Blogia
No podemos callar lo que hemos visto y oído. (Hch. 4, 20)

Iglesia-Fe

Breve historia de la diócesis de Cartagena

Breve historia de la diócesis de Cartagena

Origen sin documentar. Los nombres de los obispos de Cartago Nova y Bigastro testimonian la temprana cristianización y prosperidad de esta Iglesia. San Isidoro y San lldefonso alaban la notable colección de obras célebres de autores eclesiásticos existente en Cartagena, especialmente cuando regentaba la diócesis Liciniano. Creemos, con García Villada, que la diócesis debió desaparecer en el siglo VII.

Desde la ocupación de la ciudad por los castellanos, en 1243, existe el culto a la Virgen de la Arrixaca, que durante siglos sería patrona de Murcia. Alfonso X en 1250, confirmándolo en 1255, dotaba la Iglesia de Cartagena con cuantiosas rentas, a lo que agregó después privilegios, casas, heredades y diversas mercedes. Inocencio IV en 1250 restauraba la diócesis de Cartagena y en el mismo año, ante las disputas de Toledo y Tarragona, la declaró exenta y dependiente directamente de la Santa Sede. En su organización se atuvo a la constitución de la Iglesia de Córdoba, ad similitudinem ecclesiae cordubenisis, su primer obispo Pedro Gallego. En 1266 se delimitaba por Alfonso X la diócesis con iguales términos que había tenido anteriormente. Necesidades de todo orden obligaron a trasladar la capitalidad a Murcia (bula, 1289; orden real, 1291). El estado de exención de la diócesis desapareció en 1492 al crearse el arzobispado de Valencia, del que quedó sufragánea por disposición de Alejandro VI. En 1501 se erigía la catedral de Orihuela, con el mismo prelado, hasta 1564 en que Pío IV creaba la nueva sede de Orihuela. También en este año y por esta causa, Cartagena se incorporaba a la metropolitana de Toledo.
D. Sancho Dávila en 1594, erigió el seminario de San Fulgencio. El concordato de 1851 determinaba que la silla de Cartagena quedara como sufragánea de Granada. El 2 XI 1949, se creaba el obispado de Albacete, y con la posterior desmembración del Arciprestazgo de Villena, que pasa a la Diócesis de Orihuela-Alicante (25-VI-1954), y el de Huércal Overa, que pasa a la Diócesis de Almería (10-VI-1957), la Diócesis de Cartagena quedó reducida a los límites de la Provincia de Murcia, hoy Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Gobierna la Diócesis en la actualidad D. José Manuel Lorca Planes, natural de Espinardo (Murcia)

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

Un millar de españoles da la bienvenida a Benedicto XVI

Un millar de españoles da la bienvenida a Benedicto XVI

Agradecen al Papa la "humildad y transparencia" con la que ha afrontado el escándalo de la pederastia

"Cercana ya la visita del Papa Benedicto XVI a España para consagrar el Templo de la Sagrada Familia en Barcelona y peregrinar a Santiago de Compostela en el Año Santo, los abajo firmantes queremos dar las gracias al Pontífice por haber querido venir de nuevo a nuestra tierra, coincidiendo ahora con difíciles momentos de crisis económica y social, que hunden sus raíces en una profunda crisis moral". Así arranca la "Carta de Bienvenida" que un millar de firmantes ha rubricado con motivo de la inminente visita del Pontífice a Barcelona y Compostela.

Una carta que será presentada mañana en sociedad en una rueda de prensa en Madrid, y que ha sido firmada por destacados representantes de la sociedad civil, política y deportiva. Raúl, Carlos Saiz, Rafa Nadal, Enrique Ponce, El Juli, Rodrigo Rato o Carlos Herrera son algunos de ellos. El acto, conducido por la periodista María Pelayo, contará con la presencia de algunos de los firmantes. La Carta de Bienvenida, según señalaron sus promotores, es "una iniciativa independiente de cualquier organización, asociación o partido político", y su intención es la de "aportar desde la ciudadanía un mensaje de respaldo y agradecimiento al Papa Benedicto XVI con motivo de su próxima visita a nuestro país"

En el escrito, los firmantes "queremos expresar públicamente nuestra gratitud por su ejemplo, por su extraordinario Magisterio y por su incansable defensa de la dignidad humana y de los valores que necesita el mundo de hoy".

"Sus permanentes enseñanzas al servicio del bien y de la verdad muestran una honda sensibilidad por los problemas a los que se enfrenta la humanidad en los comienzos del siglo XXI", añade el texto, que agradece al  Papa su "firme compromiso de promover un fecundo diálogo entre razón y fe con el objetivo de una mayor humanización de la sociedad".

El texto también agradece al Papa "su clarividencia e insistencia sobre el auge del relativismo", que es "la fuente inspiradora de iniciativas contrarias al derecho a la vida, a la familia y a los derechos de los padres como primeros responsables de la educación de sus hijos".

"La humanidad del Papa también se manifiesta en su permanente estímulo al compromiso social de la Iglesia, hoy igual que siempre, por ser la primera en ayudar a los más necesitados, a los rechazados de la sociedad: enfermos de SIDA, drogodependientes, presos, enfermos mentales y terminales, víctimas de la prostitución, menores abandonados y los millones de personas que viven en la pobreza en los países menos desarrollados", se afirma en la carta, donde, se recuerda cómo, "ante conductas indignas de algunos miembros de la Iglesia, que nos ofenden a todos, Benedicto XVI ha dado ejemplo de humildad y transparencia, exigiendo además, junto a la consiguiente reparación por la acción de la justicia, una honda purificación en la Iglesia".

El escrito que se presenta mañana está firmado por un millar de personas, muchas de ellas anónimas. También se encuentran políticos como Jaime Mayor Oreja, escritores como José Jiménez Lozano, empresarios como Rodrigo Rato o periodistas como como Carlos Herrera. Sin embargo, destacan fundamentalmente la presencia de toreros de renombre, desde El Juli a Enrique Ponce, pasando por Cayetano y Fran Rivera, Curro Romero, el Fundi o Finito de Córdoba. Más de una decena de matadores y rejoneadores.

También es amplia la presencia de deportistas, como Raúl, Rafa Nadal, Miguel Induráin, Carlos Sáinz o Emilio Butragueño.

Entrevista a Dios

Sobre la Pederastia. Fr. Santiago Agrelo. Arzobispo de Tánger

Sobre la Pederastia. Fr. Santiago Agrelo. Arzobispo de Tánger

"En medio", con dolor y con amor"

 

"En medio" colocaron a la adúltera sus acusadores. "En medio" se quedó la mujer cuando los acusadores, uno a uno, se escabulleron, dejándola sola con Jesús. "En medio" pusieron a la mujer, pero a quien pretendían comprometer y acusar, a quien de verdad querían poner en medio, era a Jesús (Cfr. Jn 8,1-11).

Hoy, letrados y fariseos han colocado "en medio" al monstruo, al clérigo sorprendido en flagrante delito de pederastia, y no lo han llevado a1 tribunal competente para juzgarlo conforme a justicia, sino que se lo han llevado a su madre, a la Iglesia, lo han tirado como basura a sus pies, para ponerla "en medio" a ella, para avergonzarla a ella, para comprometerla y condenarla a ella.

Letrados y fariseos, gente estéril, senos que nunca han conocido la vida ni la ternura, pretenden que una madre condene a su hijo: si no lo condena, no es justa; si lo condena, no es madre.

Letrados y fariseos, arrogantes, soberbios e hipócritas, insisten en preguntar a la madre: "Tú, ¿qué dices?" Preguntan como si ellos fuesen inocentes del crimen que fingen perseguir. Y se lo preguntan a ella, a la Iglesia que, como supo y como pudo, ha intentado siempre educar en el amor y en la virtud a sus hijos. Se lo preguntan a la madre los mismos que han destruido a su hijo: los profetas de la revolución sexual, los que instigan a los niños a masturbarse, los mercaderes de pornografía, los expertos del turismo sexual, los que consideran la prostitución un trabajo y la castidad una aberración.

Hoy la Iglesia, como ayer Jesús, encara a los acusadores con la realidad de sus propias vidas: "E1 que esté sin pecado, que le tire la primera piedra".

Hoy como ayer, la Iglesia como Jesús, habrá de inclinarse para cargar con el peso de sus hijos, con la culpa de sus hijos, con la muerte de sus hijos. Cuando se incorpore, allí, "en medio", estarán solos ella y sus hijos, con un dolor sin palabras y un amor sin medida.

 

Nueve motivos básicos para la defensa de la clase de religión católica

Nueve motivos básicos para la defensa de la clase de religión católica

1ª.- Es un derecho, no un privilegio: A base de tanta polémica sobre la clase de religión, algunos padres católicos pueden estar arrastrando una especie de complejo, como si les hubiesen llegado a hacer creer que la presencia de la clase de religión en la escuela es una reminiscencia de tiempos pasados, en esta sociedad democrática. Muy al contrario: se trata de un derecho constitucional, amparado en el artículo 27.3 de la Constitución. Los padres tienen derecho a marcar la orientación moral y religiosa de la formación de sus hijos, y las autoridades tienen el deber de poner los medios para que esto se lleve a cabo. Por si cupiese alguna duda, bastaría comprobar cómo la asignatura de religión tiene, en el momento presente, un tratamiento bastante más relevante en la mayoría de los países europeos que en España.

No estará de más recordar que el dinero con el que se paga a esos profesores de religión, al contrario de lo que parece desprenderse de algunas críticas contra la Iglesia, no sale del bolsillo particular de ningún gobierno, sino del de los propios padres.

            2ª.- La clase de religión no es lo mismo que la catequesis: Son dos cosas distintas, y no cabe argumentar que la opción por una haga innecesaria la otra. La enseñanza religiosa en la escuela se circunscribe a un ámbito cultural, mientras que en la catequesis se procura introducirnos en el seguimiento personal de Jesucristo. Aun a riesgo de simplificar la cuestión, podríamos decir que la clase de religión y la catequesis se diferencian y se asemejan, de forma similar a como lo hacen el “conocer” y el “amar”.

3ª.- Comprender la cultura que hemos heredado: Un joven español no podrá entender la pintura, la música, la escultura, la arquitectura, la filosofía, la historia, la política, el folclore, las tradiciones… si no conoce en profundidad los fundamentos de la religión católica. Y lo mismo cabría decir, en un nivel más genérico, de una comprensión mínima de las demás religiones, para poder asomarnos a esta “aldea global” en la que vivimos.

4ª.- Frente a la fragmentación del saber, necesitamos una cosmovisión: Hoy en día existe una gran “parcelación” en el saber humano, acompañada de una sobreacumulación de datos, tanto en las disciplinas científicas como en las humanísticas. Se trata de una fragmentación que ha contribuido notablemente a la proliferación de crisis de identidad cultural, de valores, de tradiciones…

Con frecuencia se recurre a la mera explicación de que esa fragmentación es fruto inevitable de la especialización en el saber, olvidando que la exclusión del hecho religioso también nos está dificultando la integración de todos estos conocimientos en una sabiduría global.

5ª.- La religión responde al sentido de la existencia: Una enseñanza global debe responder a las preguntas clave sobre el sentido de nuestra existencia. ¿De qué me sirve conocer la evolución del Universo, si nadie me explica por qué y para qué estamos en esta vida? ¿Cómo podemos fundamentar los derechos del ser humano sin dar razón de la diferencia esencial entre el animal irracional y el hombre espiritual? ¿Cabe hablar con optimismo de los avances científicos y de la sociedad del futuro, si no tenemos fundamentada nuestra esperanza en el más allá de la muerte?...

            6ª.- Más que el rechazo a la religión, el problema es la ignorancia religiosa: Para poder rechazar algo, primero hay que conocerlo. Hoy en día, muchos reniegan de una religión que no han conocido, y sobre la cual solamente se les han transmitido determinadas leyendas negras.

El nivel de ignorancia en materia religiosa ha crecido tanto que, hoy en día, no podemos ni debemos dar nada por supuesto; es necesario comenzar por los fundamentos básicos. Recuerdo el caso de un joven español, de unos 25 años de edad, quien tras observar la procesión del Corpus Christi por las calles, preguntaba por qué el sacerdote caminaba mirándose de continuo a ese “espejo”…

            7ª.- La materia religiosa interesa al hombre de hoy: No es cierta la suposición de que el hombre moderno no sea religioso. De hecho, la ignorancia religiosa tiende a crear continuos mitos y sucedáneos del hecho religioso. Cuando dejamos de creer en Dios, tendemos a creer en cualquier cosa.

            El fenómeno de la proliferación, en los últimos años, de novelas esotérico-religiosas, al estilo del Código Da Vinci, es bien sintomático. ¡Cuántos se aprovechan del desconocimiento de muchos católicos sobre su fe y sobre la historia de la Iglesia, para confundir la realidad con la ficción! La ausencia de conocimientos básicos hace difícil distinguir entre lo que son fábulas, fantasías o ataques a la historia y a los valores de la Iglesia.

            El fenómeno de tantas novelas y películas centradas en lo sagrado y misterioso, denota que el hombre moderno sigue siendo religioso, pero también demuestra que su ignorancia religiosa lo hace más manipulable que nunca; hasta el punto de ponerse a merced de quienes pretenden que se posicione siempre en contra de la Iglesia Católica.

8ª.- Diálogo interreligioso: Somos sobradamente conscientes del grave problema que la paz mundial tiene con el fundamentalismo islámico. Cada vez vemos con más claridad que la estabilidad internacional, e incluso nuestra convivencia con tantos inmigrantes, necesita estar sustentada en el diálogo interreligioso. Ahora bien, sólo puede dialogar quien tiene conciencia y conocimiento de su punto de partida. De lo contrario, más que a una “alianza de civilizaciones”, estamos abocados a la desaparición de la nuestra.

9ª.- Educación moral: Está claro que una educación integral debe incluir la dimensión moral. De poco servirán la acumulación de conceptos en la enseñanza, si no hay un espacio específico en el que se eduque en comportamientos morales como la  sinceridad, solidaridad, justicia, respeto, generosidad… He aquí otra dimensión esencial de la asignatura de la religión: la moral.

Hasta la reforma educativa de hace tres años, la asignatura de religión era evaluable y tenía la ética como alternativa de libre elección. Los padres, la Iglesia y la gran mayoría de los sectores sociales, entendían que aquélla era una solución justa. Existía la posibilidad de elegir entre una enseñanza moral confesional o una ética aconfesional. La gran pregunta es: ¿Por qué se derogó algo tan razonable que funcionaba bien? ¿Por qué cada reforma supone, en la práctica, una vuelta de tuerca más, en orden a un progresivo arrinconamiento?

¡Valoremos la clase de religión! Es un derecho para los ciudadanos, es un deber de conciencia para los católicos, es una necesidad para la felicidad de nuestros hijos y es buena para la sociedad.

Bachillerato: Breve historia de la Iglesia

Iglesia 2.0

El triduo Pascual cantado

El dedo de Dios

Oscar Romero, sus últimas palabras poco antes de ser asesinado.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.

Oscar Romero

Oscar Romero

 

Romero es, todavía hoy, uno de esos personajes que impactan. Desde el más absoluto anonimato el 15 de octubre de 1974, fue nombrado obispo de la diócesis de Santiago de María en el departamento de Usulután. Ocupó esa sede durante dos años. El 3 de febrero de 1977, fue nombrado por el Papa Pablo VI como Arzobispo de San Salvador. De estilo conservador, siempre desde la indiferencia y, en muchas ocasiones, al lado de la clase alta salvadoreña, era considerado algo así como el aliado y defensor de los pudientes. Poco imaginaba Oscar Romero cual era la misión que Dios tenía preparada para él. El 22 de febrero, Mons. Romero tomó posesión del cargo de Arzobispo de San Salvador en una ceremonia sencilla celebrada en la capilla del Seminario Mayor de San José de la Montaña, a la que asistieron el nuncio apostólico Mons. Emmanuelle Gerada y los demás obispos de El Salvador. Ese mismo día, el gobierno anunció que varios religiosos que se hallaban fuera del país, entre ellos el español Benigno Fernández S. J. y el nicaragüense Juan Ramón Vega Mantilla, no debían regresar. El 5 de marzo, durante una asamblea especial de los obispos, se eligió a Mons. Romero como vicepresidente de la Conferencia Episcopal de El Salvador y se preparó un comunicado para denunciar la persecución de la Iglesia en el país. El 12 de marzo de 1977, el P. Rutilio Grande, S. J., amigo íntimo de Mons. Romero, fue asesinado en la ciudad de Aguilares junto a dos campesinos. Grande llevaba cuatro años al frente de la parroquia de Aguilares, donde había promovido la creación de comunidades cristianas de base y la organización de los campesinos de la zona. El propio presidente de la República informó a Mons. Romero sobre la muerte de Grande, prometiendo una investigación sobre los hechos. El arzobispo reaccionó a este asesinato convocando a una misa única, para mostrar la unidad de su clero. Esta misa se celebró el 20 de marzo en la plaza Barrios de San Salvador, a pesar de la oposición del nuncio apostólico y de otros obispos. Este fue el auténtico despertar de Romero, al comprender de qué lado se estaba posicionando. A partir de aquel día, toda su labor eclesial giró de forma radical, teniendo incluso que oponerse a las directrices que desde los despachos romanos se le marcaban. Reconoció a Cristo en los campesinos que veía sobrevivir y morir día a día.

No dudó en enfrentarse tanto al poder establecido, como al ejército salvadoreño (que también presionaba al pueblo), e igualmente, a aquellos sectores eclesiales que desde posturas "comodonas" le llamaban día a día a dejar su labor de denuncia. Oscar supo hacer de la iglesia, una auténtica iglesia que sabe de la vida diaria de sus feligreses y lucha por la justicia social y la igualdad. Supo ver en la iglesia el tesoro del mensaje de Cristo sin adornos ni parafernalias. Su muerte no fue tan solo un testimonio de vida, sino que fue la semilla fructífera que hizo rebrotar la verdadera Iglesia de Dios en el Salvador. Son muchos los sacerdotes que, tras él y  siguiendo su ejemplo, han entregado su vida por Amor y por la Verdad.

El día lunes 24 de marzo de 1980 fue asesinado cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia en la colonia Miramonte de San Salvador. Un disparo hecho por un francotirador impactó en su corazón, momentos antes de la Consagración. Al ser asesinado, tenía 62 años de edad. La sangre derramada por su corazón se unió a la sangre derramada por Cristo.

Os recomiendo una película sobre su vida que refleja muy bien su pensamiento y su fe: La película Romero, realizada en 1989, está basada en su biografía.

Aquí os dejo algunos de sus escritos:

 

Al ejército salvadoreño:

Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto, a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles... Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: "No matar". Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión.

 

"...toda persona que lucha por la justicia, que busca reivindicaciones justas en un ambiente injusto, está trabajando por el Reino de Dios"

 

"Si denuncio y condeno la injusticia es porque es mi obligación como pastor de un pueblo oprimido y humillado"

 

"...de nada sirven las reformas si van teñidas de tanta sangre"

"Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios... Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla"

 

"Si me matan, resucitaré con el pueblo salvadoreño"

"...un obispo morirá pero la Iglesia de Dios que es el pueblo, no perecerá jamás"

 

"Habéis traicionado la confianza. Responderéis ante Dios y los Tribunales"

"Habéis traicionado la confianza. Responderéis ante Dios y los Tribunales"

Queridos hermanos y hermanas de la Iglesia en Irlanda, os escribo con gran preocupación como Pastor de la Iglesia universal. Al igual que vosotros estoy profundamente consternado por las noticias concernientes al abuso de niños y jóvenes indefensos por parte de miembros de la Iglesia en Irlanda, especialmente sacerdotes y religiosos. Comparto la desazón y el sentimiento de traición que muchos de vosotros experimentaron al enterarse de esos actos pecaminosos y criminales y del modo en que fueron afrontados por las autoridades de la Iglesia en Irlanda.

Como sabéis, invité hace poco a los obispos de Irlanda a una reunión en Roma para que informasen sobre cómo abordaron esas cuestiones en el pasado e indicasen los pasos que habían dado para hacer frente a unasituación tan grave.

Junto con algunos altos prelados de la Curia Romana escuché lo que tenían que decir, tanto individualmente como en grupo, sea sobre el análisis de los errores cometidos y las lecciones aprendidas, que sobre la descripción de los programas y procedimientos actualmente en curso. 

Nuestras discusiones fueron francas y constructivas. Estoy seguro de que, como resultado, los obispos están ahora en una posición más fuerte para continuar la tarea de reparar las injusticias del pasado y de abordar cuestiones más amplias relacionadas con el abuso de los niños de manera conforme con las exigencias de la justicia y las enseñanzas del Evangelio.

2. Por mi parte, teniendo en cuenta la gravedad de estos delitos y la respuesta a menudo inadecuada que han recibido por parte de lasautoridades eclesiásticas de vuestro país, he decidido escribir esta carta pastoral para expresaros mi cercanía, y proponeros un camino de curación, renovación y reparación. Es verdad, como han observado muchas personas en vuestro país, que el problema de abuso de menores no es específico de Irlanda o de la Iglesia.

Sin embargo, la tarea que tenéis ahora por delante es la de hacer frente al problema de los abusos ocurridos dentro de la comunidad católica de Irlanda y de hacerlo con coraje y determinación. Que nadie se imagine que esta dolorosa situación se resuelva pronto. Se han dado pasos positivos pero todavía queda mucho por hacer. Necesitamos perseverancia y oración, congran fe en la fuerza salvadora de la gracia de Dios. Al mismo tiempo, debo también expresar mi convicción de que para recuperarse de esta dolorosa herida, la Iglesia en Irlanda, debe reconocer en primer lugar ante Dios y ante los demás, los graves pecados cometidoscontra niños indefensos.

Ese reconocimiento, junto con un sincero pesar porel daño causado a las víctimas y sus familias, debe desembocar en un esfuerzo conjunto para garantizar que en el futuro los niños estén protegidos de semejantes delitos. Mientras os enfrentáis a los retos de este momento, os pido que recordéis la "roca de la que fuisteis tallados" (Isaías 51, 1). Reflexionad sobre la generosa y a menudo heroica contribución ofrecida a la Iglesia y a la humanidad por generaciones de hombres y mujeres irlandeses, y haced que de esa reflexión brote el impulso para un honesto examen de conciencia personal y para un sólido programa de renovación de la Iglesia y el individuo. Rezo para que, asistida por la intercesión de sus numerosos santos y purificada por la penitencia, la Iglesia en Irlanda supere esta crisis y vuelve a ser una vez más testimonio convincente de la verdad y la bondad de Dios Todopoderoso, que se manifiesta en su Hijo Jesucristo.

3. A lo largo de la historia, los católicos irlandeses han demostrado ser, tanto en su patria como fuera de ella, una fuerza motriz del bien. Monjes celtas como San Columba difundieron el evangelio en Europa occidental y sentaron las bases de la cultura monástica medieval. Los ideales de santidad, caridad y sabiduría trascendente, nacidos de la fe cristiana, quedaron plasmados en la construcción de iglesias y monasterios y en la creación de escuelas, bibliotecas y hospitales, que contribuyeron a consolidar la identidad espiritual de Europa.

Aquellos misioneros irlandeses debían su fuerza y su inspiración a la firmeza de su fe, al fuerte liderazgo y a la rectitud moral de la Iglesia en su tierra natal. A partir del siglo XVI, los católicos en Irlanda atravesaron por un largo período de persecución, durante el cual lucharon por mantener viva la llama de la fe en circunstancias difíciles y peligrosas. San Oliver Plunkett, mártir y arzobispo de Armagh, es el ejemplo más famoso de una multitud de valerosos hijos e hijas de Irlanda dispuestos a dar su vida por la fidelidad al Evangelio.

Después de la Emancipación Católica, la Iglesia fue libre de nuevo para volver a crecer. Las familias y un sinfín de personas que habían conservado la fe en el momento de la prueba se convirtieron en la chispa de un gran renacimiento del catolicismo irlandés en el siglo XIX. La iglesia escolarizaba, especialmente a los pobres, lo que supuso una importante contribución a la sociedad irlandesa. Entre los frutos de las nuevas escuelas católicas se cuenta el aumento de las vocaciones: generaciones de sacerdotes misioneros, hermanas y hermanos, dejaron su patria para servir en todos los continentes, sobre todo en mundo de habla inglesa.

Eran excepcionales, no sólo por la vastedad de su número, sino también por lafuerza de la fe y la solidez de su compromiso pastoral. Muchas diócesis, especialmente en África, América y Australia, se han beneficiado de la presencia de clérigos y religiosos irlandeses, que predicaron el Evangelio y fundaron parroquias, escuelas y universidades, clínicas y hospitales, abiertas tanto a los católicos, como al resto de la sociedad, prestando una atención particular a las necesidades de los pobres.

En casi todas las familias irlandesas, ha habido siempre alguien - un hijo o una hija, una tía o un tío - que dieron sus vidas a la Iglesia. Con razón, las familias irlandesas tienen un gran respeto y afecto por sus seres queridos que dedicaron la vida a Cristo, compartiendo el don de la fe con los demás y traduciéndola en acciones sirviendo con amor a Dios y al prójimo.

4. En las últimas décadas, sin embargo, la Iglesia en vuestro país ha tenido que enfrentarse a nuevos y graves retos para la fe debidos a la rápida transformación y secularización de la sociedad irlandesa. El cambio social ha sido muy veloz y a menudo ha repercutido adversamente en la tradicional adhesión de las personas a las enseñanzas y valores católicos. Asimismo, las prácticas sacramentales y devotas que sustentan la fe y la hacen crecer, como la confesión frecuente, la oración diaria y los retiros anuales se dejaron, con frecuencia, de lado. También fue significativa en este período la tendencia, incluso por parte de los sacerdotes y religiosos, a adoptar formas de pensamiento y de juicio de la realidad secular sin referencia suficiente al Evangelio. El programa de renovación propuesto por el Concilio Vaticano II fue a veces malentendido y, además, a la luz de los profundos cambios sociales que estabanteniendo lugar, no era nada fácil discernir la mejor manera de realizarlo.

En particular, hubo una tendencia, motivada por buenas intenciones, pero equivocada, de evitar los enfoques penales de las situaciones canónicamente irregulares. En este contexto general debemos tratar de entender el inquietante problema de abuso sexual de niños, que hacontribuido no poco al debilitamiento de la fe y la pérdida de respeto porla Iglesia y sus enseñanzas. Sólo examinando cuidadosamente los numerosos elementos que han dado lugar a la crisis actual es posible efectuar un diagnóstico claro de las causas y encontrar las soluciones eficaces.

Ciertamente, entre los factores que ha ncontribuido a ella, podemos enumerar: los procedimientos inadecuados para determinar la idoneidad de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa, la insuficiente formación humana, moral, intelectual y espiritual en los seminarios y noviciados, la tendencia de la sociedad a favorecer al clero y otras figuras de autoridad y una preocupación fuera de lugar por el buen nombre de la Iglesia y por evitar escándalos cuyo resultado fue la falta de aplicación de las penas canónicas en vigor y de la salvaguardia de la dignidad de cada persona.

Es necesaria una acción urgente para contrarrestar estos factores, que han tenido consecuencias tan trágicas para la vida de las víctimas y sus familias y han obscurecido tanto la luz del Evangelio, como no lo habían hecho siglos de persecución.

5. En varias ocasiones, desde mi elección a la Sede de Pedro, me he encontrado con víctimas de abusos sexuales y estoy dispuesto a seguir haciéndolo en futuro. He hablado con ellos, he escuchado sus historias, he constatado su sufrimiento, he rezado con ellos y por ellos. Anteriormente en mi pontificado, preocupado por abordar esta cuestión, pedí a los obispos de Irlanda, durante la visita ad limina de 2006 que "establecieran la verdad de lo ocurrido en el pasado y tomasen todas las medidas necesarias para evitar que sucediera de nuevo, para asegurar que los principios de justicia sean plenamente respetados y, sobre todo, para curar a las víctimas y a todos los afectados por estos crímenes atroces "(Discurso a los obispos de Irlanda, el 28 de octubre de 2006).

Con esta carta, quiero exhortaros a todos vosotros, como pueblo de Dios en Irlanda, a reflexionar sobre las heridas infligidas al cuerpo de Cristo, los remedios necesarios y a veces dolorosos, para vendarlas y curarlas , y la necesidad de la unidad, la caridad y la ayuda mutua en el largo proceso de recuperación y renovación eclesial. Me dirijo ahora a vosotros con palabras que me salen del corazón, y quiero hablar a cada uno de vosotros y a todos vosotros como hermanos y hermanas en el Señor.

6. A las víctimas de abusos y a sus familias Habéis sufrido inmensamente y me apesadumbra tanto. Sé que nada puede borrar el mal que habéis soportado. Vuestra confianza ha sido traicionada y violada vuestra dignidad. Muchos de vosotros han experimentado que cuando tuvieron el valor suficiente para hablar de lo que les había pasado, nadie quería escucharlos. Aquellos que sufrieron abusos en los internados deben haber sentido que no había manera de escapar de su dolor.

Es comprensible que os sea difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia. En su nombre, expreso abiertamente la vergüenza y el remordimiento que sentimos todos. Al mismo tiempo, os pido que no perdáis la esperanza. En la comunión con la Iglesia es donde nos encontramos con la persona de Jesucristo, que fue Él mismo una víctima de la injusticia y el pecado. Como vosotros aún lleva las heridas de su sufrimiento injusto. Él entiende la profundidad de vuestro dolor y la persistencia de su efecto en vuestras vidas y vuestras relaciones con los demás, incluyendo vuestra relación con la Iglesia. Sé que a algunos de vosotros les resulta difícil incluso entrar en una iglesia después de lo que ha sucedido. Sin embargo, las heridas de Cristo, transformadas por su sufrimiento redentor, son los instrumentos que han roto el poder del mal y nos hacen renacer a la vida y la esperanza.

Creo firmemente en el poder curativo de su amor sacrificial - incluso en las situaciones más oscuras y desesperadas - que libera y trae la promesa de un nuevo comienzo. Al dirigirme a vosotros como un pastor, preocupado por el bienestar de todos los hijos de Dios, os pido humildemente que reflexionéis sobre lo que he dicho. Ruego que, acercándoos a Cristo y participando en la vida de su Iglesia - una Iglesia purificada por la penitencia y renovada en la caridad pastoral - podáis descubrir de nuevo el amor infinito de Cristo por cadauno de vosotros. Estoy seguro de que de esta manera seréis capaces de encontrar reconciliación, profunda curación interior y paz.

7. A los sacerdotes y religiosos que han abusado de niños Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. Habéis perdido la estima de la gente de Irlanda y arrojado vergüenza y deshonor sobre vuestros semejantes. Aquellos de vosotros que son sacerdotes han violado la santidad del sacramento del Orden, en el que Cristo mismo se hace presente ennosotros y en nuestras acciones. Junto con el inmenso daño causado a las víctimas, un daño enorme se ha hecho a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa. Os exhorto a examinar vuestra conciencia, a asumir la responsabilidad de los pecados que habéis cometido y a expresar con humildad vuestro pesar.

El arrepentimiento sincero abre la puerta al perdón de Dios y a la gracia de la verdadera enmienda. Debéis tratar de expiar personalmente vuestras acciones ofreciendo oraciones y penitencias por aquellos que habéis ofendido. El sacrificio redentor de Cristo tiene el poder de perdonar incluso el más grave de los pecados y extraer el bien incluso del más terrible de los males. Al mismo tiempo, la justicia de Dios nos llama a dar cuenta de nuestras acciones sin ocultar nada. Admitid abiertamente vuestra culpa, someteos a las exigencias de la justicia, pero no desesperéis de la misericordia de Dios.

8. A los padres. Os habéis sentido profundamente indignados y conmocionados al conocer los hechos terribles que sucedían en lo que debía haber sido el entorno más seguro para todos. En el mundo de hoy no es fácil construir un hogar y educar a los hijos. Se merecen crecer con seguridad, cariño y amor, con un fuerte sentido de su identidad y su valor. Tienen derecho a ser educados en los auténticos valores morales enraizados en la dignidad de la persona humana, a inspirarse en la verdad de nuestra fe católica y a aprender los patrones de comportamiento y acción que lleven a la sana autoestima y la felicidad duradera.

Esta tarea noble pero exigente está confiada en primer lugar a vosotros, padres. Os invito a desempeñar vuestro papel para garantizar a los niños los mejores cuidados posibles, tanto en el hogar como en la sociedad en general, mientras la Iglesia, por su parte, sigue aplicando las medidas adoptadas en los últimos años para proteger a los jóvenes en los ambientes parroquiales y escolares. Os aseguro que estoy cerca de vosotros y os ofrezco el apoyo de mis oraciones mientras cumplís vuestras grandes responsabilidades

9. A los niños y jóvenes de Irlanda Quiero dirigiros una palabra especial de aliento. Vuestra experiencia de la Iglesia es muy diferente de la de vuestros padres y abuelos. El mundo ha cambiado desde que ellos tenían vuestra edad. Sin embargo, todas las personas, en cada generación están llamadas a recorrer el mismo camino durante la vida, cualesquiera que sean las circunstancias. Todos estamos escandalizados por los pecados y errores de algunos miembros de la Iglesia, en particular de los que fueron elegidos especialmente para guiar y servir a los jóvenes. Pero es en la Iglesia donde encontraréis a Jesucristo que es el mismo ayer, hoy y siempre (cf. Hb 13, 8).

Él os ama y se entregó porvosotros en la cruz. ¡Buscad una relación personal con Él dentro de la comunión de su Iglesia, porque él nunca traicionará vuestra confianza! Sólo Él puede satisfacer vuestros anhelos más profundos y dar pleno sentido a vuestras vidas, orientándolas al servicio de los demás. Mantened vuestra mirada fija en Jesús y su bondad y proteged la llama de la fe en vuestros corazones.

Espero en vosotros para que, junto con vuestros hermanos católicos en Irlanda, seáis fieles discípulos de nuestro Señor y aportéis el entusiasmo y el idealismo tan necesarios para la reconstrucción y la renovación de nuestra amada Iglesia.

10. A los sacerdotes y religiosos de Irlanda Todos nosotros estamos sufriendo las consecuencias de los pecados de nuestros hermanos que han traicionado una obligación sagrada o no han afrontado de forma justa y responsable las denuncias de abusos. A la luz del escándalo y la indignación que estos hechos han causado, no sólo entre los fieles laicos, sino también entre vosotros y vuestras comunidades religiosas, muchos os sentís desanimados e incluso abandonados.

Soy también consciente de que a los ojos de algunos aparecéis tachados de culpables por asociación, y de que os consideran como si fuerais de alguna forma responsable de los delitos de los demás. En este tiempo de sufrimiento, quiero dar acto de vuestra dedicación cómo sacerdotes y religiosos y devuestro apostolado, y os invito a reafirmar vuestra fe en Cristo, vuestro amor por su Iglesia y vuestra confianza en las promesas evangélicas de la redención, el perdón y la renovación interior. De esta manera, podréis demostrar a todos que donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia (cf. Rm5, 20). Sé que muchos estáis decepcionados, desconcertados y encolerizados por la manera en que algunos de vuestros superiores abordaron esas cuestiones.

Sin embargo, es esencial que cooperéis estrechamente con los que ostentan la autoridad y colaboréis en garantizar que las medidas adoptadas parar esponder a la crisis sean verdaderamente evangélicas, justas y eficaces. Por encima de todo, os pido que seáis cada vez más claramente hombres y mujeres de oración, que siguen con valentía el camino de la conversión, la purificación y la reconciliación. De esta manera, la Iglesia en Irlanda cobrará nueva vida y vitalidad gracias a vuestro testimonio del poder redentor de Dios que se hace visible en vuestras vidas.

11. A mis hermanos, los obispos No se puede negar que algunos de vosotros y de vuestros predecesores han fracasado, a veces lamentablemente, a la hora de aplicar las normas, codificadas desde hace largo tiempo, del derecho canónico sobre los delitos de abusos de niños.

Se han cometido graves errores en la respuestaa las acusaciones. Reconozco que era muy difícil comprender la magnitud y la complejidad del problema, obtener información fiable y tomar decisiones adecuadas en función de los pareceres contradictorios de los expertos. No obstante, hay que reconocer que se cometieron graves errores de juicio y hubo fallos de dirección. Todo esto ha socavado gravemente vuestra credibilidad y eficacia.

Aprecio los esfuerzos llevados a cabo para remediar los errores del pasado y para garantizar que no vuelvan a ocurrir. Además de aplicar plenamente las normas del derecho canónico concernientes a los casos de abusos de niños, seguid cooperando con las autoridades civiles en el ámbito de su competencia. Está claro que los superiores religiososdeben hacer lo mismo. También ellos participaron en las recientes reuniones en Roma con el propósito de establecer un enfoque claro y coherente de estas cuestiones.

Es imperativo que las normas de la Iglesia en Irland apara la salvaguardia de los niños sean constantemente revisadas y actualizadas y que se apliquen plena e imparcialmente, en conformidad con el derecho canónico. Sólo una acción decisiva llevada a cabo con total honestidad y transparencia restablecerá el respeto y el afecto del pueblo irlandés po rla Iglesia a la que hemos consagrado nuestras vidas.

Hay que empezar, en primer lugar, por vuestro examen de conciencia personal, la purificación interna y la renovación espiritual. El pueblo de Irlanda, con razón, espera que seáis hombres de Dios, que seáis santos, que viváis con sencillez, y busquéis día tras día la conversión personal. Para ellos, en palabras de San Agustín, sois un obispo, y sin embargo, con ellos estáis llamados a ser un discípulo de Cristo (cf. Sermón 340, 1). Os exhorto a renovar vuestro sentido de responsabilidad ante Dios, para crecer en solidaridad con vuestropueblo y profundizar vuestra atención pastoral con todos los miembros de vuestro rebaño.

En particular, preocupaos por la vida espiritual y moral de cada uno de vuestros sacerdotes. Servidles de ejemplo con vuestra propia vida, estad cerca de ellos, escuchad sus preocupaciones, ofrecedles aliento en este momento de dificultad y alimentad la llama de su amor por Cristo y su compromiso al servicio de sus hermanos y hermanas.

Asimismo, hay que alentar a los laicos a que desempeñen el papel que les corresponde en la vida de la Iglesia. Aseguraos de su formación para que puedan, articulada y convincentemente, dar razón del Evangelio en mediode la sociedad moderna (cf. 1 Pet 3, 15), y cooperen más plenamente en la vida y misión de la Iglesia. Esto, a su vez, os ayudará a volver a serguías y testigos creíbles de la verdad redentora de Cristo.

12. A todos los fieles de Irlanda La experiencia de un joven en la Iglesia debería siempre fructificar en su encuentro personal y vivificador con Jesucristo, dentro de una comunidad que lo ama y lo sustenta. En este entorno, habría que animar a los jóvenes a alcanzar su plena estatura humana y espiritual, a aspirar a los altos ideales de santidad, caridad y verdad y a inspirarse en la riqueza de una gran tradición religiosa y cultural.

En nuestra sociedad cada vez más secularizada en la que incluso los cristianos a menudo encuentran difícil hablar de la dimensión trascendente de nuestra existencia, tenemos que encontrar nuevas modos para transmitir a los jóvenes la belleza y la riqueza de la amistad con Jesucristo en la comunión de su Iglesia. Para resolver la crisis actual, las medidas que contrarresten adecuadamente los delitos individuales son esenciales pero no suficientes: hace falta una nueva visión que inspire a la generación actual y a las futuras generaciones a atesorar el don de nuestra fe común.

Siguiendo el camino indicado por el Evangelio, observando los mandamientos y conformando vuestras vidas cada vez más a la figura de Jesucristo, experimentaréis con seguridad la renovación profunda que necesita con urgencia nuestra época . Invito a todos a perseverar en este camino.

13. Queridos hermanos y hermanas en Cristo, profundamente preocupado portodos vosotros en este momento de dolor, en que la fragilidad de la condición humana se revela tan claramente, os he querido ofrecer palabras de aliento y apoyo. Espero que las aceptéis como un signo de mi cercanía espiritual y de mi confianza en vuestra capacidad para afrontar los retos del momento actual, recurriendo, como fuente de renovada inspiración y fortaleza a las nobles tradiciones de Irlanda de fidelidad al Evangelio, perseverancia en la fe y determinación en la búsqueda de la santidad.

En solidaridad con todos vosotros, ruego con insistencia para que, con la gracia de Dios, las heridas inflingidas a tantas personas y familias puedan curarse y para que la Iglesia en Irlanda experimente una época derenacimiento y renovación espiritual

14. Quisiera proponer, además, algunas medidas concretas para abordar la situación. Al final de mi reunión con los obispos de Irlanda, les pedí que laCuaresma de este año se considerase un tiempo de oración para la efusión dela misericordia de Dios y de los dones de santidad y fortaleza del Espíritu Santo sobre la Iglesia en vuestro país. Ahora os invito a todos a ofrecer durante un año, desde ahora hasta la Pascua de 2011, la penitencia de los viernes para este fin. Os pido que ofrezcáis el ayuno, las oraciones, la lectura de la Sagrada Escritura y las obras de misericordia por la gracia de la curación y la renovación de la Iglesia en Irlanda.

Os animo a redescubrir el sacramento de la Reconciliación y a utilizar con más frecuencia el poder transformador de su gracia. Hay que prestar también especial atención a la adoración eucarística, y en cada diócesis debe haber iglesias o capillas específicamente dedicadas a ello. Pido a las parroquias, seminarios, casas religiosas y monasterios que organicen períodos de adoración eucarística, para que todos tengan la oportunidad de participar. Mediante la oración ferviente ante la presenciareal del Señor, podéis cumplir la reparación por los pecados de abusos que han causado tanto daño y al mismo tiempo, implorar la gracia de una fuerza renovada y un sentido más profundo de misión por parte de todos los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles.

Estoy seguro de que este programa conducirá a un renacimiento de la Iglesia en Irlanda en la plenitud de la verdad de Dios, porque la verdad nos hace libres (cf. Jn 8, 32). Además, después de haber rezado y consultado sobre el tema, tengo la intención de convocar una Visita Apostólica en algunas diócesis de Irlanda,así como en los seminarios y congregaciones religiosas. La visita tiene por objeto ayudar a la Iglesia local en su camino de renovación y se estableceráen cooperación con las oficinas competentes de la Curia Romana y de la Conferencia Episcopal Irlandesa. Los detalles serán anunciados en su debido momento.

También propongo que se convoque una misión a nivel nacional para todos los obispos, sacerdotes y religiosos. Espero que gracias a los conocimientos de predicadores expertos y organizadores de retiros en Irlanda, y en otros lugares , mediante la revisión de los documentos conciliares, los ritos litúrgicos de la ordenación y profesión, y las recientes enseñanzas pontificias, lleguéis a una valoración más profunda de vuestras vocaciones respectivas, a fin de redescubrir las raíces de vuestra fe en Jesucristo y de beber a fondo en las fuentes de agua viva que os ofrece a través de su Iglesia.

En este año dedicado a los sacerdotes, os propongo de forma especial la figura de San Juan María Vianney, que tenía una rica comprensión delmisterio del sacerdocio. "El sacerdote -escribió- tiene la llave de los tesoros de los cielos: es el que abre la puerta, es el mayordomo del buen Dios, el administrador de sus bienes." El cura de Ars entendió perfectamente la gran bendición que supone para una comunidad un sacerdote bueno y santo: "Un buen pastor, un pastor conforme al corazón de Dios es el tesoro más grande que Dios puede dar a una parroquia y uno de los más preciosos dones de la misericordia divina ".Que por la intercesión de SanJuan María Vianney se revitalice el sacerdocio en Irlanda y toda la Iglesia en Irlanda crezca en la estima del gran don del ministerio sacerdotal.

Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias anticipadamente a todosa quellos que ya están dedicados a la tarea de organizar la Visita Apostólica y la Misión, así como a los muchos hombres y mujeres en toda Irlanda que ya están trabajando para proteger a los niños en los ambientes eclesiales. Desde el momento en que se comenzó a entender plenamente la gravedad y la magnitud del problema de los abusos sexuales de niños en instituciones católicas, la Iglesia ha llevado a cabo una cantidad inmensa de trabajo en muchas partes del mundo para hacerle frente y ponerle remedio. Si bien no se debe escatimar ningún esfuerzo para mejorar y  actualizar los procedimientos existentes, me anima el hecho de que las prácticas vigentes de tutela, adoptadas por las iglesias locales, se consideran en algunas partes del mundo, un modelo para otras instituciones.

Quiero concluir esta carta con una Oración especial por la Iglesia en Irlanda, que os dejo con la atención que un padre presta a sus hijos y el afecto de un cristiano como vosotros, escandalizado y herido por lo que ha ocurrido en nuestra querida Iglesia. Cuando recéis esta oración en vuestras familias, parroquias y comunidades, la Santísima Virgen María os proteja y guíe a cada uno de vosotros a una unión más estrecha con su Hijo, crucificado y resucitado.

Con gran afecto y confianza inquebrantable en las promesas de Dios, os imparto a todos mi bendición apostólica como prenda de fortaleza y paz en el Señor.

Desde el Vaticano, 19 de marzo de 2010, Solemnidad de San José.

Dios está en el quebrantado, en Haití y en Chile

II Domingo de cuaresma: Ser transfigurados

II Domingo de cuaresma: Ser transfigurados

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 9, 28b-36

-Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

La autenticidad de estas palabras sigue siendo válida hoy en día. Descubrir la gloria de Dios en Jesucristo es, sin duda, algo que transforma el corazón y, por ende, la misma vida. Siempre que me acerco a Dios lo hago con la confianza de que junto a Él las cosas son de otra manera distinta. En Él no hay falsedad, ni mentira, ni fingimiento, ni nada parecido a lo que no sea autenticidad. Una de las cosas que más me ha hecho sentirme cerca de Dios siempre, ha sido el saber que Él no me juzga, que ante Él no tengo que disimular nada, ni tan siquiera aparentar lo que no soy o lo que no siento. Cuando el amor se personaliza en la experiencia de la cercanía de Jesucristo, siempre se está feliz, parece como si pensar la vida fuese solo un entretenimiento que no va más allá de la simple preocupación diaria. Podría pensarse que lo más bello es estar contemplando su gloria, y lo es; pero no podemos olvidar que la gloria de Dios conlleva necesariamente su vivencia, es decir, buscar cómo hacerle presente en el aquí y ahora de la realidad que cada uno de nosotros vivimos. No parece tener mucho sentido quedarse "mirando al cielo", ser simplemente un observador. Si realmente entendemos el mensaje de Jesucristo, tendremos que comenzar por transformar la realidad que nos ocupa a cada uno, hacer posible un mundo mejor no es una utopía bonita reservada a las candidatas a miss mundo, sino una llamada urgente para el cristiano que busca hacer de Cristo el fundamento de éste mundo. Pedro, Juan y Santiago son llevados por Jesús a lo alto de la montaña para poder contemplar desde esa altura dos cosas: la grandeza de Jesús en la transfiguración, y la necesidad de un mundo que ansía encontrar valores comunes y definitivos que den significado a la existencia última del ser humano. Aquellos apóstoles no comprendieron mucho el mensaje (como nosotros), no se trataba de quedarse allí, sino de que habiendo contemplado la gloria bajar de la montaña para ser transmisores y anunciadores de esa gloria contemplada y vivida. "Hagamos tres tiendas", quedémonos aquí y continuemos viviendo en el individualismo que nos asfixia y carcome nuestra obligación de ser auténticos hermanos. Vivir cada uno en su "tienda" es no haber comprendido el mensaje, acomodarse a ser predicadores de nosotros mismos buscando nuestra propia gloria. La "tienda" que Jesús propone es una tienda común, formada por todos, esa tienda bien podría ser la Iglesia, donde no debe haber glorias particulares, sino sólo una: la de Dios. Él mismo lo tuvo claro y, como nos dice el evangelio de Juan, "acampó entre nosotros", no se quedó en las alturas, sino que montó su tienda en medio del mundo, aún a sabiendas de que la única gloria que encontraría entre nosotros sería la de la cruz.

No podemos quedarnos mirando al cielo. La iglesia no puede ser una iglesia teórica, sobre el papel, una iglesia cuya palabra sea la condena. Lejos de eso, la iglesia está llamada a ser anunciadora de libertad y compromiso, de auténtica entrega y que camine en medio de los hombres. Una iglesia que no se quede contemplando el cielo. ¿Cómo es posible conseguirlo?, no olvidando que la Iglesia no es algo abstracto, sino que somos tú y yo; y estamos llamados a contemplar la gloria de Dios en las alturas para hacerla realidad en la tierra que pisamos y en los corazones de nuestros hermanos. No hay una tienda para cada uno, es la tienda de Cristo. Cuando entramos a un pub o a un restaurante de lujo, lo primero que nos encontramos en la puerta son las normas y aquel cartelito de "reservado el derecho de admisión". En la Tienda de Jesucristo la norma es la justicia, la verdad, la solidaridad y, en definitiva: la caridad. No existe ese cartel de reservado, el de Cristo es mejor y san Pablo lo expresa con mucha claridad: "Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos".

 

José Antonio Abellán Párroco de San Mateo, Vicario Episcopal y Delegado de Pastoral familiar y defensa de la vida.

José Antonio Abellán  Párroco de San Mateo, Vicario Episcopal y Delegado de Pastoral familiar y defensa de la vida.

En el día de ayer se desecharon en el Senado los tres vetos propuestos así como las enmiendas señaladas contra la  ’Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo’ propuesta por el Gobierno de la Nación. Fue una votación reñida, ganada sólo por la diferencia de seis votos y una abstención. Una de las defensoras de la nueva ley dijo  que "esta nueva ley del aborto nos traerá una sociedad más madura, más segura y más justa".Más madura, seguro. Si no nacen niños España se convertirá en una sociedad cada vez más anciana y ya se sabe lo que pasa con eso: "que el joven puede morir pero el viejo no puede vivir", es decir que España se muere. Esa es la única madurez que con esta ley en vigor y otras que pudieran salir en la misma línea, se puede esperar.Que la sociedad sea más segura, pues depende: para los niños concebidos, no. No hay ley que los defienda. El aborto es un derecho de la madre en donde el padre, además,  no tiene nada que decir. Bueno, está mal dicho eso de padre y madre, según otra ley en vigor, ahora son progenitor A y progenitor B, que ya trae mandanga, porque si los "progenitores A y B" son dos del sexo femenino o masculino ya me dirán a mi cómo una de ellas o ellos puede ser llamada o llamado progenitor.  Francia está preocupada, esa nación tiene antes que nosotros una ley semejante a  la nuestra y con la que decían que se iban a limitar los abortos y ha sido todo lo contrario, han crecido desorbitadamente. Tampoco traerá más seguridad para la madre que, a la menor tentación será conducida al abortorio. Ya hoy ocurre eso. De los traumas terribles que vienen después y que son patentes nadie se hace responsable.Que la sociedad sea más justa, pues me quedo atónito. Si la justicia es darle a cada uno lo que le corresponde no veo qué clase de justicia es quitar la vida a un niño en el seno materno cuando tiene derecho a ella como lo hemos tenido todos los que hemos nacido. ¿O es que los niños concebidos ahora son distintos de nosotros cuando estábamos en el seno materno?Así que lo único que vamos a conseguir es una sociedad "más madura", más vieja, más muerta. Pero todos tan felices, especialmente los que defienden la ley. ¡Qué triunfo! ¡Qué tristeza, digo yo!.Todo esto ocurre en un país de mayoría católica en su profesión de fe aunque menos practicante. Ese es el problema. A los españoles parece que nos luce defenestrar la herencia recibida, en este caso la herencia de la fe católica que quizás nos embarniza pero no nos cala. Parece como si estuviéramos acomplejados y pensáramos que vamos a remolque del progreso de las sociedades occidentales y tuviéramos que ponernos al día siempre avanzando hacia el barranco y no hacia tierra firme. ¡Qué le vamos a hacer, será nuestra condición, por desgracia!. Sin embargo en Estados Unidos los grupos en defensa de la vida son ya mayoritarios con respecto a los grupos abortistas, y esos también son occidentales y en varias naciones sudamericanas ocurre lo mismo y no les duele la fórmula progresista, y hacen muy bien.Otro "buen" político ha dicho que con esta ley lo que «... hay es una necesidad de ir adaptando la legislación a unos escenarios nuevos». Los legisladores no son moralizadores, aducen, las leyes salen al paso de las nuevas situaciones porque "...han cambiado los estratos de población". Es decir que hay gentes que no son católicas y piensan de otra manera y hay que legislar para ellas. Y con eso se excusan para consentir la muerte de inocentes como si los niños no tuvieran los mismos derechos sean sus padres católicos, musulmanes, gnósticos,  ateos o anti-teos. Esto es como decir que como en España hay ladrones pues hay que legislar para que robar sea un derecho,  como hay maltratadores pues hay que legislar para que sea un derecho maltratar, y así sucesivamente.Ya lo dijo otro político cuando fue interpelado: "De nosotros los políticos no podéis esperar nada". Es como si miraran más el interés de sus pociones políticas que el bien objetivo de la sociedad, porque matar inocentes no es nunca ningún bien por mucho que se legisle. El presidente del Gobierno así lo recordó precisamente ayer mismo en Ginebra: "Nadie tiene derecho a arrebatar la vida a otro de humano, absolutamente nadie." Es una pena que hablando tan bien en el extranjero luego no lo quiera llevar a la práctica en España.

Ante tantos dislates ¿Qué podemos hacer?

 

Yo propongo dos cosas: Una procurar el asociacionismo civil en defensa de la vida. Que haya asociaciones en defensa de la vida sí le preocupa a los políticos si en ello va en juego el voto que los pueda elevar al poder del mandato por cuatro años o los pueda dejar en la oposición. No podemos quedarnos cruzados de brazos. Los representantes de la soberanía nacional en el Parlamento nos representan, si, pero puede ser que no siempre legislen de acuerdo con las convicciones de la mayoría del pueblo soberano y si esto es así pues el pueblo podrá hablar legítimamente para que los parlamentarios escuchen y respeten la voz y la voluntad de los ciudadanos. Los votos les duelen. Si no hay asociaciones que les llame la atención ellos tienen carta blanca para hacer lo que les parezca.La otra cosa muy fundamental se divide en dos: la oración y la conversión del corazón. En Polonía nació un movimiento de fieles católicos en defensa de la vida que se consagró a orar a Dios en la intimidad por los niños no nacidos y en peligro de ser abortados. Es lo que se llama "Adopción Espiritual". Durante nueve meses una persona adopta a un niño concebido y ora insistentemente todos los días por él para que pueda nacer y pueda llevar una vida digna. Este movimiento de oraciones ha reducido enorme y admirablemente las tasas de aborto en ese país y en otros y es que la oración sincera al Señor es un arma que otros no conocen pero que tiene un poder impresionante pues apela a la misericordia de Dios que siempre mira y defiende al desvalido. Por otro lado está la conversión del corazón que es la llamada del Señor que aparece en las Sagradas Escrituras y ha sido recordada por la Virgen el Lourdes y Fátima: "Haced penitencia". Atención: La penitencia no consiste en hacer en principio obras de mortificación corporal, que a veces son necesarias, sino en hacer en primer lugar lo que se debe hacer. ¿Eres cristiano? Pues sé cristiano consecuentemente en todas las facetas de tu vida y elimina todo aquello que te impide vivir con fidelidad la fe. Eso es penitencia: reconducir nuestra persona hacia Dios y hacer lo necesario para que se mantenga en ese rumbo. En la medida en que florezca en nuestra alma, y en el alma de los demás, la vida de la fe cristiana, desaparecerán los abortos. Estoy seguro. Lo demás es sólo llorar sobre el muerto. Eso está bien, pero no salva. De nosotros depende.

 

 

En lo que sigo creyendo...

La cuaresma

La cuaresma

Cuando hablamos de cuaresma, no estamos solo hablando de un tiempo meramente litúrgico, la cuaresma es mucho más, es un tiempo de absoluta gracia y de absoluta verdad. Es el momento de poder sentir cómo la maravilla de Dios no está encerrada entre los muros de ningún palacio ni de ninguna iglesia, sino que esa maravilla de la grandeza de Dios está en la posibilidad de la conversión continua de cada uno. Cuaresma es Gracia, es decir, tiempo de sentir el poder renovador de Cristo, de poder vivir junto a él la metanoia, el cambio de vida interior. Pero sentir ese poder renovador de Cristo no es algo que se compre o que se pueda hacer sin más. Implica necesariamente el ser serios, el poder ponerse en la presencia de los demás sintiendo que siempre son el fruto de mi aprendizaje y la posibilidad de mi amor. Quien vive la cuaresma desde el absurdo de la penitencia sin sentido, olvida que el sacrificio pedido por Dios es un corazón sincero: un corazón que sea capaz de amar, un corazón con capacidad de perdonar, un corazón que no juzgue, un corazón que sienta que cada día queda algo por hacer. La cruz es el centro de la cuaresma, pero no la malinterpretemos: la cruz es signo de salvación, no de sufrimiento. Aún me chirria en los oídos esa frase de "más sufrió Cristo en la Cruz..."; ya lo sé, pero sí lo hizo fue precisamente para evitar nuestro sufrimiento, no para prolongar la cruz hasta la eternidad de la humanidad. La cruz es signo de salvación, no de dolor. Por eso, nunca entenderé a aquellos que disfrutan infringiendo cruces a los demás o a sí mismos y, encima, se atreven a decir que es lo que quiere Dios; creo que su Dios y el mío no son el mismo.

Así entiendo yo los tres pilares de la Cuaresma:

Ayuno: es bueno sentir alguna vez por un momento el hambre material que otros sienten todos los momentos de su vida, pero no es suficiente. Quizás sea mucho más importante ayunar de hipocresía que de alimentos. El ayuno voluntario es positivo, pero seamos realistas: solo me sirve a mí de forma individual. Es necesario buscar el ayuno que me es útil a mí y que repercute en los demás, es decir, ayunar de aquellas cosas que producen infelicidad en los demás. No seamos tan falsos como los políticos, que se reúnen en un almuerzo que cuesta más de 300.000 euros para dialogar sobre las fórmulas de evitar el hambre en el mundo. Madre Teresa de Calcuta aceptó acudir a recibir el nobel de la paz con una condición: que no se celebrase la tradicional cena de gala y que lo que se debía de invertir en ella fuese destinado a los pobres.

Limosna: que triste es quedarse tranquilo por unas monedillas o incluso por unos billetes en una bandeja. La limosna empieza por la propia persona, por hacer limosna tu propia vida, no por dar sino por darse. ¿Cómo puedes practicar la limosna si no te preocupas por quien tienes a tu lado? No convirtamos el mensaje de Jesucristo en un mensaje de ayuda económica. Ser pobre no es no tener nada, es que el corazón esté vacio aunque los bolsillos estén llenos. Para mí, la crisis económica no es tal, es decir, no es en sí misma, sino que es el resultado de la victoria del egoísmo de unos frente a otros. ¿Cómo pueden "algunos" hablar de las virtudes de la pobreza cuando la riqueza es su sello característico?

Oración: que importante que es, y que mal la entendemos. Oración es que mi vida sea contemplación del misterio de Cristo salvador, no es repetir jaculatorias sin parar, a eso yo lo llamo otra cosa. La oración no se hace en un momento determinado, es más, cuando se siente como obligatoria, no vale para nada porque no es el fruto de un corazón agradecido sino de un corazón obligado. La oración pasa por la acción ¿qué hacéis ahí mirando al cielo?, dice Jesús a los discípulos. "Remad mar adentro", les dice en otro momento: no os quedéis en lo verbal, pasad a la acción.

Sin duda alguna, los ejemplos de los grandes santos a lo largo de la historia puede parecer que han entendido estos tres pilares de otra forma. Pero yo creo que no, porque el fruto de sus cuaresmas ha sido el amor vivido y actuado. Hace 500 años cocinábamos con hogueras, hoy lo hacemos con vitrocerámica, ¿se puede seguir cocinando con hoguera?, sin duda alguna sí, pero quizás no sea muy práctico. Contemplar el camino de la cruz (vía crucis), no es para llorar a cada paso, sino para vernos reflejados y sentir que si Él lo hizo por nosotros, nosotros somos los responsables de que nadie más lo haga. Incidir en las lamentaciones absurdas o los pietismos popularistas, de poco sirve para resucitar. Porque no podemos olvidar que el objetivo último de la cuaresma es la Resurrección, ¿Por qué nos seguimos empeñando en quedarnos en la tarde el viernes santo de nuestra vida? La fe es hermosa si se vive con libertad y con plenitud. Cuando se vive con hipocresía y con falsedad, no solamente es absurda, sino que se convierte en camino que nos aleja del Cristo victorioso.

 

El verdadero San Valentín

El verdadero San Valentín

Se dice cientos de veces a la ligera que el día de San Valentín es el día de los enamorados. Pero lejos de historias cursis remontémonos al año 270 y a la situación política de aquella época para entender quién fue nuestro héroe Valentín.

Claudio II "el Gótico", un tirano emperador romano de brutas costumbres, había ordenado a todos los cristianos adorar a doce dioses, y había declarado que asociarse con cristianos era un crimen castigado con la pena de muerte. Pues bien, Claudio mandó prohibir en todo su territorio cualquier manifestación de amor entre dos personas, lo que incluía todo tipo de celebraciones nupciales. ¿Por qué? Claudio sólo quería soldados, guerreros solteros que defendieran con brío y sin sentimentalismos su vasto imperio.

 

Aquí es donde aparece el creyente y humilde cristiano Valentín, obispo de Interamna Nahartium, muy cerca de Asís, en Italia. Era un médico romano que se hizo sacerdote y casaba soldados: se dedicaba a casar en secreto a parejas que quisieran formar una familia con la gracia del sacramento.

 

Esto le valió la cárcel bajo el mandato de Aureliano, sucesor de Claudio, donde introdujo en la fe cristiana a la hija ciega del carcelero. Valentín era decapitado un 14 de febrero de 270. Fue enterrado en la que es hoy la Iglesia de Praxedes en Roma como mártir de la persecución cristiana. Su testimonio es hoy luz para el mundo.

(De Cope.es)

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

Sobre la responsabilidad

Sobre la responsabilidad

 

Hoy un compañero de trabajo me ha preguntado: "¿pero tú realmente crees en Dios?, ¿cómo es posible creer?, yo lo he intentado muchas veces y no puedo con tantas desgracias como veo".

            Es normal que no puedas creer, precisamente porque lo has intentado. La fe no es un intento, ni tan siquiera un querer creer, de ser así no pasaría de ser un estilo de filosofía o una convicción ideológica, o un esfuerzo unidireccional. La fe consiste precisamente en todo lo contrario, es decir, en dejarse llevar y no vivir del esfuerzo continuo del autoconvencimiento. Son muchas las corrientes que intentan demostrar cómo es un absurdo el poder creer en Dios, y lo hacen apoyándose en la certeza de la evidencia del aquí y el ahora, de la comparación entre el bien y el mal para concluir la inexistencia del bien frente al mal palpable. Pero cuando olvidamos que el mal es en sí mismo la consecuencia lógica de nuestra falta de amor, entonces necesitamos buscar culpables que justifiquen nuestra desdicha. Dicho en otras palabras, cuando nos sentimos impotentes frente a todo lo malo que ocurre, surge en nosotros la urgencia de buscar culpables externos, olvidando que el mal o el bien, empiezan por el ejercicio de la libertad de uno mismo. Imagina que una noche yo voy con mi moto por una avenida principal; son las 3 de la madrugada. A lo lejos veo un semáforo en ámbar. Yo sé muy bien que tengo la obligación de reducir de marcha y parar antes de llegar al semáforo. En ese momento se despiertan en mi mente dos posibilidades: si reduzco y freno, posiblemente esté haciendo el tonto, porque a esa hora la probabilidad de que pase alguien es casi nula; además, si acelero lo pasaré antes. La segunda posibilidad es hacer lo que sé que tengo que hacer. Bien y mal luchan por un momento en mi mente. Decido acelerar. Al llegar al semáforo alguien pasa y la catástrofe es segura. ¿De quién es la culpa? ¿De Dios por no detener mi moto en seco?, o ¿mía por haber ejercido mal mi libertad? (puede que en ese caso, Dios esté en el semáforo que está avisándote de cuál es tu obligación). Es posible que la respuesta fácil sea: de Dios que podía haberlo evitado, pero ¿Dónde queda entonces el ejercicio de mi libertad? ¿No sería ése un Dios que coarta mis posibilidades y que dirige mi vida a su antojo?. Pero además, la consecuencia de mi acto de libertad tiene una doble dimensión: por un lado yo he tenido un accidente por no hacer lo que sabía que debía hacer; pero es que resulta que la consecuencia del mal ejercicio de mi libertad lo ha pagado otra persona que no tiene culpa ninguna, es decir, un inocente al que he causado un mal. Pongamos un caso mucho más reciente: Haití. La desgracia ocurrida allí en estos días es una tragedia para la humanidad, pero asumamos nuestras culpas en lugar de buscar un Dios que responda por nuestras irresponsabilidades. Si profundizamos un poco veremos como hace ya más de diez años se predijo que algo así podría ocurrir. En un momento no muy lejano algunas personas decidieron hacer unas construcciones defectuosas, irrisorias. Esas personas se lucraron vendiendo chabolas y terrenos pantanosos. Entre hacer una cimentación de 5 metros y hacer otra de 10, decidieron hacerla de 5 ahorrando un 50% en gastos que se convertirían en ganancias. La naturaleza lleva su curso y llega el temblor... la pregunta es ¿por qué en apenas 800 metros sigue habiendo un complejo residencial cuyos hoteles no se han visto afectados en absoluto?, es más, ¿Por qué la embajada de EEUU (en el centro del terremoto) sigue en pie sin haber sufrido ni una sola grieta?. Quizás el mal de unos lo hayan pagado estos inocentes sin culpa alguna. No se puede buscar responsables en las desgracias, lo urgente es asumir nuestra responsabilidad que produce un mal al inocente. Tú sabes cómo has de actuar, actúa como sabes que debes hacerlo y no culpes a Dios de tus culpas. El alumno que no estudia, pero que tiene todos los medios para ello, no está legitimado a culpar al profesor porque el examen ha sido difícil, porque no lo ha sido, sino que el alumno no ha cumplido con su obligación, se ha limitado a los mínimos olvidando que estaba llamado a los máximos.

            Así mismo, el ser humano está llamado a vivir en libertad y plenitud, por lo que no es justificable vivir esclavos de nuestras apetencias y rácanos con nuestras responsabilidades.

            El creyente no puede vivir intentando creer. El no creyente no puede justificarse por haber intentado creer. La fe no es un esfuerzo, es un regalo, el esfuerzo es vivir desde la fe como una continua búsqueda de la verdad y del bien común. Tú no puedes simplemente conformarte con sentirte amado por tu mujer y por tus hijos, o el amor es reciproco o no es tal.

            Recuerda que puede que tú no creas en Dios, pero no olvides que Dios sigue creyendo en ti.

 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres