previa, el clérigo acusado debe ser informado de las acusaciones, dándole la oportunidad de responder a las mismas;

f.) los organismos de consulta para la vigilancia y el discernimiento de los casos particulares previstos en algunos lugares no deben sustituir el discernimiento y la potestas regiminis de cada Obispo;

g.) las Líneas Guía deben tener en cuenta la legislación del Estado en el que la Conferencia Episcopal se encuentra, en particular en lo que se refiere a la eventual obligación de dar aviso a las autoridades civiles;

h.) en cualquier momento del procedimiento disciplinar o penal se debe asegurar al clérigo acusado una justa y digna sustentación;

i.) se debe excluir la readmisión de un clérigo al ejercicio público de su ministerio si éste puede suponer un peligro para los menores o existe riesgo de escándalo para la comunidad.

Conclusión

Las Líneas Guía preparadas por las Conferencias Episcopales buscan proteger a los menores y ayudar a las víctimas a encontrar apoyo y reconciliación. Deberán también indicar que la responsabilidad para tratar los casos de delitos de abuso sexual de menores por parte de clérigos, corresponde en primer lugar al Obispo Diocesano. Ellas servirán para dar unidad a la praxis de una misma Conferencia Episcopal ayudando a armonizar mejor los esfuerzos de cada Obispo para proteger a los menores.

Roma, en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 3 de mayo de 2011.

Resucitando

Resucitando

La resurrección no es algo que quede excesivamente lejos de nosotros, ni es algo que tenga que ver sólo con la muerte. Resucitar es descubrir una serie de valores y opciones fundamentales que nos hacen poder proyectar nuestra vida en clave de futuro. Sin duda alguna, Jesucristo resucita de la muerte física para darnos no una vida distinta, sino una vida en auténtica plenitud. Pero existen otro tipo de muertes que necesitan de otro tipo de resurrecciones. La vida  es un compendio de necesidades, aspiraciones, ilusiones, fracasos, éxitos, etc. Y en cada uno de esos acontecimientos muerte y resurrección van unidas. Pensamos que la muerte física es el final de todo, y así lo dice nuestro argot popular: “todo tiene solución menos la muerte”; pero he aquí que un cristiano no puede profesar ese dicho, pues en Jesús la muerte sí ha encontrado una solución: la vida.

No es necesario ser cristiano para resucitar continuamente, pero el cristiano sí tiene la obligación de estar continuamente en constante resurrección. Si vamos descubriendo la muerte como algo distinto de un proceso meramente físico, podremos descubrir lo importante que es morir a las cosas que nos separan de los demás. Morir al egoísmo, morir a la envidia, morir a la desconfianza, morir a la desilusión y a otras tantísimas cosas que hacen que estemos muertos en vida creyendo que vivimos porque nos morimos. Nunca la esencia del pensamiento ha podido determinar las condiciones del cambio, pues la mente de forma objetiva no es posible. La mente requiere necesariamente de nuestra capacidad de pensamiento, y éste no es medible, sobre todo si tenemos en cuenta que esta capacidad de pensamiento tampoco es objetiva sino que viene determinada por nuestra vivencia y, sobre todo, por nuestra capacidad de reflexión e interiorización.

¿Qué es más importante, morir físicamente o vivir eternamente muerto? Que cada uno conteste a esta pregunta desde su vivencia existencial. Jesucristo no lo dudo: morir por amor antes que vivir por miedo.

Parece que haya querido hacer aquí un pequeño excursus sobre la muerte, nada más lejos de la realidad: mi discurso es sobre la vida, o mejor dicho, sobre la VIDA y sobre el AMOR. Porque la muerte física puede acabar con lo material, pero el AMOR es eterno y no sucumbe ante un ridículo proceso de descomposición orgánica. Mira a tu alrededor: si amas de verdad, permanecerás en los tuyos y ellos en ti. Si tu amor es mediocre, movido por las necedades humanas, aunque vivas 1000 años, vivirás muerto. Fíjate hasta que punto será importante el AMOR, que toda la doctrina cristiana se resume en esas cuatro letras, es la esencia de la fe y de la vida. Un AMOR que tiene que ser grande y pequeño a la vez. Grande para amar sin rencor; y pequeño para amar sin condiciones sobre todo a los que tenemos a nuestro alrededor. Cuanto cambiarían las cosas si pusiésemos el amor por encima de todas nuestras inquietudes, egoísmos, desconfianzas, y ese largo etcétera que no nos dejan muchas veces disfrutar de la vida y de los que tenemos a nuestro lado. Ama y olvida, ama y haz de cada día el último de tu vida y, al llegar la noche, no te importará morir porque lo has dado todo, te has dado en plenitud. Jesucristo lo hizo, era Dios, pero también hombre y amó como tal sin temer la noche. Su amor fue tan en plenitud que el regalo de su muerte fue la VIDA.

“Estuve en la cárcel y vinisteis a verme” (Mt 25, 36)

“Estuve en la cárcel y vinisteis a verme” (Mt 25, 36)

El Centro de Inserción Social "Guillermo Miranda" de Murcia, visitó el IES Felipe II de Mazarrón. La actividad estuvo organizada por el departamento de Religión del centro en colaboración con el equipo directivo y la AMPA del mismo.

A lo largo de toda la mañana un grupo de 30 internos del centro y funcionarios del mismo realizaron diversas actividades con los alumnos de 4º de la ESO y 1º de Bachillerato en dos sesiones distintas. Cada una de estas sesiones fue amenizada con una obra de teatro, un pequeño concierto y varios testimonios que cautivaron la atención y el interés de los jóvenes.
La actividad, innovadora en la Región de Murcia, se repetirá próximamente en diversos centros de la Región. Algunos de los jóvenes expresaron a los organizadores su satisfacción por poder haber participado en esta actividad, a la vez que manifestaron haber quedado impresionados por los testimonios recibidos de forma directa por algunos de los internos de la cárcel.
Algunos de los temas tratados fueron la prevención contra el SIDA, el rechazo a las drogas, la relación entre el alcohol y los accidentes de tráfico, la importancia de la familia, la dura realidad de la cárcel, las segundas oportunidades, ...

Homilia en la beatificación de Juan Pablo II

Homilia en la beatificación de Juan Pablo II

Plaza de San Pedro
Domingo 1 de mayo de 2011

Queridos hermanos y hermanas:

Hace seis años nos encontrábamos en esta Plaza para celebrar los funerales del Papa Juan Pablo II. El dolor por su pérdida era profundo, pero más grande todavía era el sentido de una inmensa gracia que envolvía a Roma y al mundo entero, gracia que era fruto de toda la vida de mi amado Predecesor y, especialmente, de su testimonio en el sufrimiento. Ya en aquel día percibíamos el perfume de su santidad, y el Pueblo de Dios manifestó de muchas maneras su veneración hacia él. Por eso, he querido que, respetando debidamente la normativa de la Iglesia, la causa de su beatificación procediera con razonable rapidez. Y he aquí que el día esperado ha llegado; ha llegado pronto, porque así lo ha querido el Señor: Juan Pablo II es beato.

Deseo dirigir un cordial saludo a todos los que, en número tan grande, desde todo el mundo, habéis venido a Roma, para esta feliz circunstancia, a los señores cardenales, a los patriarcas de las Iglesias católicas orientales, hermanos en el episcopado y el sacerdocio, delegaciones oficiales, embajadores y autoridades, personas consagradas y fieles laicos, y lo extiendo a todos los que se unen a nosotros a través de la radio y la televisión.

Éste es el segundo domingo de Pascua, que el beato Juan Pablo II dedicó a la Divina Misericordia. Por eso se eligió este día para la celebración de hoy, porque mi Predecesor, gracias a un designio providencial, entregó el espíritu a Dios precisamente en la tarde de la vigilia de esta fiesta. Además, hoy es el primer día del mes de mayo, el mes de María; y es también la memoria de san José obrero. Estos elementos contribuyen a enriquecer nuestra oración, nos ayudan a nosotros que todavía peregrinamos en el tiempo y el espacio. En cambio, qué diferente es la fiesta en el Cielo entre los ángeles y santos. Y, sin embargo, hay un solo Dios, y un Cristo Señor que, como un puente une la tierra y el cielo, y nosotros nos sentimos en este momento más cerca que nunca, como participando de la Liturgia celestial.

«Dichosos los que crean sin haber visto» (Jn 20, 29). En el evangelio de hoy, Jesús pronuncia esta bienaventuranza: la bienaventuranza de la fe. Nos concierne de un modo particular, porque estamos reunidos precisamente para celebrar una beatificación, y más aún porque hoy un Papa ha sido proclamado Beato, un Sucesor de Pedro, llamado a confirmar en la fe a los hermanos. Juan Pablo II es beato por su fe, fuerte y generosa, apostólica. E inmediatamente recordamos otra bienaventuranza: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo» (Mt 16, 17). ¿Qué es lo que el Padre celestial reveló a Simón? Que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios vivo. Por esta fe Simón se convierte en «Pedro», la roca sobre la que Jesús edifica su Iglesia. La bienaventuranza eterna de Juan Pablo II, que la Iglesia tiene el gozo de proclamar hoy, está incluida en estas palabras de Cristo: «Dichoso, tú, Simón» y «Dichosos los que crean sin haber visto». Ésta es la bienaventuranza de la fe, que también Juan Pablo II recibió de Dios Padre, como un don para la edificación de la Iglesia de Cristo.

Pero nuestro pensamiento se dirige a otra bienaventuranza, que en el evangelio precede a todas las demás. Es la de la Virgen María, la Madre del Redentor. A ella, que acababa de concebir a Jesús en su seno, santa Isabel le dice: «Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá» (Lc 1, 45). La bienaventuranza de la fe tiene su modelo en María, y todos nos alegramos de que la beatificación de Juan Pablo II tenga lugar en el primer día del mes mariano, bajo la mirada maternal de Aquella que, con su fe, sostuvo la fe de los Apóstoles, y sostiene continuamente la fe de sus sucesores, especialmente de los que han sido llamados a ocupar la cátedra de Pedro. María no aparece en las narraciones de la resurrección de Cristo, pero su presencia está como oculta en todas partes: ella es la Madre a la que Jesús confió cada uno de los discípulos y toda la comunidad. De modo particular, notamos que la presencia efectiva y materna de María ha sido registrada por san Juan y san Lucas en los contextos que preceden a los del evangelio de hoy y de la primera lectura: en la narración de la muerte de Jesús, donde María aparece al pie de la cruz (cf. Jn 19, 25); y al comienzo de los Hechos de los Apóstoles, que la presentan en medio de los discípulos reunidos en oración en el cenáculo (cf. Hch. 1, 14).

También la segunda lectura de hoy nos habla de la fe, y es precisamente san Pedro quien escribe, lleno de entusiasmo espiritual, indicando a los nuevos bautizados las razones de su esperanza y su alegría. Me complace observar que en este pasaje, al comienzo de su Primera carta, Pedro no se expresa en un modo exhortativo, sino indicativo; escribe, en efecto: «Por ello os alegráis», y añade: «No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación» (1 P 1, 6.8-9). Todo está en indicativo porque hay una nueva realidad, generada por la resurrección de Cristo, una realidad accesible a la fe. «Es el Señor quien lo ha hecho –dice el Salmo (118, 23)– ha sido un milagro patente», patente a los ojos de la fe.

Queridos hermanos y hermanas, hoy resplandece ante nuestros ojos, bajo la plena luz espiritual de Cristo resucitado, la figura amada y venerada de Juan Pablo II. Hoy, su nombre se añade a la multitud de santos y beatos que él proclamó durante sus casi 27 años de pontificado, recordando con fuerza la vocación universal a la medida alta de la vida cristiana, a la santidad, como afirma la Constitución conciliar sobre la Iglesia Lumen gentium. Todos los miembros del Pueblo de Dios –obispos, sacerdotes, diáconos, fieles laicos, religiosos, religiosas– estamos en camino hacia la patria celestial, donde nos ha precedido la Virgen María, asociada de modo singular y perfecto al misterio de Cristo y de la Iglesia. Karol Wojtyła, primero como Obispo Auxiliar y después como Arzobispo de Cracovia, participó en el Concilio Vaticano II y sabía que dedicar a María el último capítulo del Documento sobre la Iglesia significaba poner a la Madre del Redentor como imagen y modelo de santidad para todos los cristianos y para la Iglesia entera. Esta visión teológica es la que el beato Juan Pablo II descubrió de joven y que después conservó y profundizó durante toda su vida. Una visión que se resume en el icono bíblico de Cristo en la cruz, y a sus pies María, su madre. Un icono que se encuentra en el evangelio de Juan (19, 25-27) y que quedó sintetizado en el escudo episcopal y posteriormente papal de Karol Wojtyła: una cruz de oro, una «eme» abajo, a la derecha, y el lema: «Totus tuus», que corresponde a la célebre expresión de san Luis María Grignion de Monfort, en la que Karol Wojtyła encontró un principio fundamental para su vida: «Totus tuus ego sum et omnia mea tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi cor tuum, Maria -Soy todo tuyo y todo cuanto tengo es tuyo. Tú eres mi todo, oh María; préstame tu corazón». (Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, n. 266).

El nuevo Beato escribió en su testamento: «Cuando, en el día 16 de octubre de 1978, el cónclave de los cardenales escogió a Juan Pablo II, el primado de Polonia, cardenal Stefan Wyszyński, me dijo: “La tarea del nuevo Papa consistirá en introducir a la Iglesia en el tercer milenio”». Y añadía: «Deseo expresar una vez más gratitud al Espíritu Santo por el gran don del Concilio Vaticano II, con respecto al cual, junto con la Iglesia entera, y en especial con todo el Episcopado, me siento en deuda. Estoy convencido de que durante mucho tiempo aún las nuevas generaciones podrán recurrir a las riquezas que este Concilio del siglo XX nos ha regalado. Como obispo que participó en el acontecimiento conciliar desde el primer día hasta el último, deseo confiar este gran patrimonio a todos los que están y estarán llamados a aplicarlo. Por mi parte, doy las gracias al eterno Pastor, que me ha permitido estar al servicio de esta grandísima causa a lo largo de todos los años de mi pontificado». ¿Y cuál es esta «causa»? Es la misma que Juan Pablo II anunció en su primera Misa solemne en la Plaza de San Pedro, con las memorables palabras: «¡No temáis! !Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!». Aquello que el Papa recién elegido pedía a todos, él mismo lo llevó a cabo en primera persona: abrió a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos, invirtiendo con la fuerza de un gigante, fuerza que le venía de Dios, una tendencia que podía parecer irreversible. Con su testimonio de fe, de amor y de valor apostólico, acompañado de una gran humanidad, este hijo ejemplar de la Nación polaca ayudó a los cristianos de todo el mundo a no tener miedo de llamarse cristianos, de pertenecer a la Iglesia, de hablar del Evangelio. En una palabra: ayudó a no tener miedo de la verdad, porque la verdad es garantía de libertad. Más en síntesis todavía: nos devolvió la fuerza de creer en Cristo, porque Cristo es Redemptor hominis, Redentor del hombre: el tema de su primera Encíclica e hilo conductor de todas las demás.

Karol Wojtyła subió al Solio de Pedro llevando consigo la profunda reflexión sobre la confrontación entre el marxismo y el cristianismo, centrada en el hombre. Su mensaje fue éste: el hombre es el camino de la Iglesia, y Cristo es el camino del hombre. Con este mensaje, que es la gran herencia del Concilio Vaticano II y de su «timonel», el Siervo de Dios el Papa Pablo VI, Juan Pablo II condujo al Pueblo de Dios a atravesar el umbral del Tercer Milenio, que gracias precisamente a Cristo él pudo llamar «umbral de la esperanza». Sí, él, a través del largo camino de preparación para el Gran Jubileo, dio al cristianismo una renovada orientación hacia el futuro, el futuro de Dios, trascendente respecto a la historia, pero que incide también en la historia. Aquella carga de esperanza que en cierta manera se le dio al marxismo y a la ideología del progreso, él la reivindicó legítimamente para el cristianismo, restituyéndole la fisonomía auténtica de la esperanza, de vivir en la historia con un espíritu de «adviento», con una existencia personal y comunitaria orientada a Cristo, plenitud del hombre y cumplimiento de su anhelo de justicia y de paz.

Quisiera finalmente dar gracias también a Dios por la experiencia personal que me concedió, de colaborar durante mucho tiempo con el beato Papa Juan Pablo II. Ya antes había tenido ocasión de conocerlo y de estimarlo, pero desde 1982, cuando me llamó a Roma como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, durante 23 años pude estar cerca de él y venerar cada vez más su persona. Su profundidad espiritual y la riqueza de sus intuiciones sostenían mi servicio. El ejemplo de su oración siempre me ha impresionado y edificado: él se sumergía en el encuentro con Dios, aun en medio de las múltiples ocupaciones de su ministerio. Y después, su testimonio en el sufrimiento: el Señor lo fue despojando lentamente de todo, sin embargo él permanecía siempre como una «roca», como Cristo quería. Su profunda humildad, arraigada en la íntima unión con Cristo, le permitió seguir guiando a la Iglesia y dar al mundo un mensaje aún más elocuente, precisamente cuando sus fuerzas físicas iban disminuyendo. Así, él realizó de modo extraordinario la vocación de cada sacerdote y obispo: ser uno con aquel Jesús al que cotidianamente recibe y ofrece en la Iglesia.

¡Dichoso tú, amado Papa Juan Pablo, porque has creído! Te rogamos que continúes sosteniendo desde el Cielo la fe del Pueblo de Dios. Desde el Palacio nos has bendecido muchas veces en esta Plaza. Hoy te rogamos: Santo Padre: bendícenos.  Amén.

La Gran Mentira II

¿Cómo se elige un Papa?

Este breve documental puede ilustrar la duda sobre la elección de un Papa, respondiendo así a la pregunta de algunos de mis alumnos. El documental está realizado tras la muerte de Juan Pablo II y antes de la elección de Benedicto XVI.

El Islam por dentro


WebIslam

Guía didáctica para la película "Las Crónicas de Narnia 3"

http://www.semanacineespiritual.org/docs/01a_cronicas_narnia.pdf

Video protesta instituto de Mazarrón

La Gran Mentira

La Gran Mentira

Charles T. Russell: Fundador
La fascinación del siglo XIX por la especulación profética dio origen en los Estados Unidos a muchos movimientos religiosos que se han propagado internacionalmente. Entre ellos están los Mormones, los Adventistas, los Shakers y los Testigos de Jehová.
Abundaban las profecías sobre inminentes portentos. El líder adventista William Miller, por ejemplo, profetiñó el fin del mundo para 1843. A pesar del fracaso, los adventistas continuaron anunciando el fin del mundo.
En este ambiente, en 1852, nació el Norteamericano Charles Russell. El joven Russell perdió la fe presbiteriana que había recibido de sus padres mientras discutía con un ateo. Un poco más tarde se unió a los adventistas después de escuchar sus advertencias sobre el fin del mundo.
Su fascinación con profecías lo llevó a creerse el mismo un gran un profeta y a fundar, en 1879, The Watchtower Bible and Tract Society (La Sociedad Bíblica de la Atalaya), hoy conocida como "Los Testigos de Jehová".
En el campo del comercio se hiño famoso por sus falsas curas para el cáncer y su "Trigo Milagroso" el cual vendía a precios exorbitantes. Esta última extorsión fue delatada en el periódico The Brooklyn Eagle donde se comprobó la falsedad de sus reclamos extraordinarios.

Intérprete único de la Biblia.
Russel, sin terminar la escuela secundaria, sin estudiar teología, ni muchos menos conocer griego ni hebreo, se autodenomina "pastor" y llega a la conclusión que todos los cristianos habían interpretado erróneamente la Biblia. Para remediar la situación escribió 7 volúmenes llamados "Estudios de la Sagradas Escrituras".
De estos "Estudios" dice el mismo Russell: "Quien se dirige a la Biblia solamente, en dos años vuelve a las tinieblas. Al contrario, si lee los "Estudios" con sus citas, aunque no haya leído una sola página de la Biblia, al final de dos años estará en la luñ" ("La Atalaya" (revista oficial de los Testigos), Sept. 15, 1910).

Profeta fracasado
En 1874 Russell anunció la venida de Cristo para el año 1914. En ese año los 144,000 debían ser llevados al cielo y dar comienño el milenio del Apocalipsis (20,2). La humanidad tendría otra oportunidad de vivir en el paraíso terrenal. Pero la realidad fue muy diferente. ¡Lo que en realidad comenñó ese año fue la I Guerra Mundial!
No dándose por vencido, Russell postergó la fecha hasta el 1915 y de nuevo al 1918. Más tarde los Testigos reinterpretaron el año 1914 como el "principio de los últimos días".
Sus predicciones no concordaban con las de su esposa, también profeta, y terminaron en divorcio.

Rutheford, "El Juez": Segundo presidente de los Testigos.

El Sr. Rutheford tomó la presidencia de los Testigos a la muerte de Russell en 1916. También continuó la costumbre de imponer a sus seguidores las doctrinas más insostenibles bajo el pretexto de que eran "nueva luñ" sobre las Escrituras, procedente de Jehová y añadió muchas prohibiciones de las que hablaremos mas adelante.
En el año 1918 fue encarcelado por corto tiempo, lo suficiente para salir lleno de ira contra el clero cristiano al que hacia culpable de sus desgracias. Fue él quien le dio a los Testigos su carácter agresivo contra el cristianismo, especialmente contra la Iglesia Católica a la que condenaba regularmente en diatribas encendidas.
En 1931, cambió el nombre de la secta a "Testigos de Jehová".
Hacía a sus miembros visitar de casa en casa con un tocadiscos portátil para divulgar sus discursos.
Los patriarcas que no resucitan
Rutheford también heredó de Russell la tendencia a pronunciar solemnes profecías y fijar fechas para eventos apocalípticos... El Harmaguedón está al llegar, insisten desde entonces los Testigos.
Profetiñó la resurrección de Abraham, Isaac, Jacob y otros patriarcas del Antiguo Testamento que debía ocurrir para el año 1925, justo a tiempo para el Harmaguedón. La preparación para su llegada fue por todo lo alto. Construyeron para los patriarcas una suntuosa mansión en San Diego. Esperaron y esperaron... finalmente el Sr. Rutheford, se instaló en la mansión y terminó allí sus años.
En otra famosa profecía Rutheford aseguró, en 1914, que "millones ahora vivos no morirán". Con esto quería hacer ver lo cercano que estaba el Harmaguedón y la restauración del mundo a su estado paradisíaco.
A pesar de todo, y muy probablemente gracias a todas estas fantasías, los Testigos crecieron enormemente durante la presidencia de Rutheford, a quien ellos consideran entre los hombres más iluminados de la historia, no menos que Jesucristo


LAS TRES MENTIRAS

A continuación se van a enumerar "algunas" de las mentiras más famosas que la organización de los Testigos de Jehová ha estado dando a sus fieles prácticamente desde que empezó su andadura a finales del siglo XIX. "Algunas", porque son muchas más. Estas mentiras, junto con su funcionamiento interno, posibilitan que podamos denomanar a esta organización como una secta y muy peligrosa.

MENTIRA 1: SUS PREDICCIONES DEL FIN DEL MUNDO
Mucho se ha hablado de las famosas predicciones del fin del mundo por parte de los Testigos de Jehová, han sido varias las fechas que han dado para que éste venga, pero lo mejor es que los Testigos que han entrado en la organización en los últimos 20 años no saben nada de esto. La primera vez que esto ocurrió fue en los últimos años del siglo XIX cuando su fundador Russell, cuando aun se hacían llamar "Estudiantes de la Biblia", dijo que en 1914 vendría el fin del mundo, que como no llegó, se atrasó a 1915, y de nuevo a 1918. Pero claro, siguió sin llegar aquel esperado fin del mundo. Para 1925 volvieron a decir que venía el fin del mundo y que resucitarían algunos personajes bíblicos como Jacob, Noé,... y para ello hasta construyeron una famosa mansión para recibir a estos personajes (que dieron por supuesto que estos personajes volverían a la vida en los Estados Unidos, ¿porqué no resucitarían en Israel?). Pero claro, tampoco llegó el fin del mundo en aquella fecha, pero no contentos, para 1975 volvieron a profetizar otra vez el fin del mundo. Si algún Testigo está leyendo esto, no tiene más que buscar información en revistas y libros antiguos de la sociedad, si es que los encuentra, porque estos libros ya están retirados y ni en las congregaciones se encuentran. Pero es que lo mejor es que si habláis con un anciano, suponiendo que sepa que esto es así, que es posible que no, os lo negará tajantemente.

MENTIRA 2: TODA ESCRITURA ES INSPIRADA POR DIOS
Uno de sus pilares doctrinales es que Dios, o Jehová inspira todas sus publicaciones, tanto sus revistas Atalaya y ¡Despertad! como todos sus libros y discursos en sus congregaciones. ¿Es esto cierto?. Para que eso sea así, todas sus escrituras deben ser ciertas, no mentira ni rectificaciones, pues no veo yo diciendo a Dios, ¡¡¡upppps, perdón, que antes me equivoqué!!!. ¿Ocurre esto?. Pues sí y mucho. Ya hemos comentado lo del fin del mundo, lo cual sería una prueba fiel de que sus escituras no están inspiradas por Dios sino que son escritura de hombres como cualquier otra. Pero hay más. ¿Qué opinan los miembros de los Testigos de Jehová si se les dijera que en sus publicaciones hay imágenes subliminares?. Por supuesto que lo negarían, es inconcebible. Pero hay muchos ejemplos de estas imágenes. En su libro Apocalipsis, Conocimiento, Vivir para siempre, amén de otras revistas y folletos, se encuentran mensajes subliminares de contenido satánico, como un ojo en una mano abierta de Jesús, o un lobo en el cuerpo de Jesús, o una mano monstruosa entre los ungidos de Dios. No tenéis más que poner en Google "imágenes subliminares Testigos de Jehová" y juzgad vosotros mismos.
MENTIRA 3: LOS FUNDADORES DE LA WATCH TOWER SON ELEGIDOS POR DIOS
Otra de sus creencias es que los elegidos por Jehová, conocidos por ellos como el resto Ungido o los 144000 ungidos son personas impolutas y ejemplares y que serán llevados al cielo junto a Jehová para gobernar en su Nuevo Orden mundial. ¿POr qué esto no es cierto?. Pues en primer lugar, porque todas estas personas no son ni mucho menos, impolutas, sino que como tú y como yo, son imperfectas y pecadoras, y el mejor ejemplo, es el de Russell, el fundador de los Testigos, que para quienes no lo sepan, tenía una enorme fascinación por lo ocultista y masónico, y para más imri, su tumba no es más que una pirámide masónica, algo que muchos Testigos actuales, primero, ignoran, y si lo saben, lo niegan.

MENTIRA 4: CUANDO ESOS 144000 ELEGIDOS MUERAN, LLEGA EL FIN DEL MUNDO
Fundándose en el dicho célebre de Rutherford, uno de sus presidentes de los años 20-30 de "Muchos que ahora viven no morirán", y dicen que cuando estos 144000 mueran, llegará el fin del mundo. Pues bien, de esos 144000 ya quedan unos 3000, y todos ellos muy viejos, pues una de las condiciones es que estos miembros es que estuvieran vivos en 1914 por razones que ahora no vamos a comentar, por tanto, el mas joven de esos 3000 debe tener unos 93 añitos. ¿Qué pasa cuando mueran esos 3000 que quedan?, pues que debería llegar el fin del mundo. Pues señores una de las últimas novedades de la Sociedad Watch Tower es que esto ya no es así, que no es necesario que haya representantes de Dios en la Tierra, y que puede que el fin del mundo llegue más tarde aunque mueran los ungidos. ¿Qué pasa, que ya se veían otra vez en la vergüenza de otra profecía equivocada?.

Esto ocurre cada vez más...

Las amas de casa llaman a los católicos a boicotear La Sexta por las ofensas de Buenafuente

Las amas de casa agrupadas en la asociación valenciana TYRIUS, ha hecho un llamamiento a los católicos a boicotear La Sexta por sus ofensas contra la Iglesia católica y el Papa.

La organización ha expresado a través de un comunicado su "más enérgica repulsa" por los vídeos emitidos en el Programa de Andreu Buenafuente, en los que se ironizaba sobre la visita de Benedicto XVI a España, la Iglesia y los católicos, de manera que muchos de ellos se han sentido heridos en sus sentimientos religiosos .

"Entendemos que existen muchas formas de humor, sin que se tengan que herir sensibilidades, así pues creemos que el programa de Buenafuente ha excedido estos límites", han apuntado.

Desde TYRIUS, han reclamado para la religión católica el mismo "respeto y dignidad" con los que se trata al resto de creencias: "Por todo ello, queremos lanzar un mensaje a los católicos para que sean valientes y dejen de ver esta cadena de televisión que emite programas que se mofan de sus creencias".

La historia de la salvación

Oda a mi madre (cuidala Tú ahora Señor)

Noche estrellada de oscuridad

Y apagada en tristes fragancias,

Marcando sones alegres

De almas lejanas.

 

La vanidad discurre en lo alto

Mientras acá solo cabe falsedad,

Anhelos de humildad abrazan

Las esperanzas de un mañana.

 

Tierra firme piso mientras

El lejano viento me embarga,

El alma se ha perdido

En la vanidad de las alturas.

 

El corazón antaño altanero

No recuerda ya alegrías,

Sino que suspira por la soledad

De su propia condena impuesta.

 

Falsedad y verdad cantan al unísono

la olvidada Partitura de la vida,

Vendida ya al olvido.

 

Son tiernos los recuerdos,

Pero duros los despertares

Pensando en sentir caluroso

El abrazo de una madre.

 

Puede que todo pase,

Puede que todo quede,

Puede que olvide y

Puede que recuerde.

 

Cada latir del corazón,

Cada cerrar de ojos,

Es el recuerdo constante

Del corazón que me dio la vida,

apagándose entre mis manos.

 

Mañana el sol brillará,

Quizás llueva,

Quizás la niebla lo cubra todo,

Quizás, quizás, quizás,

Pero solo una certeza:

Tú no estarás.

 

Espérame allá en lo lejano,

Déjame sentirte en lo cercano,

Espérame sonriente,

Deja caer mis lágrimas.

 

El Dios que me dio la vida,

La tuya ha trocado en eterna,

Confiado lo confieso

Y angustiado lo lloro.

 

Podré hacer discurso,

Podré cantar laudes,

Puede que hasta pintar el arcoíris,

Pero no podré volver a llamarte:

MAMA,

Y sentir tus ojos penetrantes

Buceando en mí,

Sabiendo sin saber

Y amando sin decir.

 

Cincuenta y ocho años

Un regalo que Dios nos encomendó,

Una familia que llora

Encomendado ahora al mismo Dios

El tesoro que nos prestó.

 

La poesía más hermosa

Solo cuatro palabras la componen:

MAMA

General: La Religión, ¿qué es y para qué sirve?

Diferencias entre secta e Iglesia

Diferencias entre secta e Iglesia

Existe otra fuente de confusión en el tema de las sectas: el empleo errático de los vocablos como "religión", "iglesia" y "secta". Así, es posible que alguien pregunte si el Umbandismo es una iglesia, una religión o una secta.

Cuando hablamos de una religión, estamos refiriéndonos a un sistema doctrinal y ritual a través del cual una comunidad obtiene una serie de respuestas a los interrogantes universales, fruto de una concepción singular acerca del hombre y su posibilidad de relación con la trascendencia. De acuerdo a esta definición, son propiamente religiones el Cristianismo, el Budismo, el Islamismo, el Animismo, etc.

Ahora bien, el Cristianismo como religión merece una consideración particular ya que ha dado origen a través de dos milenios de historia a una serie de comunidades que, aún cuando mantienen como vínculo de unidad su fe en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, se han congregado en diversas iglesias que se han estructurado a través del espacio geográfico y de los siglos como comunidades identificadas con ciertas peculiaridades doctrinales y rituales. Una iglesia tiene una identidad estructural, doctrinal y ritual que trasciende el tiempo y el espacio. De aquí que en el contexto cristiano haya una Iglesia Católica, otra Ortodoxa, otra Luterana... todas igualmente cristianas, y todas iglesias.

Esta organización eclesial es propia del cristianismo, y no podemos buscar tales estructuras en otras religiones como el Budismo o el Brahmanismo.

Teniendo en cuenta la diferencia existente entre religión e iglesia, la secta es una segmentación de estas unidades antes descriptas, a partir de la adhesión a una enseñanza o práctica particulares al margen de la estructura ritual y doctrinal de las religiones o iglesias. Así, dentro del Budismo encontramos cientos de sectas que hacen referencia a una gama muy variada de maestros espirituales que a lo largo de los siglos han enseñado una gran diversidad de maneras de comprender las enseñanzas de Buda. Este fenómeno de segmentación se da al interior de todas las religiones y las iglesias.

Así, si retomamos la pregunta inicial, el Umbanda no es una religión. La religión propiamente es el Animismo, es decir un sistema ritual y de creencias que rinde culto a las fuerzas latentes en las realidades inanimadas, tales como el agua, el rayo, etc.. Tampoco podría ser una iglesia, ya que no se trata de un sistema cristiano, sino de un sincretismo de origen claramente pagano.

Las Sectas No Son Iglesias

Muchos de los nuevos movimientos religiosos se llaman Iglesia. Así nos encontramos con la Iglesia de Cristo Científica (Ciencia Cristiana) con la Iglesia de la Unificación (Moon), con la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días (Mormones), etc.

Sin embargo ningún grupo que sea secta puede ser considerado Iglesia.

La Iglesia está formada por cristianos, ella ha sido instituida por Cristo y ya quedó dicho que las sectas no siguen verdaderamente a Jesús.

La palabra Iglesia viene del griego Ekklesia, asamblea. La Iglesia es la convocación dirigida por Dios a los hombres en Cristo con el deseo de construir su Reino. San Pablo dice que es la plenitud del cuerpo de Cristo (Ef l, 23). Sólo hay una convocación y sólo debería haber una única Iglesia universal.

Pero por las divisiones históricas existen varias Iglesias, denominaciones o confesiones. Por eso la palabra Iglesia también se aplica a diferentes Iglesias.

Así es que podemos decir que la Iglesia es el conjunto de todos los cristianos y también una parte como la Iglesia Luterana, Católica, etc.

Desde el punto de vista del significado bíblico del término, la palabra Iglesia, no tiene en el Nuevo Testamento más que dos sentidos: la Iglesia, cuerpo de Cristo, orgánicamente uno; y la Iglesia, manifestación local de ese cuerpo único. Fuera de esta Iglesia única, en el plano comunitario no puede haber más que sectas, no Iglesias, en el caso de que esas comunidades nazcan herejías.

Las sectas tienen otra postura y se colocan en contra de la doctrina clásica, en contra de institución. Protestan en contra de las otras Iglesias del mundo. Quieren ser algo único, una reavivación.

La postura de la Iglesia Católica

La postura de la Iglesia frente a los demás credos es de mucho respeto y valoración por lo que ellos mismos tienen del mismo único y verdadero. La fe, sea cual sea, vivida con pureza de corazón y con sinceridad, lleva necesariamente a Dios, que ve los corazones y se deja ganar por el amor. Sin embargo, encontrar la verdad completa es una necesidad inscrita en la naturaleza misma del hombre , siempre está buscando el “algo más”, llenar los huecos vacíos… que solo Dios puede llenar. Por eso las misiones de la Iglesia tienen la justificación de la caridad más pura, porque el único objetivo es darle a los hombres la verdad completa y llevarles así a su propia plenitud. El Islam y la Iglesia son hermanos, hijos de un mismo padre, Abraham, y herederos de una misma promesa de Dios. Desde un punto de vista religioso somos hermanos, igual que con los judíos. Otro asunto muy distinto han sido las pretensiones políticas y económicas esgrimidas por ciertos pueblos islámicos como motivos religiosos, que han llevado a separaciones y guerras.

La diferencia esencial está en que la Iglesia católica está fundada por el Hijo de Dios, Dios mismo que se hizo hombre para salvarnos con su vida del pecado y que quiso perpetuar su presencia entre nosotros en la Iglesia. Es una institución divina que tiene como alma al Espíritu Santo, como ley el amor, como miembros todos los bautizados. Habría muchas razones para entender que esto es así, tal vez la más sencilla sea mirar un poco la historia y ver cómo ha sobrevivido la Iglesia a tantos ataques, sobre todo internos (pecado, apostasía, rebeliones, herejías…) ; si no fuera obra de Dios habría muerto casi al nacer, como dijo el rabino Gamaliel a los fariseos que querían matar a Pedro y a los apóstoles: si es una obra de los hombres morirá por sí sola, si es obra de Dios no podemos exponernos a luchas contra Dios (Hechos de los apóstoles).

Las sectas piensan que:

  • La Iglesia ha hecho traición a Cristo y se ha comprometido con el mundo.
  • Destaca la importancia del carisma sobre la función.
  • La espontaneidad sobre la organización.
  • El profeta sobre el sacerdote.
  • La inspiración sobre la doctrina.

Iglesia

  • Basada en la universalidad: la voluntad salvífica de Dios se extiende a toda la humanidad.
  • Postura abierta de la cristiandad al mundo secular, en el que sus miembros tienen que vivir sus vidas.
  • Comunidad de santos y pecadores, donde se predica que el pecador arrepentido puede alcanzar el perdón de Dios.
  • Frente al peligro de la perdida de identidad por el paso del tiempo, se institucionaliza, estandariza los sacramentos y define los contenidos de la fidelidad.
  • Llega a la sociedad y da a los cristianos continuidad y tradición. Acepta el mundo secular a quien otorga líneas ético-espirituales y procura el mantenimiento del orden general del cual forma parte; requiere del vínculo con los poderes seculares establecidos.
  • Respuesta caracterizada por el compromiso y la acomodación; arreglos con la realidad de un mundo que no sólo constituye; es el precio que debe pagar para ser universal.

Sectas

  • Ø Basada en las elevadas demandas éticas del Evangelio, haciendo difícil la obtención de la membresía y su mantenimiento en la comunidad cristiana.
  • Ø Separa a sus miembros del mundo secular que rechaza como dado al pecado; lo consideran totalmente pecador y al margen de toda esperanza de redención, para mantener la pureza de los ideales religiosos, se aparta de la sociedad.
  • Ø Frente al mundo, el Estado y la sociedad adopta una actitud de diferencia, resignación o animosidad.
  • Ø Está en relación íntima con las clases y con todos los grupos opuestos al Estado, y a la sociedad.
  • Ø Solidaridad, simpatía y ayuda mutua son sus virtudes.

 

Para terminar, creemos importante hacer algunas precisiones:

  • El fenómeno de diversificación de la experiencia religiosa al que estamos haciendo referencia, es extremadamente diverso y tiene manifestaciones muy discordantes, lo que en general hace inadecuado el empleo de un único término para referirnos a él en su totalidad.
  • A pesar de esto, parece insoslayable el hecho de que el término "secta" es -al menos por el momento-, el más adecuado para identificar la problemática a la que nos estamos refiriendo dada su capacidad de significación.
  • Tanto la fenomenología de la conducta sectaria, como la del fanatismo, son elementos propios del campo de la psicología y la sociología, no exclusivos de lo religioso. Hay conductas sectarias en todos los ámbitos de la organización social.
  • Es errónea la antítesis que se suele presentar entre "secta" y "religión". Se puede denominar religiosa" a toda
  • conducta del hombre que tienda a establecer relación con la Trascendencia, sea dentro o fuera de una iglesia. En este sentido también se suele hablar de "sectas religiosas".
  • La verdadera contraposición se da entre "secta" e "iglesia" como dos modos diversos de plasmar en estructuras sociales ese intento de reencuentro del hombre con Dios.
  • Desde una perspectiva claramente cristiana, la terminología adoptada en el Documento de Santo Domingo parece la más adecuada para referirnos a este fenómeno.

Secta - Grupo humano que se automargina de su entorno social, religioso y/o cultural, al priorizar una afirmación secundaria por encima de la Verdad, lo cual ocurre generalmente al seguir un maestro particular o su doctrina; y que por lo tanto se inhabilita a sí mismo para la comunión

Carta del obispo de Sigüenza-Guadalajara sobre la clase de Religión Católica

Carta del obispo de Sigüenza-Guadalajara sobre la clase de Religión Católica

Monseñor José Sánchez González manifiesta una vez más su preocupación por el descenso en el número de alumnos, cuyos padres o ellos mismos solicitan Enseñanza de Religión Católica. En algunos Institutos el descenso es alarmante y, de continuar así, desaparecerá en ellos la Asignatura de Religión y Moral Católica. Asimismo  urge  a la responsabilidad y a la obligación moral de padres y alumnos de formarse en su fe, en el conocimiento de sus obligaciones para con Dios, con ellos mismos y para con los demás, de conocer la historia de su Religión, de su Iglesia, de su culto, de sus preceptos y derechos, de su compromiso como creyentes, de sus relaciones con otras creencias y religiones. Este es el texto íntegro de la carta de monseñor Sánchez:

Queridos diocesanos: Con el mes de septiembre comienza también para muchos – escolares y otras muchas personas, organizaciones e instituciones el nuevo curso 2010-2011.
Limitándonos hoy a los alumnos en los colegios de educación infantil, secundaria e Institutos, quiero manifestar una vez más mi preocupación por el descenso en el número de alumnos, cuyos padres o ellos mismos solicitan Enseñanza de Religión Católica. En algunos Institutos el descenso es alarmante y, de continuar así, desaparecerá en ellos la Asignatura de Religión y Moral Católica.
Quiero volver a insistir una vez más en la responsabilidad y en la obligación moral de padres y alumnos de formarse en su fe, en el conocimiento de sus obligaciones para con Dios, con ellos mismos y para con los demás, de conocer la historia de su Religión, de su Iglesia, de su culto, de sus preceptos y derechos, de su compromiso como creyentes, de sus relaciones con otras creencias y religiones.
Es cierto que las leyes civiles que en la actualidad regulan el derecho de los alumnos a recibir en los centros, tanto de titularidad estatal como de iniciativa social o de la Iglesia, no favorecen, menos aún estimulan a los alumnos a solicitar la asignatura de Religión y Moral Católica. Han dejado esta importante asignatura prácticamente sin valor académico, confrontada, además, con la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que ésa sí que es obligatoria; incluso favoreciendo o propiciando que los que no soliciten Religión Católica tengan entretenimientos más placenteros o nada. Pero eso no es disculpa. Hoy ya sabemos lo que podemos esperar del Estado y en concreto, del actual Gobierno o de algunos actuales Gobiernos autonómicos. Pero en otros lugares están peor y los padres asumen, por lo mismo, una mayor responsabilidad en la educación de sus hijos en su religión o creencias.
La causa primera y principal no es precisamente la actual legislación en relación con la importante asignatura de religión, sino la falta de interés, la comodidad, la adaptación al ambiente, cuando no la irresponsabilidad de muchos padres y alumnos, que anteponen otros intereses, cuando no la comodidad a una buena formación cristiana.
Cuando los padres tienen interés por la formación y educación cristiana de sus hijos, suplen los posibles fallos de la escuela, con la educación, el ejemplo y la vida cristiana en casa y en la comunidad de fe o parroquia. Lo más grave es cuando fallan los tres agentes de la formación en la fe y de la vida cristiana – familia, parroquia y escuela – y se crean unas carencias difícilmente recuperables en un aspecto tan importante de la persona y en una edad determinante u ocupan este vacío otros agentes de formación o el ambiente de la calle.
Por todo ello, hago una apremiante llamada a los alumnos y padres católicos a que se tomen muy en serio su responsabilidad y su obligación de recibir en la escuela una adecuada formación religiosa a la par que adquieren otros conocimiento y van progresando en su educación. Como la Enseñanza de Religión en la Escuela, en el mejor de los casos, es insuficiente, pues no cubre todos los aspectos de la formación y de la práctica cristiana, ha de completarse esta formación con la educación y la vida cristiana en la familia y en la parroquia.

San Nicolás de Bari