Etapas de la Revelación
La persona de Jesús en las religiones
Jesús, según el Islam: Jesús, llamado en lengua árabe `Īsā o `Īsā ibn Maryam (‘Jesús, hijo de María’), es uno de los principales profetas del Islam. Según el Corán, fue uno de los profetas más queridos por Dios y, a diferencia de lo que ocurre en el cristianismo, para los musulmanes no tiene carácter divino. Existen notables diferencias entre el relato de los Evangelios y la narración coránica de la historia de Jesús.La virginidad de María es plenamente reconocida (Corán, 3,41; 5,19; 19,22 y ss). Jesús es quien anunció la llegada de Mahoma como último profeta (Corán, 3,75; 61,6), aunque siguen su vida y prédica a través de los textos de los evangelios apócrifos. La muerte de Jesús es tratada de forma compleja, al no reconocer explícitamente su sacrificio, sino que antes de la muerte es sustituido por otro ser -del que nada se dice-, mientras Jesús asciende con Dios y burla a los judíos (Corán, 3,48; 4,156). La muerte ignominiosa de Jesús no se contempla, aunque sí se afirma su regreso el día del Juicio Final (Corán, 4,157; 43,61) y el descubrimiento, en ese día, de que la obra de Jesús fue verdadera (en el sentido de enviado por Dios). El Corán rechaza la Trinidad, considerada falsa, teniéndose a Jesús por «Verbo de Dios», pero no hijo de él.
Jesús, según el Judaísmo: El judaísmo, religión en cuyo marco se desarrolló la predicación de Jesús, rechaza la creencia de que Jesús es Dios, ya que resulta incompatible con su estricto monoteísmo. Igualmente rechaza su identificación con el Mesías o como profeta.
En líneas generales, puede decirse que el judaísmo prestó escasa atención a Jesús de Nazaret. Sin embargo, un personaje llamado Yeshu (alt: Jeshu, Yeishu, en hebreo: יש"ו) es mencionado en antiguos textos rabínicos, entre ellos el Talmud de Babilonia, redactado en fecha anterior al año 600, y la literatura midrásica, de entre 200 y 700. El nombre es similar, aunque no idéntico, a Yeshúa, que es considerado por muchos autores el nombre original de Jesús en arameo. Además, en varios manuscritos del Talmud de Babilonia aparece con el sobrenombre "ha-Notztri", que puede significar "el Nazareno". Por este motivo, y por ciertas coincidencias entre la historia de Jesús conocida por los evangelios cristianos y la del Yeshu citado en el Talmud, algunos autores han identificado a ambos personajes. Existen, sin embargo, discrepancias sobre este punto.En los textos rabínicos, Yeshu es caracterizado desde un punto de vista muy negativo: aparece como un embaucador que empuja a los judíos a apostatar de su religión.
Jesús según el Budismo: El fundador del budismo buscaba una salida ante el sufrimiento de este mundo por medio de la iluminación. No estaba interesado en buscar a Dios ni fundar una religión. Más tarde el budismo se convirtió en una religión en que sus maestros son considerados reencarnaciones de dioses. Pero Dios en la plenitud de los tiempos Dios envió a Su Hijo único para Salvarnos. Jesucristo es la plenitud de la revelación de Dios. Una vez lo hemos conocido no debemos volver atrás. Nada ni nadie puede añadir ni superar la revelación divina en Jesucristo. Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida.
Buda profetizó la venida de Jesucristo: Según las escrituras sagradas budistas, en el Diamante Sutra, Buda mismo profetizó: "500 años después de mi muerte aparecerá Uno que colmará toda justicia, Uno que tiene en el la raíz no solo de uno o de dos o de tres o de cinco o de diez o de mil Budas, sino de diez mil Budas. Por lo tanto, cuando el venga escúchenlo". 544 años después de la muerte de Buda nació en Belén Jesucristo, el Príncipe de la Paz. No es de extrañar, escribe Lim Cheow Kam, que los budistas familiarizados con el Evangelio dicen que la profecía de Buda se ha cumplido en Jesucristo.
-Fuente: This Apocaliptic Age, Robert Bergin, pg. 102.
Jesús según el hinduismo: Según una creencia hinduísta, que trata de unificar a los santos de diversas religiones en el hinduísmo, Jesús de Nazareth, así como otros santos y profetas (Buda, Zoroastro, Mahavira, etc), es una encarnación del dios Vishnú en la tierra, es decir es un "avatar" del dios Vishnú.
Se supone que Vishnú cada cierto tiempo viene a la tierra encarnándose en un ser vivo (a éste ser se le llama "avatar") el cual está dotado de características superiores a las de los humanos comunes y Jesús era uno de ellos.
In semina Verbi
El Espíritu de Dios y las «semillas de verdad»presentes en las religiones no cristianas
Catequesis de S.S. Juan Pablo II en la audiencia general de los miércoles
9 de setiembre de 1998
- El concilio ecuménico Vaticano II, en la declaración Nostra aetate sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, enseña que «la Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones es verdadero y santo. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, aunque discrepen mucho de los que ella mantiene y propone, no pocas veces reflejan, sin embargo, un destello de aquella verdad que ilumina a todos los hombres» (n. 2).
Recogiendo la enseñanza conciliar, ya desde la primera carta encíclica de mi pontificado, quise recordar la antigua doctrina formulada por los Padres de la Iglesia, según la cual es necesario reconocer «las semillas del Verbo» presentes y operantes en las diferentes religiones (cf. Ad gentes, 11; Lumen gentium, 17). Esa doctrina nos impulsa a afirmar que, aunque por diversos caminos, «está dirigida, sin embargo, en una única dirección la más profunda aspiración del espíritu humano, tal como se expresa en la búsqueda de Dios, de la plena dimensión de la humanidad, es decir, del pleno sentido de la vida humana» (Redemptor hominis, 11).
Las «semillas de verdad» presentes y operantes en las diversas tradiciones religiosas son un reflejo del único Verbo de Dios, «que ilumina a todo hombre» (Jn 1, 9) y que se hizo carne en Cristo Jesús (cf. Jn 1, 14). Son, al mismo tiempo, «efecto del Espíritu de verdad que actúa más allá de los confines visibles del Cuerpo místico» (cf. Redemptor hominis, 6 y 12) y que «sopla donde quiere» (Jn 3, 8). Teniendo presente esta doctrina, la celebración del jubileo del año 2000 «será una gran ocasión, también a la luz de los sucesos de estos últimos decenios, para el diálogo interreligioso» (Tertio millennio adveniente, 53). Ya desde ahora, en este año pneumatológico, es oportuno detenernos a profundizar en qué sentido y por qué caminos el Espíritu Santo está presente en la búsqueda religiosa de la humanidad y en las diversas experiencias y tradiciones que la expresan.
- Ante todo, es preciso tener presente que toda búsqueda del espíritu humano en dirección a la verdad y al bien, y, en último análisis, a Dios, es suscitada por el Espíritu Santo. Precisamente de esta apertura primordial del hombre con respecto a Dios nacen las diferentes religiones. No pocas veces, en su origen encontramos fundadores que han realizado, con la ayuda del Espíritu de Dios, una experiencia religiosa más profunda. Esa experiencia, transmitida a los demás, ha tomado forma en las doctrinas, en los ritos y en los preceptos de las diversas religiones.
En todas las auténticas experiencias religiosas la manifestación más característica es la oración. Teniendo en cuenta la constitutiva apertura del espíritu humano a la acción con que Dios lo impulsa a trascenderse, podemos afirmar que «toda oración auténtica está suscitada por el Espíritu Santo, el cual está misteriosamente presente en el corazón de cada hombre» (Discurso a los miembros de la Curia romana, 22 de diciembre de 1986, n. 11: L’Osservatore Romano edición en lengua española, 4 de enero de 1987, p. 8).
En la Jornada mundial de oración por la paz, el 27 de octubre de 1986 en Asís, y en otras ocasiones semejantes de gran intensidad espiritual, hemos vivido una manifestación elocuente de esta verdad.
- El Espíritu Santo no sólo está presente en las demás religiones a través de las auténticas expresiones de oración. En efecto, como escribí en la carta encíclica Redemptoris missio, «la presencia y la actividad del Espíritu no afectan únicamente a los individuos, sino también a la sociedad, a la historia, a los pueblos, a las culturas y a las religiones» (n. 28).
Normalmente, «a través de la práctica de lo que es bueno en sus propias tradiciones religiosas, y siguiendo los dictámenes de su conciencia, los miembros de las otras religiones responden positivamente a la invitación de Dios y reciben la salvación en Jesucristo, aun cuando no lo reconozcan como su salvador (cf. Ad gentes, 3, 9 y 11)» (Instrucción Diálogo y anuncio del Consejo pontificio para el diálogo interreligioso, 19 de mayo de 1991, n. 29).
En efecto, como enseña el concilio Vaticano II, «Cristo murió por todos y la vocación última del hombre es realmente una sola, es decir, la vocación divina. En consecuencia, debemos mantener que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, de un modo conocido sólo por Dios, se asocien a este misterio pascual» (Gaudium et spes, 22).
Esa posibilidad se realiza mediante la adhesión íntima y sincera a la Verdad, la entrega generosa al prójimo, la búsqueda del Absoluto suscitada por el Espíritu de Dios. También a través del cumplimiento de los mandamientos y de las prácticas conformes a la ley moral y al auténtico sentido religioso, se manifiesta un rayo de la Sabiduría divina. Precisamente en virtud de la presencia y de la acción del Espíritu, los elementos positivos que existen en las diversas religiones disponen misteriosamente los corazones a acoger la revelación plena de Dios en Cristo.
- Por los motivos que acabo de recordar, la actitud de la Iglesia y de cada cristiano con respecto a las demás religiones se caracteriza por un respeto sincero, por una profunda simpatía y también, cuando es posible y oportuno, por una cordial colaboración. Eso no significa olvidar que Jesucristo es el único Mediador y Salvador del género humano. Y tampoco atenuar la tensión misionera, que debemos tener por obediencia al mandato del Señor resucitado: «Id, pues y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19). La actitud de respeto y diálogo, más bien, constituye un obligado reconocimiento de las «semillas del Verbo» y de los «gemidos del Espíritu». En este sentido, lejos de oponerse al anuncio del Evangelio, lo prepara, a la espera de los tiempos establecidos por la misericordia del Señor. «Por el diálogo dejamos que Dios esté presente en medio de nosotros; puesto que, al abrirnos al diálogo unos con otros, nos abrimos también a Dios» (Discurso a los miembros de las demás religiones en Madrás, 5 de febrero de 1986, n. 4: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 16 de febrero de 1986, p. 8).
San Agustín explicado a niños
Esquema básico sobre el nacimiento de las religiones monoteístas
Fundamentos de la Doctrina Social de la Iglesia
¿Qué es la Doctrina Social de la Iglesia?
La Doctrina Social de la Iglesia
CONCEPTO: Por doctrina social se entiende un conjunto coherente de ideas, enseñanzas y normas referentes a valores humanos que se desea realizar y perfeccionar en cooperación social. La nueva y actual doctrina empezó a ser desarrollada por León XIII. Sabido es que la Iglesia no sostiene un único sistema económico o político para organizar la sociedad y tampoco identifica la religión con una postura política específica. La diversidad es aceptada por la realidad de la existencia de varios caminos para realizar el bien común y administrar una comunidad.
FUENTES: Se desarrolla a partir de: 1)El mensaje religioso y social del Nuevo Testamento, y en la misma acción religiosa que implica descubrir al prójimo y tratarlo como hermano; 2) En las encíclicas de los pontífices, especialmente en las emitidas desde León XIII (1891) en adelante, y que han sido completadas con cientos de otros discursos y mensajes de distintos Papas; y 3) La tarea de análisis y otros aportes fruto de distintos estudios sobre los principios y temas de esta doctrina social.
SE BASA: en varios principios generales aptos para regular la sociedad: la solidaridad, el bien común, la subsidiariedad, el derecho natural, la justicia y la equidad.
PRINCIPALES IDEAS DE LAS ENCÍCLICAS MÁS IMPORTANTES:
RERUM NOVARUM (La condición del Trabajo), encíclica de León XIII, 1891.
Referencia histórica: Tremenda pobreza y explotación que sufrían los trabajadores en Europa y Norteamérica a fines del siglo XIX.
Principales ideas:
- Denuncia el empobrecimiento de las masas y el enriquecimiento de un grupo reducido y la falta de una autoridad que proteja los derechos de los trabajadores.
- Todos hemos sido creados por Dios, por lo que tenemos la misma dignidad y deberíamos tener una igualdad de derechos y oportunidades.
- El bien común debe ser el fin de la sociedad a la que todos pertenecemos.
- La riqueza de un país se genera por el trabajo de los obreros.
- Todos tienen derecho a la propiedad privada y a los frutos de su trabajo, siempre que estos estén al servicio del bien común.
- La propiedad justa se diferencia del uso justo de la propiedad.
- El trabajo es necesario.
- La Iglesia debe ayudar a la reconciliación y unificación de clases.
- Los Trabajadores tienen derechos, entre otros, a tener propiedad privada, a trabajar, a un salario justo y a sindicalizarse. Sus deberes son: trabajar bien, no atentar contra el empleador.
- Los Empleadores tienen derechos, entre otros, a tener propiedad privada. Sus deberes son: tratar a los trabajadores con dignidad, pagar salarios justos y repartir bienes entre los pobres.
- La autoridad pública debe apoyar el bien común, prestar atención a los derechos de los pobres, defender la propiedad privada y promover su posesión universal, y defender a los sindicatos.
QUADRAGESIMO ANNO (La reconstrucción del orden social), encíclica de Pío XI, 1931.
Referencia histórica: La depresión económica estaba sacudiendo las bases sociales y económicas en la sociedad mundial. Critica los abusos del Capitalismo y el Comunismo. Interés en los trabajadores pobres.
Principales Ideas:
- Esfuerzo por ayudar a las clases más bajas. Se multiplicaron las obras de caridad.
- La autoridad civil debe promover el bienestar general y preocuparse por los más necesitados.
- Confirma la misión de los sindicatos.
- La Iglesia debe opinar sobre temas económicos y sociales que atenten contra la moral.
- La propiedad tiene dos aspectos: el individual y el social; nunca es un derecho absoluto.
- Los ingresos superfluos se deben usar en caridad o para crear empleos.
- Hay dos peligros presentes: el individualismo y el colectivismo.
- El trabajo y el capital se necesitan. El primero es el único que genera riquezas.
- Evitar extremos: los beneficios no son todos para los trabajadores o para el capital.
- Objetivo: elevar al proletariado e igualarlo en todo el mundo. Promover la armonía de clases.
- Se insiste en el salario justo. Justicia social. No abusar del trabajador.
- Necesidad del Estado de intervenir en el mercado en busca de justicia.
- Necesidad de cambios en el Capitalismo (se critica la concentración económica) y en el Comunismo.
MATER ET MAGISTRA (Cristiandad y Progreso Social), encíclica de Juan XXIII, 1961.
Referencia histórica: Respuesta a los desequilibrios entre países ricos y pobres (subdesarrollados). Septuagésimo aniversario de la Rerum Novarum.
Principales ideas:
- Analiza los progresos económicos, políticos y sociales.
- Prioridad a la iniciativa privada con ayuda de la autoridad pública para evitar desequilibrios.
- Necesidad de un salario justo. Justa distribución de bienes.
- Critica al gasto en armamentos.
- El progreso económico debe corresponder al social.
- Los trabajadores deben participar en las empresas.
- El bienestar general requiere: generar empleos, cuidar a los desprotegidos y proveer el futuro.
- Se deben promover la Pymes.
- Confirma los derechos de la propiedad con responsabilidad.
- Ayudar a la agricultura y proveerle servicios esenciales por parte del Estado.
- La paz es difícil con desigualdades. Los países desarrollados deben ofrecer ayuda al resto sin intentar dominarlos. Se necesita de la cooperación internacional (no a las armas).
- El progreso industrial puede deformar la jerarquía de los valores y apartarlos de la dignidad humana.
PACEM IN TERRIS (Paz en la Tierra), encíclica de Juan XXIII, 1963.
Referencia histórica: Dirigida a todas las “personas de buena voluntad”. En momentos en que la tensión crecía por la Guerra Fría.
Principales ideas:
- Reconocimiento de derechos, entre ellos: al trabajo, al salario justo y a la propiedad.
- Las clases trabajadoras han avanzado gradualmente en el campo económico y social.
- El bien común debe considerar a la persona humana, prestándole atención a los más débiles. La autoridad (no despótica) debe asegurar el bien común.
- Cada Estado tiene derecho al propio desarrollo. Hay una obligación de mutua asistencia. Está en contra del aislamiento. Deben reducirse los desequilibrios de los bienes y capitales en el mundo.
- Critica la carrera armamentística (pérdida de recursos necesarios).
GAUDIUM ET SPES (La Iglesia en el mundo contemporáneo), Concilio Vaticano II, 1965.
Referencia histórica: Opinión de los obispos (2.300) de todo el mundo. Ruptura con la tradición anterior que reinaba en la Iglesia.
Principales ideas:
- Los cambios de los últimos siglos han generado tremenda riqueza y abierta pobreza.
- Todos deben trabajar para lograr el bien común. Es necesario que todos los hombres tengan acceso a lo que se considera necesario para llevar una vida humana.
- La Iglesia no está ligada a ningún sistema económico o político.
- Se requiere un trabajo constante en el campo económico y político para liberar a los hombres de la ignorancia.
- El ser humano es el autor, centro y fin de la vida económica-social.
- Se debe fomentar el progreso económico al servicio del hombre. La justicia requiere una rápida supresión de las desigualdades económicas.
- El trabajo humano supera a los demás elementos de la vida económica.
- Dios destinó las tierras para el uso de todos los hombres. Todos tienen derecho a tener suficientes bienes. La distribución de bienes debe tender a procurar fuentes de trabajo.
- La autoridad pública debe prevenir los abusos de la propiedad privada.
- La cooperación internacional y la Iglesia son necesarias para terminar con las injusticias y permitir el desarrollo de las personas.
POPULORUM PROGRESSIO (El desarrollo de los hombres), encíclica de Pablo VI, 1967.
Referencia histórica: Se hace referencia fundamentalmente a la crisis entre las naciones ricas y pobres. La justicia económica es la base para alcanzar la paz. Critica el afán de lucro y el derecho irrestricto de la propiedad privada.
Principales ideas:
- No se debe entender como desarrollo, solo el crecimiento económico, sino que también se debe promover a todo el hombre.
- La propiedad privada no es un derecho absoluto e incondicional, pero debe ser ejercitado para el bien común: la autoridad pública debe asegurarlo y el bien común a veces exige la expropiación.
- Es fundamental para progresar, lograr un desarrollo de la industria. Esta industrialización puede ser separada del sistema capitalista.
- Las estructuras del capitalismo (el beneficio, la competencia y la propiedad privada absoluta), constituyen un infortunio.
- La iniciativa popular y la libre competencia no son suficientes, sino que además es necesaria la implementación de programas públicos.
- Los organismos públicos, deben escoger objetivos y estimular la actividad.
- El progreso económico depende del progreso social, y para que este ocurra es necesaria una mejor educación.
- Los países desarrollados deben ofrecer ayuda financiera y educacional a los países pobres.
- Las reglas del libre comercio no pueden seguir rigiendo las relaciones internacionales.
- Los principios fundamentales del liberalismo son cuestionables.
- La libertad de comerciar solo es justa si está sometida a las exigencias de la justicia social.
OCTOGÉSIMA ADVENIENS (La llamada a la acción), encíclica de Pablo VI, 1971.
Referencia histórica: Se hizo para el octogésimo aniversario de la publicación de la Rerum Novarum y plantea el papel que deben jugar el cristiano y la Iglesia frente a las situaciones de injusticia.
Principales ideas:
- Los trabajadores tienen derecho a formar sindicatos.
- Tanto la ideología marxista como la liberal alienan al ser humano.
- Ciertas características del socialismo son atractivas; pero los cristianos deben ser críticos con ese atractivo.
- Históricamente el marxismo ha conducido al totalitarismo y a la violencia.
- La ideología liberal promueve la eficiencia económica, pero distorsiona la naturaleza humana.
- Los cristianos deben actuar más en las actividades políticas que en las económicas, como medio para resolver los problemas contemporáneos.
JUSTICIA EN EL MUNDO: Declaración del Sínodo de Obispos, 1971.
Referencia histórica: Gran influencia en las Iglesias de América, Asia y África. Proclive al Concilio Vaticano II.
Principales ideas:
- Se reflexiona acerca de cómo obtener una mayor justicia en el mundo.
- Es fundamental la colaboración económica para lograr la justicia.
- Se deben lograr los propósitos de precios justos para materias primas, apertura de mercados y un sistema de impuestos sobre una base mundial.
- Las naciones ricas deben ser menos materialistas y deben consumir menos.
- Es necesaria la creación de un “fondo” para el desarrollo responsable.
- Se debe terminar con la concentración del poder en pocas manos, se necesita una mayor participación.
EVANGELII NUNTIANDI: (Evangelización en el mundo contemporáneo), encíclica de Pablo VI, 1975.
Referencia histórica: Se hizo con el fin de conmemorar el décimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II.
Principales ideas:
- En ella no se habla en ningún momento del aspecto económico, sino que se orienta sobre la forma de evangelización que se debe hacer en el mundo.
- Se necesita una conversión personal, para que haya un cambio de estructuras.
LABOREM EXERCENS (Sobre el trabajo humano), encíclica de Juan Pablo II, 1981.
Referencia histórica: Aparece en el nonagésimo aniversario de la Rerum Novarum.
Principales ideas: Los últimos cambios en cuanto al trabajo fueron: su automatización y el aumento en el costo de la energía y de las materias primas.
- Influencia de la tecnología en el trabajo: el aspecto negativo es que puede suplantar o controlar al hombre; y el aspecto positivo es que facilita el trabajo.
- El trabajo debe servir para humanizar a cada uno.
- La ideología materialista trata al hombre como un mero instrumento de la producción, mas que como a un sujeto eficiente del trabajo.
- Se considera a los trabajadores como mercancías y esto es un grave error.
- Se le debe dar una primacía al trabajo por sobre el capital, y por consiguiente una primacía de las personas por sobre las cosas.
- En cuanto al principio de derecho de propiedad, la Iglesia difiere tanto del marxismo como del liberalismo.
- El derecho de propiedad privado esta subestimado al destino universal de los bienes
- La propiedad se adquiere mediante el trabajo, para que ella sirva al trabajo.
- La socialización de algunos medios de producción no puede ser excluida.
- La Iglesia propone una copropiedad de los medios de producción.
- El trabajo es un deber. Los discapacitados deben participar en el trabajo.
- Las políticas laborales deben respetar los derechos objetivos de los trabajadores, que son el criterio para determinar la economía mundial.
- Se necesitan empleos adecuados para todos.
- Se debe actuar contra el desempleo: subvencionando al desempleado.
- Debe haber una justa remuneración para los trabajadores.
- Se reconoce el derecho de los trabajadores a formar sindicatos.
Sobre la ley del aborto
DECLARACIÓN SOBRE EL ANTEPROYECTODE «LEY DEL ABORTO»: ATENTAR CONTRALA VIDA DE LOS QUE VAN A NACER, CONVERTIDO EN «DERECHO»
Madrid, 17 de junio de 2009
ÍNDICE
I. La mera voluntad de la gestante anula el derecho a la vida del que va a nacer
II. La salud como excusa para eliminar a los que van a nacer
III. Se niega o devalúa al ser humano para intentar justificar su eliminación
IV. No se apoya a la mujer para ahorrarle el trauma del aborto y sus graves secuelas
V. Privar de la vida a los que van a nacer no es algo privado
VI. La educación, instrumentalizada también al servicio del aborto
VII. Conclusión: por el Pueblo de la Vida
1. Hecho ya público, el pasado 14 de mayo, el denominado «Anteproyecto de Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo», los obispos tenemos el deber de pronunciarnos públicamente sobre sus graves implicaciones morales negativas; porque forma parte esencial de nuestro servicio anunciar el esplendor del Evangelio de la vida, que ilumina la conciencia de los católicos y de todos los que deseen acogerlo en orden a una mejor convivencia en justicia y libertad. Estamos convencidos de que «todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rom 2, 14-14) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término»[1]. Por eso, aunque nosotros hablamos desde la fe católica y la experiencia de la Iglesia, nuestras reflexiones se dirigen a todos y pensamos que podrían ser aceptadas también por muchos que no comparten esa fe, pues giran en torno al derecho a la vida de todo ser humano inocente, un patrimonio común de la razón humana.
2. Los obispos españoles han anunciado el Evangelio de la vida y han denunciado la cultura de la muerte en muchas ocasiones[2]. Con esta nueva declaración deseamos poner de relieve algunos aspectos del Anteproyecto en cuestión que, de llegar a convertirse en Ley, supondrían un serio retroceso en la protección del derecho a la vida de los que van a nacer, un mayor abandono de las madres gestantes y, en definitiva, un daño muy serio para el bien común.
I. La mera voluntad de la gestante anula el derecho a la vida del que va a nacer
En las primeras catorce semanas, la gestante decide sobre la muerte del que va a nacer: la violación del derecho a la vida, tratada como si fuera un derecho.
3. El aspecto tal vez más sombrío del Anteproyecto es su pretensión de calificar el aborto provocado como un derecho que habría de ser protegido por el Estado. He ahí una fuente envenenada de inmoralidad e injusticia que vicia todo el texto.
4. En el artículo 3. 2. «se reconoce el derecho a la maternidad libremente decidida». Lamentablemente esta expresión no significa aquí que toda mujer tiene derecho a elegir si quiere o no quiere ser madre; significa, más bien, que tiene derecho a decidir eliminar a su hijo ya concebido. Tal es la lectura que viene exigida por las afirmaciones recogidas en la Exposición de motivos referentes a «los derechos humanos de las mujeres» en el ámbito de la «salud reproductiva» (I) y, en concreto, «al derecho de todo ser humano, y en particular de las mujeres, al respeto de su integridad física y a la libre disposición de su cuerpo y, en este contexto, a que la decisión última de recurrir o no a un aborto corresponda a la mujer interesada» (II). En consecuencia, el Anteproyecto establece un primer plazo de catorce semanas dentro del cual la voluntad de la madre se convierte en árbitro absoluto sobre la vida o la muerte del hijo que lleva en sus entrañas (artículo 14: «interrupción del embarazo a petición de la mujer»).
5. Ahora bien, decidir abortar es optar por quitar la vida a un hijo ya concebido y eso sobrepasa con mucho las posibles decisiones sobre el propio cuerpo, sobre la salud de la madre o sobre la elección de la maternidad. Es una decisión sobre un hijo indefenso y totalmente dependiente de quien lo lleva en su seno. Es, según el Concilio Vaticano II, un «crimen abominable»[3], «un acto intrínsecamente malo que viola muy gravemente la dignidad de un ser humano inocente, quitándole la vida. Asimismo hiere gravemente la dignidad de quienes lo cometen, dejando profundos traumas psicológicos y morales»[4].
6. El Estado que otorga la calificación de derecho a algo que, en realidad, es un atentado contra el derecho fundamental a la vida, pervierte el elemental orden de racionalidad que se encuentra en la base de su propia legitimidad. La tutela del bien fundamental de la vida humana y del derecho a vivir forma parte esencial de las obligaciones de la autoridad[5]. «El derecho a la vida no es una concesión del Estado, es un derecho anterior al Estado mismo y este tiene siempre la obligación de tutelarlo. Tampoco tiene el Estado autoridad para establecer un plazo, dentro de cuyos límites la práctica del aborto dejaría de ser un crimen»[6].
II. La salud como excusa para eliminar a los que van a nacer
Hasta la vigésimo segunda semana, ambiguas indicaciones médico-sociales: la medicina y la sanidad, falseadas, al servicio de la muerte.
7. El Anteproyecto de Ley presenta el aborto provocado como un derecho que forma parte de un programa de «salud sexual y reproductiva». La salud, por su parte, es definida, a los efectos de lo dispuesto en esta ley, como «el estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente como la ausencia de afecciones o enfermedades» (art. 2. a).
8. El Anteproyecto establece que desde la decimocuarta semana de gestación el aborto ya no sería un derecho absoluto de la madre, puesto que para poder ser realizado sin sanción habrá de existir entonces «riesgo de graves anomalías en el feto» (art. 15, b) o «grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada» (art. 15, a). A tenor de la definición de salud señalada, los facultativos podrán certificar la existencia de esta indicación médica para el aborto cuando el niño que va a nacer suponga un grave inconveniente para «el completo bienestar físico, mental y social» de la madre. Lo que no se sabe es cuáles serán los criterios que el médico habrá de emplear para poder diagnosticar un grave quebranto de un tal «completo bienestar» eventualmente causado por el que va a nacer. Ante esta indefinición, el segundo plazo, teóricamemente ligado a indicaciones médicas, queda también prácticamente asimilado al primero, en el que prima el derecho absoluto de la madre a decidir sobre la vida de su hijo.
9. La inclusión del aborto entre los medios supuestamente necesarios para cuidar la salud es de por sí una grave falsedad. El acto médico se dirige a prevenir la enfermedad o a curarla. Pero el embarazo no será nunca de por sí una enfermedad, aunque pueda conllevar complicaciones de salud, ser inesperado o incluso fruto de la violencia. Por eso, abortar no es nunca curar, es siempre matar. Cosa distinta es que una determinada terapia necesaria lleve consigo un aborto como efecto indirecto no buscado. De ahí que incluir el aborto en la política sanitaria falsee siempre gravemente el acto médico, que queda desnaturalizado cuando es puesto al servicio de la muerte. La falsificación es más sangrante cuando el concepto de salud empleado –aunque sea el de la Organización Mundial de la Salud– se convierte en una excusa para encubrir el deseo particular de no tener un hijo, aun quitándole la vida. En efecto, si salud es «completo bienestar físico, mental y social», y tal bienestar se considera amenazado por el que va nacer, éste puede ser tratado como un obstáculo para la calidad de vida, cuya eliminación pasa entonces a ser tenida por lícita.
10. Una auténtica política sanitaria debe tener siempre en cuenta la salud de la madre gestante, pero también la vida y la salud del niño que va a nacer. Por lo demás, la imposición del aborto procurado en el sistema sanitario como prestación asistencial para la salud bio-psico-social de la gestante, a la que ésta tendría un supuesto derecho, lleva consigo la transferencia de la obligatoriedad a los profesionales de la sanidad. De este modo queda abierta la posibilidad de que no se respete a quienes por muy justificados motivos de conciencia se nieguen a realizar abortos, cargándolos arbitrariamente con un supuesto deber e incluso con eventuales sanciones[7]. Es necesario reconocer y agradecer el valor mostrado por tantos ginecólogos y profesionales de la sanidad que, fieles a su vocación y al verdadero sentido de su trabajo, resisten presiones de todo tipo e incluso afrontan ciertas marginaciones con tal de servir siempre a la vida de cada ser humano.
III. Se niega o devalúa al ser humano para intentar justificar su eliminación
Frente a la evidencia de que donde hay un cuerpo humano vivo, aunque sea incipiente, hay un ser humano y una dignidad humana inviolable, se establecen plazos de gestación y de presencia humana de los que no es posible dar razón suficiente.
11. Sorprendentemente, el Anteproyecto no explica en ningún momento por qué fragmenta el tiempo de la gestación en tres periodos o plazos pretendidamente determinantes de diferentes tipos de trato del ser humano en gestación. ¿Por qué durante las catorce primeras semanas «prevalece el derecho de autodeterminación de las mujeres» y el aborto puede ser realizado por simple petición de la gestante? ¿Por qué se establece un segundo plazo, hasta la semana vigésimo segunda, durante el cual será preciso aducir indicaciones supuestamente médicas? ¿Y por qué las «anomalías fetales incompatibles con la vida» o «una enfermedad extremadamente grave e incurable» del feto (art. 15, c) permitirían el aborto en cualquier momento de la gestación? ¿Por qué no, entonces, en el momento mismo del nacimiento o un minuto después? En vano se buscará una respuesta a estas preguntas, todas ellas de gran calado moral.
12. Se oye decir a veces que durante algún tiempo determinado el ser vivo producto de la fecundación humana no sería un ser humano. Es necesario –no cabe duda– hacer tan irracional afirmación cuando se quiere justificar o tolerar que la mujer decida sobre la vida de ese ser que lleva en su seno, como si se tratara de un derecho suyo que el Estado debería tutelar y hacer respetar. Porque es muy duro reconocer que el fruto de la fecundación es un ser humano, distinto de la madre, aunque dependiente de ella, y, al mismo tiempo, afirmar que se le puede quitar la vida simplemente porque así lo decide quien lo gesta. Sería tanto como reconocer que hay un derecho a matar a un inocente. La razón humana se vendría abajo de modo clamoroso y, con ella, el Estado y la autoridad misma que tal cosa reconocieran. Se hace, pues, necesario, afirmar engañosamente que el objeto de la pretendida «decisión sanitaria», tomada en ejercicio de un supuesto derecho, no sería en realidad un ser humano.
13. Pero «el cuerpo humano, en cuanto elemento constitutivo de la persona humana, es una realidad personal básica, cuya presencia nos permite reconocer la existencia de una persona. La fecundación es precisamente el momento de la aparición de un cuerpo humano distinto del de los progenitores. Ese es, pues, el momento de la aparición de una nueva persona humana (cf. Evangelium vitæ, 44-45). El cuerpo, naturalmente, se desarrolla, pero dentro de una continuidad fundamental que no permite calificar de prehumana ni de post-humana ninguna de las fases de su desarrollo. Donde hay un cuerpo humano vivo, hay persona humana y, por tanto, dignidad humana inviolable»[8].
14. Estos principios antropológicos básicos han sido reconocidos también por la jurisprudencia constitucional de nuestro país[9].
IV. No se apoya a la mujer para ahorrarle el trauma del aborto y sus graves secuelas
Se facilita a las gestantes la eliminación de sus hijos, en lugar de proteger la maternidad y la familia para evitar que las mujeres se conviertan en víctimas del aborto.
15. El Anteproyecto incorpora una definición de la salud en términos de bienestar psicológico y social que, por desgracia, se orienta más que nada a introducir subrepticiamente la llamada «indicación social» para el aborto. Así lo pone también de manifiesto el que se silencien las graves consecuencias psicológicas y morales que el aborto tiene para quienes lo procuran. La inconsecuente apelación a la salud ignora y oculta que las mujeres que abortan se convierten también ellas mismas en víctimas del aborto.
16. El Anteproyecto estipula que se entregará a la mujer que solicita abortar una información en sobre cerrado que podrá leer en un plazo máximo de tres días. Sin embargo, ningún proceso médico de consentimiento informado se realiza de un modo tan frío e impersonal. La situación de angustia que empuja a la mayoría de las mujeres que se plantean abortar, más que sobres cerrados reclama corazones abiertos que les presten el apoyo humano que necesitan para no equivocarse quitando la vida a un hijo y destrozando la propia.
17. Las dolorosas secuelas del aborto se intensifican en las personas que no han alcanzado todavía la madurez personal. Facilitar a las adolescentes la decisión de abortar, marginando a sus padres de tal decisión, es propiciar su soledad e indefensión ante un hecho muy nocivo para su salud espiritual y su desarrollo humano. Este proyecto legal no manifiesta interés real por el bien de las mujeres tentadas de abortar y, en particular, de las más jóvenes. Se limita a tratar de despejarles el camino hacia el abismo moral y hacia el síndrome post-aborto.
18. Por otro lado, es llamativa la ausencia total de la figura del padre del niño que va a ser abortado. ¿Por qué se le exime de toda responsabilidad y se le priva de todo derecho? No parece admisible que se margine a los padres en algo tan fundamental como es el nacimiento o la muerte de sus propios hijos.
19. Agradecemos la dedicación de tantas personas que, en un número cada vez mayor de instituciones eclesiales o civiles, se dedican a prestar su apoyo personal a las mujeres gestantes. Es una alegría el testimonio de tantas madres y padres que, gracias a la ayuda recibida, han decidido por fin acoger a sus hijos, reconociendo en ellos un don inestimable que trae luz y sentido a sus vidas. También es laudable el trabajo realizado por las asociaciones de mujeres víctimas del aborto. Es muy valioso su valiente testimonio público, que ayuda a la sociedad a recapacitar sobre un camino ya demasiado largo de sufrimiento para las mujeres. Ellas ponen particularmente de relieve que no es este el tipo de legislación que se necesita para ayudar a las gestantes y para la dignificación de la sociedad. Las mujeres tentadas de abortar o las que ya han pasado por esa tragedia encontrarán siempre en la comunidad católica el hogar de la misericordia y del consuelo. Como madre, la Iglesia comprende sus dificultades y nunca las dejará solas con sus problemas ni con sus culpas.
V. Privar de la vida a los que van a nacer no es algo privado
Se deja al arbitrio individual la vida de los que van a nacer, en vez de reconocerla como un fundamental elemento constitutivo del bien común que merece protección y promoción.
20. El Anteproyecto de Ley presenta el aborto como si fuera un asunto privado ligado prácticamente sólo a la decisión individual de la gestante. La decisión de eliminar una vida humana incipiente es calificada una y otra vez de asunto íntimo suyo en el que nadie podría intervenir: ni el padre del que va a nacer, ni los padres de la menor, ni el Estado.
21. Sin embargo, es claro que no «se puede invocar el derecho a las decisiones íntimas o a la vida privada para privar a otros de la vida»[10]. Eliminar una vida humana no es nunca un asunto meramente privado. Por el contrario, se trata de un acto de gran trascendencia pública que afecta grave y directamente al bien común. La vida de cada ser humano es un bien básico, sagrado e intangible; y el derecho a vivir no está a disposición de nadie: no puede ser violado por ningún ciudadano ni por el Estado; menos, si cabe, por aquellos que tienen particulares obligaciones de atención a la vida incipiente de un ser indefenso como son sus padres o los médicos.
22. Se reduce el aborto a mera decisión privada porque se concibe de modo perverso la libertad, como si se tratara de la mera capacidad de decidir cualquier cosa de modo absolutamente desvinculado del entorno humano en el que se mueve el yo solitario que decide. De este modo se fomenta una visión individualista y antisocial de la persona, cuya libertad vendría a coincidir con su capacidad de hacer prevalecer el propio sentir o el propio interés. Pero eso no es libertad. La libertad es, más bien, la capacidad de querer el bien por encima del aparente interés inmediato de quien decide. Porque el bien propio no está desligado del bien del otro y del bien de todos. «Sí, cada hombre es “guarda de su hermano”, porque Dios confía el hombre al hombre»[11]. Todos sin excepción tenemos el deber de proteger la vida del niño en el seno materno. Para todos es un bien esa vida incipiente, no sólo para sus padres y su familia.
23. El orden social justo no puede basarse en una concepción individualista de la libertad. La autoridad del Estado dimite de su obligación básica si da curso legal a la pretendida libertad que se siente autorizada para eliminar vidas humanas inocentes. El Estado no puede erigirse en árbitro sobre la vida humana adoptando medidas legales que toleran o justifican como supuestos derechos acciones individuales que atentan contra el derecho a la vida. Si lo hace, deja de ser garante del bien común en un asunto decisivo.
24. Por el contrario, como garante del bien común, el Estado debe legislar para proteger la vida de todos, en particular de los más indefensos y vulnerables, entre los cuales se hallan sin duda los que van a nacer, así como para establecer políticas de protección y promoción de la maternidad y la paternidad, ayudando de modo eficaz a los padres que experimentan dificultades para acoger a sus hijos; y debe favorecer las iniciativas sociales a este respecto[12].
VI. La educación, instrumentalizada también al servicio del aborto
Se comete la injusticia de imponer una determinada educación moral sexual, que, además, por ser abortista y «de género», tampoco será eficaz ni como verdadera educación ni como camino de prevención del aborto.
25. El Título primero del Anteproyecto de Ley trata fundamentalmente de la promoción de una estrategia de formación en «salud sexual y reproductiva» para todo el sistema educativo y, en particular, para los programas de los estudios relacionados con las ciencias de la salud. Ciertamente –como se afirma en la Exposición de motivos– «el desarrollo de la sexualidad y de la capacidad de procreación está directamente vinculado a la dignidad de la persona». Pero las directivas de este Anteproyecto no pueden ayudar a una formación de los jóvenes en este campo tan decisivo para su felicidad, porque se mueven en el marco de una ideología contradictoria con la verdad del ser humano y la dignidad de la persona, como es la llamada ideología de género.
26. En efecto el «enfoque de género» que se preceptúa en el artículo 5, 2a para toda la educación en el ámbito sanitario incorpora conceptos como «opción sexual individual» (art. 5, 1a), «orientación sexual» (art. 5, 2b) o «sexo seguro» (art. 5, 2c). Detrás de tales conceptos se hallan, como es sabido, opciones antropológicas incapaces de enfocar adecuadamente cuestiones de tanta belleza e importancia como las siguientes: el significado básico del cuerpo sexuado para la identidad de la persona, la íntima unión de las dimensiones unitiva y procreativa del amor conyugal y, en definitiva, la integración moral de la sexualidad y la vocación al amor de todo ser humano[13].
27. ¡Es fascinante la educación en el amor y para el amor! Alentamos a los padres católicos, a las escuelas a quienes ellos han confiado la educación de sus hijos, a los sacerdotes, catequistas y a todos los agentes de la educación en la múltiple acción pastoral de la Iglesia a empeñarse seriamente en la educación de los jóvenes en este campo tan hermoso e importante de la afectividad y la sexualidad de acuerdo con la visión del ser humano que dimana de una razón iluminada por la fe. A ellos corresponden primordialmente el deber y el derecho de la formación humana integral de la juventud. El Estado «no puede imponer ninguna moral a todos: ni una supuestamente mayoritaria, ni la católica, ni ninguna otra. Vulneraría los derechos de los padres y/o de la escuela libremente elegida por ellos según sus convicciones»[14].
28. La injusta imposición de una determinada concepción del ser humano a toda la sociedad por medio del sistema educativo, inspirado además en modelos antropológicos parciales y poco respetuosos de la verdad del ser humano, no podrá dar frutos buenos. Es necesario permitir y promover que la sociedad desarrolle sus capacidades educativas y morales. Es necesario corregir la deriva que nos ha conducido a cifras escandalosas de abortos con todo su entorno de fracasos personales.
Conclusión: por el Pueblo de la Vida
29. El Evangelio de la vida proclama que cada ser humano que viene a este mundo no es ningún producto del azar ni de las leyes ciegas de la materia, sino un ser único, capaz de conocer y de amar a su Creador, precisamente porque Dios lo ha amado desde siempre por sí mismo. Cada ser humano es, por eso, un don sagrado para sus padres y para toda la sociedad. No ha de ser considerado jamás como un objeto subordinado al deseo de otras personas. Su vida no puede quedar al arbitrio de nadie, y menos del Estado, cuyo cometido más básico es precisamente garantizar el derecho de todos a la vida, como elemento fundamental del bien común.
30. Hablamos precisamente en favor de quienes tienen derecho a nacer y a ser acogidos por sus padres con amor; hablamos en favor de las madres, que tienen derecho a recibir el apoyo social y estatal necesario para evitar convertirse en víctimas del aborto; hablamos en favor de la libertad de los padres y de las escuelas que colaboran con ellos para dar a sus hijos una formación afectiva y sexual de acuerdo con unas convicciones morales que los preparen de verdad para ser padres y acoger el don de la vida; hablamos en favor de una sociedad que tiene derecho a contar con leyes justas que no confundan la injusticia con el derecho[15].
31. El Anteproyecto presentado constituye un serio retroceso respecto de la actual legislación despenalizadora, ya de por sí injusta. Por tanto, de acuerdo con la doctrina de la Iglesia, ningún católico coherente con su fe podrá aprobarla ni darle su voto[16]. Tampoco debería hacerlo nadie que atienda a los justos imperativos de la razón.
32. Pedimos al Señor y a su Santísima Madre su gracia y su ayuda para el Pueblo de la Vida. Que las comunidades católicas y todos los fieles perseveren en la plegaria, en especial en este año dedicado a la oración por la vida de los que van a nacer.
Madrid, 17 de junio de 2009
[1] JUAN PABLO II, Carta encíclica Evangelium Vitæ, 2.
[2] Cf. LXXXVI ASAMBLEA PLENARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Instrucción pastoral La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad (27 de abril de 2001); XLII ASAMBLEA PLENARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Instrucción pastoral Actitudes morales y cristianas ante la despenalización del aborto (28 de junio de 1985); y las Declaraciones de la COMISIÓN PERMANENTE La vida y el aborto (5 de febrero de 1983), Despenalización del aborto y conciencia moral (10 de mayo de 1985) y Sobre la proyectada nueva «Ley del aborto» (22 de septiembre de 1994). Estos y otros documentos se encuentran en la colección «Conferencia Episcopal Española», La vida humana, don precioso de Dios. Documentos sobre la vida 1974-2006, EDICE, Madrid 2006, así como también en: www.conferenciaepiscopal.es (Colección Documental Informática).
[3] Constitución Gaudium et spes, 51.
[4] LXXXVI ASAMBLEA PLENARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Instrucción pastoral La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad, 111.
[5] Cf. BENEDICTO XVI, Discurso en el Encuentro con las autoridades y el cuerpo diplomático, Viena, 7 de septiembre de 2007: «El derecho humano fundamental, el presupuesto de todos los demás derechos, es el derecho a la vida misma. Esto vale para la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. En consecuencia, el aborto no puede ser un derecho humano; es exactamente lo opuesto. Es una profunda ‘herida social’ (…). Hago un llamamiento a los líderes políticos para que no permitan que los hijos sean considerados una especie de enfermedad, y para que en vuestro ordenamiento jurídico no sea abolida, en la práctica, la calificación de injusticia atribuida al aborto».
[6] CLX COMISIÓN PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Sobre la proyectada nueva «Ley del aborto», 6.
[7] Hay que recordar la sentencia del Tribunal Constitucional de 11de abril de 1985, en la que, tratando precisamente del aborto, afirma del «derecho a la objeción de conciencia que existe y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación. La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido en el art. 16.1 de la Constitución y, como ha indicado este Tribunal en diversas ocasiones, la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales».
[8] LXXXVI ASAMBLEA PLENARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Instrucción pastoral La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad, 109.
[9] El Tribunal Supremo, en sentencia de 5 de abril de 1995, se expresa así: «El concebido tiene un patrimonio genético totalmente diferenciado y propio sistema inmunológico, que puede ser sujeto paciente dentro del útero», de modo que «negar al embrión o al feto condición humana independiente y alteridad, manteniendo la idea de mulieris portio, es desconocer la realidad». De ahí que «el mismo Código Civil -constata el alto Tribunal- se ve forzado a tener por persona al concebido a todos los efectos favorables (arts. 29 y 30), y no hay nada más beneficioso para el ser humano en gestación que el conservar la integridad física y psíquica». En otra sentencia anterior, de 11 de abril de 1985, que forma parte del llamado «bloque de constitucionalidad», el Tribunal Constitucional precisaba: «La vida humana es un devenir, un proceso que comienza con la gestación. Esta ha generado un tertium existencialmente distinto de la madre». Por tanto, el que va a nacer está protegido por la Constitución, lo cual implica para el Estado la obligación «de establecer un sistema legal para la defensa de la vida que suponga la protección efectiva de la misma y que, dado el carácter fundamental de la vida, incluya también, como última garantía, las normas penales».
[10] CLX COMISIÓN PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Sobre la proyectada nueva «Ley del aborto», 8.
[11] JUAN PABLO II, Carta encíclica Evangelium vitæ, 19.
[12] Todavía hay mucho por hacer en este campo, si se tiene presente que, según datos de 2005, el gasto público de España en la familia está muy por debajo de la media europea, con sólo un 1,2% del PIB, frente al 3,8% de Francia, el 3,0% de Alemania o el 1,7% de Portugal. O que las prestaciones por hijo a cargo se mantienen congeladas desde el año 2000, lo que supone que su porcentaje respecto al salario mínimo interprofesional ha disminuido del 5,71% al 3,92% en 2009. Un retraso y un estancamiento que nos coloca en niveles de protección a la maternidad/paternidad muy por debajo de los alcanzados en otros países de nuestro entorno. Así, por ejemplo, mientras que una familia con tres hijos recibe en Luxemburgo una prestación mensual de 1.492 euros o, en Italia, de 774 euros, en España tan sólo llega a los 72,75 euros.
[13] Cf. LXXXVI ASAMBLEA PLENARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, Instrucción pastoral La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad, 53-55.
[14] CCIV COMISIÓN PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA, La Ley Orgánica de Educación (LOE), los Reales Decretos que la desarrollan y los derechos fundamentales de padres y escuelas, 10.
[15] Las legislaciones abortistas son un elemento de lo que Julián Marías ha calificado como «sin excepción, lo más grave que ha acontecido» en el siglo XX (Diario ABC, 10 de septiembre de 1992); a saber: la aceptación social del aborto. Pero este hecho, igual que ha tenido un comienzo, también puede y debe tener un fin. Conviene recordar a este respecto que el primer país europeo en legalizar el aborto fue la Unión Soviética de Lenin (el 18 de noviembre de 1920). Hitler utilizó el aborto legal como parte de sus políticas racistas (desde 1933) en Alemania y en la Europa sometida, donde el aborto fue legalizado para los no arios, mientras era severamente castigado para los pertenecientes a la «raza de los señores». Después de la guerra, Stalin forzó legislaciones abortistas en los países sometidos al yugo soviético. Más tarde, también los países occidentales introdujeron legislaciones semejantes bajo la presión de ideologías individualistas y materialistas.
[16] Cf. JUAN PABLO II, Carta encíclica Evangelium vitæ, 73: «En el caso, pues, de una ley intrínsecamente injusta, como la que admite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito someterse a ella, ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto».
¿Qué estamos haciendo mal los profesores, padres y alumnos? Tenemos que revisarnos...
Por la escasa demanda de la asignatura
Desaparece la clase de Religion en bachillerato en Euskadi
El curso pasado, la eligieron el 2,5% de los estudiantes matriculados en centros públicos
La escasa demanda de la asignatura de religión está haciendo desaparecer progresivamente esta materia de las clases de los alumnos que cursan Bachillerato en centros públicos. Sólo el 2,5% de los estudiantes matriculados en centros educativos públicos durante pasado año académico 2009/2010 para cursar Bachiller.
El Departamento de Educación del Gobierno Vasco ha hecho públicos en respuesta a una pregunta parlamentaria del PP los datos de alumnos matriculados en la red pública que escogieron durante el curso recién terminado la asignatura de religión en virtud de la libertad de elección que determina la ley. La legislación vigente obliga a los centros educativos a ofertar esta materia, pero da libertad a los estudiantes para cursarla o no.
Un total de 133.759 alumnos cursaron el pasado año académico distintos niveles educativos de la enseñanza obligatoria (Infantil, Primaria y Secundaria) y postobligatoria (Bachillerato) en centros de enseñanza integrados la red pública vasca y 31.200 de estos estudiantes asistieron voluntariamente a clases de religión católica u otras confesiones, lo que representa algo más del 23% del total.
Un análisis de los datos por territorios históricos revela la existencia de diferencias muy importantes, ya que mientras el 30,1% de los alumnos vizcainos eligieron religión, este porcentaje bajó al 22,5% en el caso de los estudiantes vizcainos y descendió hasta el 14,2% entre los niños y adolescentes guipuzcanos. Entre Vizcaya y Guipúzcoa existe una diferencia de más de quince puntos.
Las diferencias son también notables cuando se comparan los porcentajes por niveles educativos. Los alumnos matriculados en Educación Primaria presentan los porcentajes más elevados de elección, con un 33,2%; aquellos que cursan Educación Secundaria Obligatoria (ESO) tienen una tasa de elección del 21,3%; y el índice de religión disminuye al 17,6% entre los niños de Educación Infantil.
Las tasas más bajas se encuentran, no obstante, en el Bachillerato. Sólo el 2,5% de los alumnos que cursaron este nivel educativo el pasado año académico 2009/2010 tomaron clases de religión (2,7% en Alava, 3,1% en Guipúzcoa y 2,1% en Vizcaya), lo que hace que en algunos centros ni siquiera se llegue a ofertar la asignatura ante la falta de demanda de estudiantes y padres.
Entre quienes deciden cursar la asignatura de religión el 98% elige estudiar la Religión Católica y el restante 2% se reparte entre quienes asisten a clases de Historia y Cultura (555 alumnos) de las Religiones y los que optan por otras confesiones minoritarias como la Islámica (47 estudiantes matriculados) y la Evangélica (26 alumnos).
Cartelera para el 9 de julio
Día de estrenos para aquellos a los que les guste el cine o simplemente se aburren en las noches de vacaciones veraniegas. Pues comenzamos como algo poco usual en el cine español: una de miedo. Una fría noche de 1945, todos los habitantes de Manasés, un pequeño pueblo de montaña, desaparecen. Ahora, unos periodistas se adentran en el lugar a investigar lo sucedido. Dirigida por Juan Carlos Claver, interpretada per Belén López, Miguel Ángel Muñoz y Marina Gatell entre otros. La película mezcla elementos históricos y sobrenaturales."Intrusos en Manasés" es una película que, desde su primer esbozo de argumento, plantea y crea tensión, nos habla de lo prohibido, de lo peligroso… y de un gran secreto que solo quien vaya a verla podrá descubrir.
Y del miedo al drama con Gainsbourg y Nothing Personal. Ambientada en la Francia ocupada por los nazis, se trata de la biografía de Serge Gainsbourg. uno de los cantautores, actores y directores de cine más influyentes de la Francia libre. Uno de esos genios que hizo, maravilló y escandalizó a millones de personas con su pensamiento libre y la búsqueda de la libertad y que, por ese simple hecho, merece el calificativo de héroe. Y con Nothing Personal nos adentramos en una visión de soledades paralelas y reglas que pueden romperse. Anne, la protagonista, busca la libertad en la soledad. Dice la directora Urszula Antoniak de su película: “En Nothing Personal he querido representar una soledad autoimpuesta a través de dos personajes muy diferentes: una vagabunda y un ermitaño. Ella en constante movimiento, él varado en una isla, ambos evitando cualquier contacto humano. Cuando el mundo contemporáneo en el que vivimos solo se preocupa de unificar e integrar, estos dos personajes escogen una soledad donde se sienten cómodos y en la que encuentran la libertad personal” Si ella lo dice, sin duda será lo que busque y hay momentos en la película en que lo consigue, aunque sinceramente, para mí lo que no tiene desperdicio es la magnífica fotografía.
Dos comedias para esta semana, una muy normalita de amor a los animales, del director recientemente fallecido Claude Berri: Un regalo para ella. Y, sin duda alguna, la que está llamada a convertirse en la película del verano, la película del tío más feo con mejor corazón: Sherk 4: Felices para siempre. José Mota y Juan Antonio Muñoz (ambos ex “cruz y raya”), vuelven a dar voz al asno parlanchín y a nuestro adorable ogro, en las ultimas aventuras de Shrek y sus amigos. En esta ocasión Shrek, nostálgico de sus días de “verdadero ogro”, es engañado por un duendecillo que se convertirá en rey de muy muy lejano. Sherk tendrá que recuperar no solo su reino sino también a su amada Fiona.
Y no es para menos, en EEUU sigue en lo más alto de la taquilla después de dos meses, arrebatando el liderazgo a Iron Man 2. El guión de esta cuarta parte tiene la base fundamentada en un gran clásico del cine.: Qué bello es vivir del mítico Frank Capra. Entretenida, alegre, aunque poco innovadora respecto a las tres partes anteriores, se acaban los recursos, se repiten los gestos y movimientos. Incluso las secuencias. Sin duda, creo que va llegando el momento de decir aquello de fueron felices para siempre y comieron perdices y dejar descansar al buen ogro para que nos quede un buen recuerdo como el que todavía tenemos.
Aprendamos de Séneca, nos iría mejor
¿Por qué el filósofo Séneca no contaba la riqueza como un bien?
¿Pues entonces?. Oíd por qué no las cuento entre los bienes, y en qué difiere mi actitud ante ellas de la vuestra, ya que estamos de acuerdo unos y otros en que se deben poseer. Ponme en la casa más opulenta, ponme donde usen profusamente el oro y la plata: no me admiraré por estas cosas, que, aún cuando estén en mi casa, están sin embargo fuera de mí. Trasládame al puente Sublicio y arrójame entre los indigentes: no me despreciaré por estar sentado entre la multitud de los que tienden la mano pidiendo limosna; pues ¿qué importa que le falte un pedazo de pan a quien no le falta la posibilidad de morir?. ¿En resumen?. Aquella casa espléndida la prefiero al puente. Ponme en el medio de un mobiliario suntuoso y un lujo refinado: no me creeré en modo alguno, más feliz por tener un manto suave, por extender tapices purpúreos en mis festines. No seré en nada más desgraciado si mi cerviz cansada reposa en un puñado de heno, si me acuesto sobre borra de circo que se sale por los remiendos de una tela vieja. ¿Qué quiere decir esto?. Prefiero mostrar el alma que tengo vestido con la pretexta y bien abrigado, mejor que con los hombros desnudos o medio cubiertos. Que todos mis días pasen según mis deseos, que nuevas felicitaciones se añadan a las anteriores, no me complaceré por ello. Cambia en adversidad estos favores del tiempo: que el ánimo sea acosado por todas partes con daños, lutos, acometidas diversas; que ni una sola hora esté sin motivo de queja: no por eso maldeciré ningún día: pues he tomado mis medidas para que ningún día sea nefasto para mí. ¿Entonces?. Prefiero moderar mis alegrías a reprimir mis dolores. El gran Sócrates te lo dirá: "Hazme vencedor de todas las naciones; que el carro voluptuoso de Baco me lleve triunfador desde el Oriente hasta Tebas; que los reyes de los persas me pidan leyes: cuando más pensaré que soy hombre es cuando sea saludado por todas partes como dios. Haz que suceda inmediatamente a tan sublime elevación un cambio brusco: que sea llevado a unas andas extranjeras para adornar el cortejo de un vencedor soberbio y feroz; no me humillará más ser conducido bajo un carro ajeno que ir de pie en el mío". ¿Pues entonces?. Prefiero ser vencedor a ser cautivo. Despreciaré todo el imperio de la fortuna, pero si se me da la elección tomaré lo mejor de él. Todo lo que me ocurra resultará bueno, pero prefiero que acontezcan las cosas más fáciles y agradables y menos molestas para el que tiene que habérselas con ellas. Pues no creas que hay ninguna virtud sin trabajo, pero algunas virtudes necesitan estímulos, otras frenos. Así como el cuerpo debe ser retenido en un descenso y ser impulsado cuesta arriba, algunas virtudes están en una pendiente, otras al pie de una cuesta. ¿Hay quien dude que suben, se esfuerzan, luchan la paciencia, la fortaleza, la perseverancia y todas las demás virtudes que se oponen a las adversidades y vencen a la fortuna?. ¿Y no es igualmente evidente que siguen una pendiente la liberalidad, la templanza, la mansedumbre?. En éstas retenemos el alma, para que no resbale; en aquéllas la exhortamos y la incitamos enérgicamente. Por tanto, aplicaremos a la pobreza las más fuertes, que saben luchar; a las riquezas, las más cuidadosas, que andan de puntillas y mantienen su equilibrio.
Breve historia de la diócesis de Cartagena
Origen sin documentar. Los nombres de los obispos de Cartago Nova y Bigastro testimonian la temprana cristianización y prosperidad de esta Iglesia. San Isidoro y San lldefonso alaban la notable colección de obras célebres de autores eclesiásticos existente en Cartagena, especialmente cuando regentaba la diócesis Liciniano. Creemos, con García Villada, que la diócesis debió desaparecer en el siglo VII.
Desde la ocupación de la ciudad por los castellanos, en 1243, existe el culto a la Virgen de la Arrixaca, que durante siglos sería patrona de Murcia. Alfonso X en 1250, confirmándolo en 1255, dotaba la Iglesia de Cartagena con cuantiosas rentas, a lo que agregó después privilegios, casas, heredades y diversas mercedes. Inocencio IV en 1250 restauraba la diócesis de Cartagena y en el mismo año, ante las disputas de Toledo y Tarragona, la declaró exenta y dependiente directamente de la Santa Sede. En su organización se atuvo a la constitución de la Iglesia de Córdoba, ad similitudinem ecclesiae cordubenisis, su primer obispo Pedro Gallego. En 1266 se delimitaba por Alfonso X la diócesis con iguales términos que había tenido anteriormente. Necesidades de todo orden obligaron a trasladar la capitalidad a Murcia (bula, 1289; orden real, 1291). El estado de exención de la diócesis desapareció en 1492 al crearse el arzobispado de Valencia, del que quedó sufragánea por disposición de Alejandro VI. En 1501 se erigía la catedral de Orihuela, con el mismo prelado, hasta 1564 en que Pío IV creaba la nueva sede de Orihuela. También en este año y por esta causa, Cartagena se incorporaba a la metropolitana de Toledo.
D. Sancho Dávila en 1594, erigió el seminario de San Fulgencio. El concordato de 1851 determinaba que la silla de Cartagena quedara como sufragánea de Granada. El 2 XI 1949, se creaba el obispado de Albacete, y con la posterior desmembración del Arciprestazgo de Villena, que pasa a la Diócesis de Orihuela-Alicante (25-VI-1954), y el de Huércal Overa, que pasa a la Diócesis de Almería (10-VI-1957), la Diócesis de Cartagena quedó reducida a los límites de la Provincia de Murcia, hoy Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Gobierna la Diócesis en la actualidad D. José Manuel Lorca Planes, natural de Espinardo (Murcia)
Un millar de españoles da la bienvenida a Benedicto XVI
Agradecen al Papa la "humildad y transparencia" con la que ha afrontado el escándalo de la pederastia
"Cercana ya la visita del Papa Benedicto XVI a España para consagrar el Templo de la Sagrada Familia en Barcelona y peregrinar a Santiago de Compostela en el Año Santo, los abajo firmantes queremos dar las gracias al Pontífice por haber querido venir de nuevo a nuestra tierra, coincidiendo ahora con difíciles momentos de crisis económica y social, que hunden sus raíces en una profunda crisis moral". Así arranca la "Carta de Bienvenida" que un millar de firmantes ha rubricado con motivo de la inminente visita del Pontífice a Barcelona y Compostela.
Una carta que será presentada mañana en sociedad en una rueda de prensa en Madrid, y que ha sido firmada por destacados representantes de la sociedad civil, política y deportiva. Raúl, Carlos Saiz, Rafa Nadal, Enrique Ponce, El Juli, Rodrigo Rato o Carlos Herrera son algunos de ellos. El acto, conducido por la periodista María Pelayo, contará con la presencia de algunos de los firmantes. La Carta de Bienvenida, según señalaron sus promotores, es "una iniciativa independiente de cualquier organización, asociación o partido político", y su intención es la de "aportar desde la ciudadanía un mensaje de respaldo y agradecimiento al Papa Benedicto XVI con motivo de su próxima visita a nuestro país"
En el escrito, los firmantes "queremos expresar públicamente nuestra gratitud por su ejemplo, por su extraordinario Magisterio y por su incansable defensa de la dignidad humana y de los valores que necesita el mundo de hoy".
"Sus permanentes enseñanzas al servicio del bien y de la verdad muestran una honda sensibilidad por los problemas a los que se enfrenta la humanidad en los comienzos del siglo XXI", añade el texto, que agradece al Papa su "firme compromiso de promover un fecundo diálogo entre razón y fe con el objetivo de una mayor humanización de la sociedad".
El texto también agradece al Papa "su clarividencia e insistencia sobre el auge del relativismo", que es "la fuente inspiradora de iniciativas contrarias al derecho a la vida, a la familia y a los derechos de los padres como primeros responsables de la educación de sus hijos".
"La humanidad del Papa también se manifiesta en su permanente estímulo al compromiso social de la Iglesia, hoy igual que siempre, por ser la primera en ayudar a los más necesitados, a los rechazados de la sociedad: enfermos de SIDA, drogodependientes, presos, enfermos mentales y terminales, víctimas de la prostitución, menores abandonados y los millones de personas que viven en la pobreza en los países menos desarrollados", se afirma en la carta, donde, se recuerda cómo, "ante conductas indignas de algunos miembros de la Iglesia, que nos ofenden a todos, Benedicto XVI ha dado ejemplo de humildad y transparencia, exigiendo además, junto a la consiguiente reparación por la acción de la justicia, una honda purificación en la Iglesia".
El escrito que se presenta mañana está firmado por un millar de personas, muchas de ellas anónimas. También se encuentran políticos como Jaime Mayor Oreja, escritores como José Jiménez Lozano, empresarios como Rodrigo Rato o periodistas como como Carlos Herrera. Sin embargo, destacan fundamentalmente la presencia de toreros de renombre, desde El Juli a Enrique Ponce, pasando por Cayetano y Fran Rivera, Curro Romero, el Fundi o Finito de Córdoba. Más de una decena de matadores y rejoneadores.
También es amplia la presencia de deportistas, como Raúl, Rafa Nadal, Miguel Induráin, Carlos Sáinz o Emilio Butragueño.
Entrevista a Dios
Recomendaciones de cine para la semana del 11 de Junio
Se va acercando el verano y ya se nota en la cartelera, sobre todo por dos estrenos: GARFIELD Y SU PANDILLA, dedicada especialmente a los más pequeños, aunque te advierto que para los más mayores también es interesante, se trata de un rato de entretenimiento y un poco de diversión donde una vez más el mundo de la animación se cruza con el mundo del Cómic, protagonizada por el gato más perezoso del mundo: Garfield, a quien, como todos sabemos solo le importa la comida y el buen dormir, como a muchos de nosotros. En esta nueva entrega entran en juego los superhéroes gatunos. No está mal para pasar un rato en familia. ¡Otra vez en 3D!, parece como si últimamente un buen estreno tuviese que ir acompañado de esta antigua tecnología que parece recién descubierta, aunque sinceramente nunca enteré por qué, sobre todo por el dolor de orejas y nariz que se pilla tras dos horas de proyección con una gafas que tienen poco de cómodas. Hago un llamamiento a los cines para que busquen algo más cómodo, sino al final huiremos de estas proyecciones motivados por la salud de nuestras orejas y nariz.
Y acompañando a Garfield en entretenimiento CAMPAMENTO FLIPY, Del director de "Muchachada nui", Rafa Parbus, con Flipy ("El hormiguero"), Pablo Carbonell y Carlos Areces ("Spanish Movie") entre otros. Se trata de una comedia que no pasa de eso, una simple comedia sin mayor trascendencia, apta para aquellos que terminan exámenes o que no buscan en el cine más que un poco de desenfado que se queda a medio camino entre lo cómico y lo burlesco.
¿Y para los que buscamos algo más allá del simple entretenimiento en el cine? 4 títulos: CRÓNICA DE UN ENGAÑO, EL RETRATO DE DORIAN GRAY, LA ÚLTIMA ESTACIÓN y VINCERE.
Y de las cuatro, una recomendación especial:
EL RETRATO DE DORIAN GRAY Es una novela que escribió el autor irlandés Oscar Wilde, publicada en el Lippincott’s Monthly Magazine el 20 de junio de 1890. Posteriormente, Wilde revisaría la obra, haría varias modificaciones y agregaría nuevos capítulos. Dorian Gray es un atractivo aristócrata que regresa a su Londres natal tras pasar la adolescencia aislado en el campo. Abrumado por la vida nocturna londinense, Dorian se sumerge en ella de la mano de Lord Henry, quien le muestra los lugares más recónditos y peculiares de la capital inglesa. Dorian pronto comienza a obsesionarse con alcanzar la eterna juventud. Un retrato suyo se convertirá en un recordatorio palpable de sus graves faltas con el paso del tiempo. A diferencia del resto de los mortales, el apuesto Dorian permanece impasible al sucederse los años y es el retrato en cambio, el que envejece y asume su degradación física y moral... Sin duda alguna, al salir de sala, creo que saldremos satisfechos, a la vez que pensando en la verdad que se esconde tras la película: ¿qué he hecho y que estoy haciendo con mi vida?
LA ÚTIMA ESTACIÓN Un film con 2 nominaciones a los Oscar, con Christopher Plummer, Hellen Mirren Paul Giamatti y James McAvoy. El cine se ha alimentado en no pocas ocasiones de la obra del escritor ruso Leo Tolstoy, con traslaciones varias a la pantalla de Anna Karenina (quizá las más famosas las protagonizadas por Greta Garbo y Vivien Leigh) o Guerra y Paz. Sin embargo, es menos habitual encontrar al propio Leo Tolstoy como personaje, pero aunque el personaje central es Tolstoi y el final de su vida, La Última Estación es una historia de dos romances, uno en sus inicios y otro cerca de su fin. Es una historia compleja, graciosa, rica y emotiva sobre la dificultad de vivir con el amor y la imposibilidad de vivir sin él.
Sobre la Pederastia. Fr. Santiago Agrelo. Arzobispo de Tánger
"En medio", con dolor y con amor"
"En medio" colocaron a la adúltera sus acusadores. "En medio" se quedó la mujer cuando los acusadores, uno a uno, se escabulleron, dejándola sola con Jesús. "En medio" pusieron a la mujer, pero a quien pretendían comprometer y acusar, a quien de verdad querían poner en medio, era a Jesús (Cfr. Jn 8,1-11).
Hoy, letrados y fariseos han colocado "en medio" al monstruo, al clérigo sorprendido en flagrante delito de pederastia, y no lo han llevado a1 tribunal competente para juzgarlo conforme a justicia, sino que se lo han llevado a su madre, a la Iglesia, lo han tirado como basura a sus pies, para ponerla "en medio" a ella, para avergonzarla a ella, para comprometerla y condenarla a ella.
Letrados y fariseos, gente estéril, senos que nunca han conocido la vida ni la ternura, pretenden que una madre condene a su hijo: si no lo condena, no es justa; si lo condena, no es madre.
Letrados y fariseos, arrogantes, soberbios e hipócritas, insisten en preguntar a la madre: "Tú, ¿qué dices?" Preguntan como si ellos fuesen inocentes del crimen que fingen perseguir. Y se lo preguntan a ella, a la Iglesia que, como supo y como pudo, ha intentado siempre educar en el amor y en la virtud a sus hijos. Se lo preguntan a la madre los mismos que han destruido a su hijo: los profetas de la revolución sexual, los que instigan a los niños a masturbarse, los mercaderes de pornografía, los expertos del turismo sexual, los que consideran la prostitución un trabajo y la castidad una aberración.
Hoy la Iglesia, como ayer Jesús, encara a los acusadores con la realidad de sus propias vidas: "E1 que esté sin pecado, que le tire la primera piedra".
Hoy como ayer, la Iglesia como Jesús, habrá de inclinarse para cargar con el peso de sus hijos, con la culpa de sus hijos, con la muerte de sus hijos. Cuando se incorpore, allí, "en medio", estarán solos ella y sus hijos, con un dolor sin palabras y un amor sin medida.
Recomendaciones de cine
Semana del 4 al 10 de Junio
Para esta semana son varios los estrenos que nos ofrece la cartelera. Sin lugar a dudas aquellos que amen realmente el cine como un valor que nos puede enseñar a ser mejores, están de enhorabuena. Llega a nuestras pantallas una historia tan real como conmovedora "La última cima", que ya ha sido estrenada en Toledo, cuyas críticas han sido excelentes y que muy pronto estará en nuestra cartelera de Murcia. Una película que nos trasmite la importancia de la fe y el valor del amor a la naturaleza desde el testimonio valiente de Pablo, un joven sacerdote que dejó una profunda huella en aquellos que le conocieron. Nada más que los 5 primeros minutos de la película te hacen sentir que lo que estas a punto de ver no va a ser una historia más. Él, al igual que su joven amiga Sara, saben que van a morir, y deciden hacerlo en el lugar que tantas veces les había mostrado la presencia de Dios: en la montaña, concretamente en el Moncayo. La pregunta que plantea en el espectador va directa al interior: ¿es posible vivir así? Pues parece que lo es, y testigo de ello fueron tanto las personas que le conocieron como la montaña que abrió sus entrañas para hacer realidad su deseo.
Sí, es posible vivir así, aunque los sueños de grandeza nos lleven en ocasiones a querer hacerlo como las protagonistas de Sexo en Nueva York 2, una película que tiene poco de recomendable y menos de interesante, sobre todo si atendemos a la poca novedad del argumento y el exceso de un vano glamur cuya única finalidad es la rebelión contra los papeles tradicionales del matrimonio, la maternidad y todo lo que implique vivir la vida disfrutando de lo sencillo. Viendo esta película, parece como si esos valores fueran tan solo para los pobres pueblerinos que no pueden aspirar a otra cosa, aunque algo te digo, visto el final, prefiero contarme entre esos pueblerinos y disfrutar de lo sencillo. En el fondo no se trata más que de una ligera evasión de lo cotidiano, aunque peligrosa, que viene a reforzar la creencia de los adolescentes de hoy de que el dinero lo es y lo puede todo.
Pero tranquilos, que quien se equivoque de sala y tenga que tragarse este alegato al sin sentido, puede desintoxicarse con la "Última canción". El marco es una pequeña localidad costera del sur de los Estados Unidos, los protagonistas principales un padre y una hija adolescente obligada a pasar las vacaciones con su progenitor, un padre que hasta ahora ha estado poco presente en su vida. La ilusión de la adolescente no es precisamente estar con su padre, sino más bien llevar una vida como la de las protagonistas de sexo en Nueva York. Padre e hija tienen algo en común: la música; y gracias a ella asistimos a una historia sobre la familia, la amistad, los secretos, los primeros amores y, lo que me parece más relevante de toda la película, las segundas oportunidades y esa capacidad que todos tenemos que entrenar cada día: el perdón.
Ser como Dios
En estos días pasados he estado viendo con alumnos de la ESO la película "Como Dios", la cual recomiendo a quienes no la hayan visto. El tema central que hemos tratado ha sido el pecado original, traducido al egoísmo como tentación en el ser humano y como, toda persona, es capaz de evitar su propia responsabilidad para enseguida encontrar culpables sobre los males propios y ajenos. Es lo más fácil, culpar al otro para así quedar yo libre de todo mal. Sin duda alguna es la tentación más antigua que puede haber en el género humano. Los políticos culpan al pueblo del mal social y el pueblo a los políticos de no saber gobernar. Los padres a los hijos de mal educados y los hijos a los padres de falta de atención. La iglesia institución a los fieles de falta de responsabilidad y los fieles a la iglesia institución de falta de coherencia. Y un largo etcétera que podríamos añadir. Lo curioso es que aquí el único que no culpa a nadie es precisamente Dios. Pero no ha sido eso lo que más me ha llamado la atención, sino la contestación de mis alumnos a la última pregunta que les plantee: ¿Te gustaría ser Dios? ¿Por qué y para qué?. Casi todos, han contestado que no. Y los que han dicho que sí lo han hecho en pro del fin de las guerras o del hambre en el mundo.
Me resulta muy curioso descubrir con que frialdad hablamos del tema. Decimos que si fuésemos Dios acabaríamos con el hambre y la pobreza en el mundo, cuando somos incapaces de compartir lo más mínimo con los demás o, en caso de hacerlo, es la respuesta a nuestra conciencia para que quede tranquila; claro ejemplo de ello son las fiestas que estamos viviendo estos días: las comuniones. Ya no son un Sacramento, ahora son la escusa para la celebración y demostración del poderío económico frente a amigos y familiares; el misterio eucarístico se ha convertido en un ingente convite donde se come sin gana a partir de los entremeses, pero no importa la cantidad de comida que se desperdicie, lo importante es que no falte de nada, es más, que sobre cuanto más mejor. Paradójico es contemplar los trajecillos de comunión, el que menos 300 euros; los salones de celebración, la que menos 3000 euros, y una larga lista de complementos que hacen ascender la cifra más allá de los 6000 euros; aunque para ello haya que pedir un préstamo al banco a pagar en 5 o 10 años. Y, por supuesto, ante el donativo que se entrega a la parroquia (50 euros), se pone el grito en el cielo: ¡ladrones!. Parece como si en la iglesia solo tuviésemos derechos, nunca obligaciones. ¿Y aún tenemos la desfachatez de decir que si fuésemos Dios acabaríamos con el hambre o la pobreza del mundo? Hipócritas. Y este es sólo un mínimo ejemplo.
Por otro lado están los que dicen que no les gustaría ser como Dios. A ellos (y a mí mismo) pregunto: ¿acaso no lo somos cada día?. Pues creo que sí, somos un falso dios de pacotilla e hipócrita, no el Dios de Jesucristo. Lo somos cada día al criticar lo que hace cualquiera, creyendo que nosotros somos perfectos y que no cometemos equivocaciones. Lo hacemos al creernos con el poder suficiente como para decidir sobre lo que está bien o lo que está mal más allá de la conciencia. Lo hacemos cada vez que nos sentimos un poco por encima de cualquier otro, al contemplar con desprecio o simplemente de reojo al que pide en la calle, al que está tumbado en la acera borracho, al anciano que anda sucio o renegón. Lo hacemos a cada instante que nos escondemos de asumir nuestra responsabilidad en cualquier sector. El Dios de Jesucristo es un Dios que no se esconde, que asume su error tras el diluvio universal y que dice con mucha claridad: el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Nos creemos con el derecho de juzgar la vida de los demás, olvidando que ese juicio puede volverse contra nosotros mismos en un momento determinado. Dice san Agustín: ama y haz lo que quieras. Y qué gran verdad, pues quien ama no tiene que andar preocupado de estas cosas, simplemente ve lo bueno en cada acontecimiento y persona, y sobre todo: deja a Dios ser Dios. Lo realmente importante no es ser bueno, es intentarlo y desearlo cada día con mayor ahínco, descubrir que el mundo en el que vivimos sí tiene arreglo, precisamente porque nosotros estamos en él; recordar a cada instante que sólo quien no pierde la esperanza tiene una posibilidad.